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De vuelta a la sección
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De vuelta a la sección
A pesar de lo que pueda parecer, el camino a través de una garganta es de lo más aburrido. No es como cuando vas en coche mirando por la ventana o dando un paseo contemplando el paisaje, posiblemente floral. En lugar de paisajes animados y/o florales lo único que tenían los arrancar en sus viajes era infinita oscuridad a su alrededor.¿Puede haber algo mas aburrido? Desde luego que no, y a esa conclusión había llegado Reiko hacía unos cuantos años, y por ello, aunque las gargantas están cargadas de utilidad, eran aborrecidas por Reiko a más no poder.Por suerte para él, ya habían llegado a Hueco Mundo y ahora caminaba por los pasillos del Amanecer, destino a la 4º Sección; antes de lo cual se hubo despedido de Okami apropiadamente y manifestando su disposición ante cualquier otro asunto.
Tras un paseo no menos monótono que el anterior, únicamente variado por el color del entorno, al fin llegó a las puertas de la sección, y abriéndolas de una patada anunció su regreso. Varios arrancar pululantes lanzaban incrédulas miradas hacia el fracción y el bulto que cargaba a su hombro. Otros incluso se atrevían a esbozar sonrisas ante la pintoresca escena,pero estas eran pulverizadas por simples miradas de Reiko. Estaba contento de poder tumbarse, tomarse un baño y demás pero hasta que dicho glorioso momento llegara, estaba casi tan alterado como lo estaba Okami en Europa, salvando las distancias; es bien sabido que la ira de una mujer es la peor de todas; más aún si se trataba de esa mujer en particular.
Tras atravesar el pasillo, el arrancar llegó a la puerta de los aposentos de Kenzo y usando la misma llave que en la entrada, entró en la habitación, se acercó a la cama y allí soltó al espada como si de un saco de cemento se tratara.
-No lo va a notar-Pensó encogiéndose de hombros.
Al salir de la habitación cerró la puerta y agarrando a un arrancar que caminaba por ahí del cuello de su indumentaria,se encaró con él blandiendo una mirada que a más de uno hubiese ahuyentado.
-¿Eres nuevo?-Preguntó sin dejar tiempo a la respuesta,que por otra parte asomaban en forma de leves balbuceos.-Quiero que antes de que Kenzo-sama se despierte, tenga ropa nueva a su disposición y a una buena masajista.-Dijo pensando en el dolor de cabeza que tendría al despertar.-Si por algún motivo no está todo listo, me levantaré del glorioso descanso que me voy a tomar e iré a por tu culo de hollow, y como podrás suponer,no tendré un buen despertar.¡A trabajar!¡Vamos!
El pobre arrancar salió disparado en busca de lo requerido con una expresión de pavor en su rostro mientras las gotas de sudor recorrían su frente. No era frecuente que Reiko tratase a los rasos de ese modo, pero no todo iba a ser un jardín de rosas; habría días buenos, días malos como éste y días pésimos; y dios sabe que los arrancar de la sección no querían vivir uno de éstos últimos.
Tras contemplar la estela dejada por el atemorizado raso, Reiko se dirigió a su cuarto con el fin de tener una reposada y tranquila noche. Al llegar encontró un mensaje de su antiguo compañero de sección,Taira, pero decidió que el asunto tendría que esperar hasta el día siguiente, a menos que tuviese que realizar otras tareas encomendadas por el espada o de mayor importancia.
[OFF: Bueno jefe, ya eres libre de nuevo. Lo de la ropa y la masajista ya lo dejo a tu juicio y en función de eso el pobre al que le he encomendado dicha labor tendrá lo que le corresponde.]
Tras un paseo no menos monótono que el anterior, únicamente variado por el color del entorno, al fin llegó a las puertas de la sección, y abriéndolas de una patada anunció su regreso. Varios arrancar pululantes lanzaban incrédulas miradas hacia el fracción y el bulto que cargaba a su hombro. Otros incluso se atrevían a esbozar sonrisas ante la pintoresca escena,pero estas eran pulverizadas por simples miradas de Reiko. Estaba contento de poder tumbarse, tomarse un baño y demás pero hasta que dicho glorioso momento llegara, estaba casi tan alterado como lo estaba Okami en Europa, salvando las distancias; es bien sabido que la ira de una mujer es la peor de todas; más aún si se trataba de esa mujer en particular.
Tras atravesar el pasillo, el arrancar llegó a la puerta de los aposentos de Kenzo y usando la misma llave que en la entrada, entró en la habitación, se acercó a la cama y allí soltó al espada como si de un saco de cemento se tratara.
-No lo va a notar-Pensó encogiéndose de hombros.
Al salir de la habitación cerró la puerta y agarrando a un arrancar que caminaba por ahí del cuello de su indumentaria,se encaró con él blandiendo una mirada que a más de uno hubiese ahuyentado.
-¿Eres nuevo?-Preguntó sin dejar tiempo a la respuesta,que por otra parte asomaban en forma de leves balbuceos.-Quiero que antes de que Kenzo-sama se despierte, tenga ropa nueva a su disposición y a una buena masajista.-Dijo pensando en el dolor de cabeza que tendría al despertar.-Si por algún motivo no está todo listo, me levantaré del glorioso descanso que me voy a tomar e iré a por tu culo de hollow, y como podrás suponer,no tendré un buen despertar.¡A trabajar!¡Vamos!
El pobre arrancar salió disparado en busca de lo requerido con una expresión de pavor en su rostro mientras las gotas de sudor recorrían su frente. No era frecuente que Reiko tratase a los rasos de ese modo, pero no todo iba a ser un jardín de rosas; habría días buenos, días malos como éste y días pésimos; y dios sabe que los arrancar de la sección no querían vivir uno de éstos últimos.
Tras contemplar la estela dejada por el atemorizado raso, Reiko se dirigió a su cuarto con el fin de tener una reposada y tranquila noche. Al llegar encontró un mensaje de su antiguo compañero de sección,Taira, pero decidió que el asunto tendría que esperar hasta el día siguiente, a menos que tuviese que realizar otras tareas encomendadas por el espada o de mayor importancia.
[OFF: Bueno jefe, ya eres libre de nuevo. Lo de la ropa y la masajista ya lo dejo a tu juicio y en función de eso el pobre al que le he encomendado dicha labor tendrá lo que le corresponde.]
Akagami Reiko- Desaparecido
- Post : 145
Edad : 35
Re: De vuelta a la sección
Vacaciones eh!, si bueno, todos las tenemos, pero realmente no han sido unas "vacaciones" las que nos han distanciado de nuestra conexión con usted, querido lector. Simplemente detallaremos que la casualidad llevó su inusual martillo hacia nuestra humilde morada de escritura, por orden del Gran Kenzo, la cual quería convertir en un centro de atención "intensiva" para momentos de necesidad. Aún desconocemos la verdadera naturaleza de esa orden, teniendo en cuenta que nosotros deberíamos tener todo el mérito de sus hazañas, mas cabe destacar que estuvimos un largo rato imposibilitados a redactar, hasta que encontramos este acogedor trozo de roca a unos pocos metros del Amanecer, lugar del que esperamos no ser víctimas nuevamente de atropellos semejantes.
En fin, centrándonos en el asunto que no nos complace redactar, proseguiremos con la suculenta interpretación del inusual protagonista. Podríamos empezar redactando cómo es que Kenzo quedó inconciente o si realmente lo estuvo, algo que aún dudamos, pero nuestros competidores redactores ya se nos han adelantado en el asunto, asi que simplemente obviaremos aquél ocurrido y proseguiremos con los supuestos sueños eróticos que kenzo nos describió en su letargo somnoliento.
Bueno no, en realidad no le daremos el gusto de redactarlos, asi que simplemente haremos un sutil salto de unos cuantos minutos hasta que nuestro protagonista se encontró con una "interesante" arrancar de incoherente musculatura masajeandole la espalda. Así es, masajeandole la espalda, y nos hemos esforzado por aclarar esto porque no queremos desprestigiar mas de lo que ya esta el estatus como "galán" del Espada. - Oh vaya, no sabía que habia arrancars macho tan monos en el Hospital este. Si no fuera porque no suelo despertarme "solo" te daría un saludo mas cordial, sin duda - Establecía luego de un rato de estiramientos y orgasmos superficiales ante semejantes masajes, el Espada. Cabe aclarar que las paredes monotonamente blancas del Amanecer dieron rienda a aquella sutil interpetación medicinal, mientras el resto...todos pueden deducirlo solitos.
- Soy una mujer, Kenzo-sama - Estableció secamente el marimacho, obviamente ofendida ante semejante confusión. Sin embargo, como es usual, nuestro protagonista ya se paseaba culo al aire por la habitación, en busca de algo que aún no deciframos muy bien. ¿Cómo quedó desnudo Kenzo?, pues ni idea. - Aquí está. No puedo pegarme una ducha sin mi cepillo rasca nalgas, ya sabes, ¡Bien limpito...bien blanquito! - Aquél extraño cepillo tenia el tamaño de su muslo entero, algo que sin duda aliviaba la labor de limpieza de nuestro protagonista. No es que fuera un fanático de la limpieza, si tenemos en cuenta el desorden en el que estaba sus apocentos, mas le gustaba disfrutar del cosquilleo de aquél cepillo con suma eroticidad. Incluso a veces soñaba con que eran las garras de una loba en celo, de esas pechugonas que encuentra uno en cualquier discoteca, usted sabe.
Se bañó, vistió y dió un besito de despedida a su fiel masajista, sin antes volver a confundirla con un hombre, acusacion que la pobre arrancar estaría condenada a sufrir. Ahora tocaba dar el parte informativo al jefazo, algo que no le entusiasmaba en gran medida, mas era estrictamente protocolar dado que apenas si recordaba algún nombre de los que se presentaron en el ritual erótico campestre, allí en las europas. Sin embargo, contaba con que Okami ya se le hubiera adelantado, de lo contrario no habría fingido dormir tanto. - Ey!, y no se olviden de la fiesta - Establecía nuestro protagonista mientras cruzaba una de las puertas de quien sabe donde a unas muchachitas que diambulaban graciosamente por allí. Y si, tal y como esperaban, no se iba a olvidar de semejante cuestión, menos cuando habia tenido que soportar que aquellos sueños eróticos solo fueran......sueños.
- Arriba, Pichón - Aparecía de golpe en la habitación de su Fracción como quien cae sin quererlo. Cómo había llegado tan rapido, es un misterio, como tantos otros que no nos cuenta Kenzo, mas la cosa es que allí estaba. Una mano rascando la nalga que aún le picaba de tanto cepillazo y la otra en su bolcillo, como era usual. - Venga hombre, que hay que preparar los condones - Decía mientras saltaba encima de su mas fiel seguidor hasta que estuviera seguro de que estaba despierto. Boing, Boing!, rechinaba el colchón mientras Kenzo subía y bajaba del aire. Sin duda no tenía demasiado tiempo si quería llegar a tiempo de observar las sandías traseras de Okami antes de que dejaran la sala del jefazo...
En fin, centrándonos en el asunto que no nos complace redactar, proseguiremos con la suculenta interpretación del inusual protagonista. Podríamos empezar redactando cómo es que Kenzo quedó inconciente o si realmente lo estuvo, algo que aún dudamos, pero nuestros competidores redactores ya se nos han adelantado en el asunto, asi que simplemente obviaremos aquél ocurrido y proseguiremos con los supuestos sueños eróticos que kenzo nos describió en su letargo somnoliento.
Bueno no, en realidad no le daremos el gusto de redactarlos, asi que simplemente haremos un sutil salto de unos cuantos minutos hasta que nuestro protagonista se encontró con una "interesante" arrancar de incoherente musculatura masajeandole la espalda. Así es, masajeandole la espalda, y nos hemos esforzado por aclarar esto porque no queremos desprestigiar mas de lo que ya esta el estatus como "galán" del Espada. - Oh vaya, no sabía que habia arrancars macho tan monos en el Hospital este. Si no fuera porque no suelo despertarme "solo" te daría un saludo mas cordial, sin duda - Establecía luego de un rato de estiramientos y orgasmos superficiales ante semejantes masajes, el Espada. Cabe aclarar que las paredes monotonamente blancas del Amanecer dieron rienda a aquella sutil interpetación medicinal, mientras el resto...todos pueden deducirlo solitos.
- Soy una mujer, Kenzo-sama - Estableció secamente el marimacho, obviamente ofendida ante semejante confusión. Sin embargo, como es usual, nuestro protagonista ya se paseaba culo al aire por la habitación, en busca de algo que aún no deciframos muy bien. ¿Cómo quedó desnudo Kenzo?, pues ni idea. - Aquí está. No puedo pegarme una ducha sin mi cepillo rasca nalgas, ya sabes, ¡Bien limpito...bien blanquito! - Aquél extraño cepillo tenia el tamaño de su muslo entero, algo que sin duda aliviaba la labor de limpieza de nuestro protagonista. No es que fuera un fanático de la limpieza, si tenemos en cuenta el desorden en el que estaba sus apocentos, mas le gustaba disfrutar del cosquilleo de aquél cepillo con suma eroticidad. Incluso a veces soñaba con que eran las garras de una loba en celo, de esas pechugonas que encuentra uno en cualquier discoteca, usted sabe.
Se bañó, vistió y dió un besito de despedida a su fiel masajista, sin antes volver a confundirla con un hombre, acusacion que la pobre arrancar estaría condenada a sufrir. Ahora tocaba dar el parte informativo al jefazo, algo que no le entusiasmaba en gran medida, mas era estrictamente protocolar dado que apenas si recordaba algún nombre de los que se presentaron en el ritual erótico campestre, allí en las europas. Sin embargo, contaba con que Okami ya se le hubiera adelantado, de lo contrario no habría fingido dormir tanto. - Ey!, y no se olviden de la fiesta - Establecía nuestro protagonista mientras cruzaba una de las puertas de quien sabe donde a unas muchachitas que diambulaban graciosamente por allí. Y si, tal y como esperaban, no se iba a olvidar de semejante cuestión, menos cuando habia tenido que soportar que aquellos sueños eróticos solo fueran......sueños.
- Arriba, Pichón - Aparecía de golpe en la habitación de su Fracción como quien cae sin quererlo. Cómo había llegado tan rapido, es un misterio, como tantos otros que no nos cuenta Kenzo, mas la cosa es que allí estaba. Una mano rascando la nalga que aún le picaba de tanto cepillazo y la otra en su bolcillo, como era usual. - Venga hombre, que hay que preparar los condones - Decía mientras saltaba encima de su mas fiel seguidor hasta que estuviera seguro de que estaba despierto. Boing, Boing!, rechinaba el colchón mientras Kenzo subía y bajaba del aire. Sin duda no tenía demasiado tiempo si quería llegar a tiempo de observar las sandías traseras de Okami antes de que dejaran la sala del jefazo...
Tatsuya Kenzo- Privaron Espada
- Post : 84
Edad : 35
Re: De vuelta a la sección
Sueños eróticos danzando alrededor, probablemente en Miami Beach o algún lugar paradisíaco y por qué no, afrodisíaco. Clima que incitaba a todo menos a mantenerse quieto ni un instante, bellezones por doquier,abundante bebida. Reiko estaba disfrutando del momento en su más que cómoda hamaca cuando de repente...¿un terremoto?
Reiko abrió los ojos cual persianas en una mañana dominguera, imprimiéndose en sus retinas la imagen de un tipo un tanto peculiar que por suerte o por desgracia le era bastante conocido. Parecía que Kenzo decía algo pero el fracción estaba en modo escucha-off por lo que apenas se enteró, lo cual hace un tanto raro que se enterase de la parte de los condones. Así que cerrando los ojos de nuevo y dando media vuelta en su cama resolvió ese tema de un plumazo.
- Están en ese cajón, como siempre. Lo que no se es si quedarán-Terminaba diciendo con una media sonrisa no sabemos si por el último comentario o por la comodidad de su lecho.
Meted en una cocktelera pereza, un poco de cansancio y cantidades industriales de resignación y obtendréis el estado anímico de nuestro amigo. Mientras tanto, Kenzo seguía usando la cama del fracción como si de una cama elástica de feria se tratase. Poco a poco Reiko fue abriendo los ojos y saliendo de la cama intentando no chocar con nada, lo cual, en su estado, era más difícil de lo que pueda parecer.
Parecía que el espada quisiese ir a algún lugar, claro, a informar a Marcus-sama, pensó Reiko; así que supuso que ello era lo suficientemente importante para interrumpir su descanso, aunque no sabía muy bien qué pintaba él ahí; si bien estuvo en la acción, Kenzo podría informar por él. Tras estas divagaciones Reiko ya se desperezaba ampliamente,pero no pudo evitar sentarse en una silla cercana.
-Parece que te has levantado con energías hoy...En cualquier caso, estoy listo, por mi podemos irnos jefe.-La relación con el espada era un tanto peculiar; por algún motivo a Reiko le era imposible tratarle de usted,aunque se refiriese a él como Kenzo-sama o rara vez como Tatsuya-sama.
Y allí sentado esperó hasta que Kenzo dejase de saltar en la cama para seguirle a dónde fuese oportuno.
[OFF: Por mi puedes narrar la salida de la estancia y postear luego en la Sección 0 donde te de por ir sin esperar mi respuesta. Reiko se limita a seguirte intentando no quedarse dormido :p]
Reiko abrió los ojos cual persianas en una mañana dominguera, imprimiéndose en sus retinas la imagen de un tipo un tanto peculiar que por suerte o por desgracia le era bastante conocido. Parecía que Kenzo decía algo pero el fracción estaba en modo escucha-off por lo que apenas se enteró, lo cual hace un tanto raro que se enterase de la parte de los condones. Así que cerrando los ojos de nuevo y dando media vuelta en su cama resolvió ese tema de un plumazo.
- Están en ese cajón, como siempre. Lo que no se es si quedarán-Terminaba diciendo con una media sonrisa no sabemos si por el último comentario o por la comodidad de su lecho.
Meted en una cocktelera pereza, un poco de cansancio y cantidades industriales de resignación y obtendréis el estado anímico de nuestro amigo. Mientras tanto, Kenzo seguía usando la cama del fracción como si de una cama elástica de feria se tratase. Poco a poco Reiko fue abriendo los ojos y saliendo de la cama intentando no chocar con nada, lo cual, en su estado, era más difícil de lo que pueda parecer.
Parecía que el espada quisiese ir a algún lugar, claro, a informar a Marcus-sama, pensó Reiko; así que supuso que ello era lo suficientemente importante para interrumpir su descanso, aunque no sabía muy bien qué pintaba él ahí; si bien estuvo en la acción, Kenzo podría informar por él. Tras estas divagaciones Reiko ya se desperezaba ampliamente,pero no pudo evitar sentarse en una silla cercana.
-Parece que te has levantado con energías hoy...En cualquier caso, estoy listo, por mi podemos irnos jefe.-La relación con el espada era un tanto peculiar; por algún motivo a Reiko le era imposible tratarle de usted,aunque se refiriese a él como Kenzo-sama o rara vez como Tatsuya-sama.
Y allí sentado esperó hasta que Kenzo dejase de saltar en la cama para seguirle a dónde fuese oportuno.
[OFF: Por mi puedes narrar la salida de la estancia y postear luego en la Sección 0 donde te de por ir sin esperar mi respuesta. Reiko se limita a seguirte intentando no quedarse dormido :p]
Akagami Reiko- Desaparecido
- Post : 145
Edad : 35
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