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Kyuusei Yukihiro

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Kyuusei Yukihiro

Mensaje por Kyuusei Yukihiro el Vie Nov 26, 2010 3:50 pm

Shinigami

- Nombre: Kyuusei Yukihiro (El extenso verso de la antigua Orden) ["旧制 行弘"]

- Sexo: Masculino

- Edad real: 304 años

- Edad aparente: 27 años

- Descripción física:

De complexión delgada, su cuerpo es fibroso y estilizado como el de cualquier shinigami que le de un mínimo de importancia al entrenamiento físico. El color de su piel es de un rosado claro que se broncea con facilidad, aunque como apenas sale del Escuadrón, es difícil verle con la tez algo más tostada que de costumbre. Tiene una mirada nítida y algo fría, de un color azul más bien claro. Así mismo, posee facciones un tanto afiladas, nariz puntiaguda y labios finos que mantienen una sonrisa cínica o bien una mueca de desagrado.
El cabello de un azul pálido, liso y algo despuntado, trata de mantenerlo siempre aseado y peinado como es debido.

Procura llevar las mangas del uniforme atadas, ya que se pasa muchas horas al día ordenando documentos o escribiendo informes y clasificando los archivos de la biblioteca. Es habitual verle los dedos manchados de tinta, pero siempre tiene cuidado de limpiarse las manos cuando va a tocar algún libro.

Es muy difícil que no lleve puestos sus anillos o el pendiente de cuarzo blanco que le adorna la oreja izquierda. Además, siempre luce una cinta negra atada al cuello y una especie de faltriquera roja en la cintura, cuyo contenido consta de unas gafas para la lectura, un cuaderno de anotaciones, su medicación y una pluma de tinta negra de estilo occidental, obsequio que le trajeron del mundo humano.
Spoiler:


- Descripción psicológica:

Si se pregunta a los miembros de su División, dirán que se trata de un joven moderado, neutral y con un gran sentido del deber, estricto y exigente consigo mismo . No se le conocen amistades, pero se preocupa de que los miembros de su División estén cómodos con las tareas que desempeñan y suele caer bien a la gente de más edad por su temperamento tranquilo y maduro.
También es conocido por ser uno de los organizadores del Club Literario, donde se hacen reuniones casi semanalmente para que los shinigamis puedan disfrutar de un momento de reunión donde se comparten relatos, haikus y otros escritos personales con el resto de compañeros.

Éso es lo que se sabe oficialmente de Kyuusei Yukihiro, poco más aparte de que le gusta el trabajo bien hecho y no es persona de diversiones frívolas. Quizá un poco maniático del orden y algo distante, pero no un mal compañero y, por encima de todo, una persona comprensiva que siempre está dispuesta a ayudar al que necesite encontrar algo de información. Pero, si alguien se interesara por aspectos más privados de su persona, por la relación que tiene con su espada o la vida que pueda tener fuera del Seireitei, se daría cuenta que no hay nadie capaz de responder a esas cuestiones. Porque, realmente, ninguno conoce a la persona que hay bajo el uniforme de shinigami, salvo, tal vez, Lotus Hakoon, miembro de la Doceava División y que trata su enfermedad en secreto desde hace años.

Yukihiro heredó de su madre una enfermedad mental llamada esquizofrenia, si bien no manifestó claros síntomas hasta que alcanzó la pubertad. Esta patología, unida a los brotes psicóticos y los episodios de epilepsia y ansiedad que sufre puntualmente, lo han convertido en una persona retraída, depresiva y paranoica, incapaz de entablar relaciones normales con la sociedad. A menudo no se ve capaz de distinguir la realidad de la que él percibe, pero trata de dar una forma abstracta a sus pensamientos y emociones para así poder controlarlas y que nadie advierta su trastorno. Además de seguir un tratamiento farmacológico de por vida, suele fumar opio en su pipa, pues es algo que le relaja y le hace más soportable las alucinaciones.

Sin duda, una de las cosas que más teme a parte de a sí mismo, es al espíritu de su zampakutoh, por lo que se ha negado en rotundo a alcanzar el bankai con él. No le ha hablado a nadie de Satsujinki e intenta hacer como que no existe, algo bastante complicado dada la personalidad extravagante que tiene.

Por lo demás, Yukihiro evita los enfrentamientos directos y es poco propenso a abandonar su Escuadrón. Habiendo consagrado su vida a los libros, rozando la obsesión en cuanto a su profesión se trata, se refugia en la lectura y no busca otra cosa que ampliar sus estudios. Todo sueño o ambición que pudiera tener el pasado, se ha desvanecido.


- Historia:
Spoiler:

Rukongai

Nació en uno de los barrios más pacíficos del Rukongai, fruto de los encuentros esporádicos entre Fuyumi, joven de familia modesta, y un guerrero al servicio de la baja nobleza del Seireitei. Sus acercamientos fueron cada vez menos frecuentes, hasta que finalmente dejaron de verse, quedando la chica embarazada y él sin darse por enterado. Aún así, al niño nunca le faltó afecto ni echó jamás en falta una figura paterna, ya que tenía con él a su tío Hyouga, quien le inculcó desde la más tierna infancia su amor por la literatura.
Cerca de la pre-adolescencia, el muchacho observó que la actitud de su madre iba volviéndose cada vez más excéntrica y alarmante. La mujer no parecía ser la misma, discutía con seres que nadie más veía y se negaba en rotundo a salir de su habitación. Entonces, una mañana, encontraron su cadáver frío sobre el futón ensangrentado, con un cuchillo atravesándole la garganta. Se había suicidado y, por desagradable que pudiera resultar, fue un alivio para sus parientes.

Bajo la tutela de Hyouga, que cuidaba de él como si fuera su propio hijo, Yukihiro estudiaba cuando no ayudaba en el negocio familiar, sin protestas, sintiéndose cómodo con el lugar que le había tocado en la vida. Nunca antes había tenido pretensión ninguna, hasta aquél día que descubrió que podía sentir hambre, y lo que ello implicaba. Entusiasmado, trató por todos los medios de convencer a su tío de que le dejara ingresar en la Academia Shinigami, pero por algún motivo que incluso a día de hoy ignora, éste se mostró firme y rotundo en su negativa. Cualquier otro joven habría protestado o desobedecido la palabra del hombre, pero Yuki era un buen chico y se tragó su inconformidad. En los años posteriores, si bien había asimilado que un futuro como shinigami no era para él, a veces se descubría a sí mismo fantaseando sobre la vida en los Escuadrones, la instrucción que recibirían aquellos hombres y mujeres anónimos y las emocionantes aventuras en las se verían envueltos. ¿Cómo no iba a desear el poder, la gloria, la excitación de la batalla... si se había pasado leyendo toda la vida sobre ello?
No supo qué fue, quizá la fuerza de su deseo, o tal vez el amor que le tenía su tío, pero finalmente éste cambió de opinión -cosa muy insólita en su manera de ser- y le exhortó a seguir sus propios sueños. Aunque le pareció todo un poco precipitado y extraño, no iba a ser precisamente él quien se negase a partir aquella misma tarde a solicitar su ingreso en la Academia.
Semanas más tardes, después de las prácticas de kidô, Yukihiro recibió una desconcertante noticia: Kyuusei Hyouga había caído accidentalmente al río y había muerto ahogado.


]Academia Shinigami


Su estancia en la Academia fue gratificante. No sólo aprendía cosas que nunca hubieran estado al alcance de alguien como él, sino que descubrió que tenía facilidad para asimilar conocimientos y ponerlos en práctica. Se llevaba bien con sus compañeros y nunca tenía problemas con nadie, más bien era el que mediaba de buen agrado en las pequeñas disputas de recreo para solucionar los malentendidos. El chico, en definitiva, se sentía feliz en aquel ambiente.
Cursaba su último año de preparatoria, intentando decidirse por la División más acorde a lo que él podía ofrecer, cuando los primeros síntomas de su enfermedad se hicieron presentes. Al principio, no quiso darle importancia. No eran más que voces que creía oír, llamándole, imágenes imposibles que se esfumaban a los pocos segundos. Debía ser el cansancio, sí... Aquellos días no había dormido mucho. Pero las visiones empeoraron. Lo que oía no eran susurros que fácilmente podían ser confundidos con el viento, ¡escuchaba perfectamente a esa gente que le hablaba! Pronto empezó a notar que los compañeros que le rodeaban le miraban de un modo extraño, que callaban de improviso cuando él llegaba a un sitio. Se volvió un tipo desconfiado, ya no quería hablar con nadie, porque sabía que estaban tramando algo contra él. Cumplía sus obligaciones como un autómata, dándose cuenta de que a veces le era imposible recordar qué había estado haciendo esa misma mañana. Era capaz de quedarse horas inmóvil en la misma postura, con la mirada perdida, cuando para él sólo habían pasado un par de minutos. Se estaba volviendo loco.

Si no hubiese conocido a Hakoon, posiblemente habría acabado haciendo lo mismo que su madre. Aquello era un infierno.
Lotus Hakoon era miembro de la Doceava División, pero provenía de un extenso linaje de médicos y había ejercido la profesión unos años antes de interesarse por otras ramas que acabaron conduciéndole a la posición que ocupa hasta el día de hoy. Aunque era un tipo extraño, -que por otro lado no era tan excepcional tratándose de la División en la que trabajaba- supo explicarle a Yukihiro lo que le sucedía, haciéndole entender que si era capaz de manejar la enfermedad desde un punto de vista intelectual, podría sobrevivir a ella. Desde entonces se formó una curiosa relación entre ellos, más similar a la de médico-paciente que la que hay entre un par de amigos.
Tomando antipsicóticos y siguiendo las directrices que le marcó Lotus, pudo aparentar normalidad y continuar con su vida, aunque cada vez se le hacía más difícil mantener las amistades.

8º Escuadrón

Fingir que todo iba bien se convirtió en su día a día, pronto haciéndolo de esa forma inconsciente que nos hace adquirir la rutina. Se inventó tener alguna carencia de vitaminas para explicar el delatador temblor que invadía sus manos cuando pasaba demasiado tiempo sin fumar opio, al que por mucho que lo negase, se había vuelto adicto; empezó a probar otras drogas que le aliviasen durante sus crisis. A pesar de todo, lo llevaba bien, nadie parecía darse cuenta de lo que le sucedía, aunque algunos sospechaban que algo no funcionaba como debiera.
Aunque su comportamiento era un tanto peculiar en ocasiones, no tenían qué reprocharle, pues cumplía de forma impecable con sus obligaciones y echaba una mano a sus compañeros siempre que tenía tiempo. Y cuando no se pasaba las horas archivando documentos, se encontraba entrenando. Viéndole nadie diría que era un ratón de biblioteca. No le gustaban los conflictos, pero buscaba a cualquiera con el que poder practicar en un duelo amistoso. Cuando había una misión, era el primero de su escuadrón en ofrecerse, con la excusa de redactar un informe sobre la actuación del equipo.
Lo que esperaba con más ilusión era poder conocer algún día el nombre de su zampakutoh, a la que a veces le hablaba cuando estaba solo, le confiaba sus inquietudes. Finalmente, aquello que tanto deseaba ocurrió, fue capaz de comunicarse con el espíritu que habitaba en su arma. Y lo que descubrió no le gustaba.

Al principio se dejó llevar, no muy convencido, pero pensando que tal vez con el tiempo se acostumbraría. Y es que él y Satsujinki conectaban con mucha facilidad a la hora de pelear; el espíritu conocía muy bien lo que el corazón de Yukihiro anhelaba, y se lo ofrecía; tenía un modo tan literal de cumplir sus deseos que le espantó. Decidió usarla lo menos posible, ya que no estaba seguro de poder controlar las ideas que a veces le cruzaban la cabeza. Realmente temía que Satsujinki fuera capaz de materializar su locura si despertaba el bankai.

Pasó un tiempo medio ausente, apenas salía del Escuadrón o hacía otra cosa que no fuera trabajar. Estaba bastante desanimado, replanteándose si verdaderamente aquella vida tenía sentido, cuando ocurrió que la Capitana Samura cayó en combate junto a los otros Capitanes. Nunca había visto un dolor tan sentido como el que embargó a la Octava División por aquella época. A su manera, aquella voluble y pequeña líder se había ganado los corazones de sus subordinados. Aquello le hizo reaccionar, volcándose de nuevo en las personas que le rodeban, procurando, como muchos otros, que la muerte de la Capitana no arrastrase consigo la voluntad de todos ellos.
Descubrió que si tenía la cabeza ocupada todo el día era más fácil sobrellevar su propia enfermedad. Y soportar la presencia de Satsujinki...

Zanpakutou

- Nombre: Satsujinki ["殺人鬼"] (Asesino diabólico)

- Aspecto sin liberar:

Es una katana sencilla, de unos noventa centímetros de hoja, con el trenzado de la tsuka de color azul y la tsuba de hierro representando una camelia. La saya está lacada en negro, sin ninguna otra pintura adornándola, y el sageo es en este caso de la misma tonalidad que el tsuka-ito.
Yukihiro suele llevarla atada al obi, al lado izquierdo, ya que es diestro y para desenvainar emplea la mano derecha.
Spoiler:

- Aspecto materializado:

Satsujinki dice ser un espíritu de maldad pura, al que le excita el color de la sangre y el aroma y el sabor de la misma. Le gusta fantasear sobre su persona e inventarse terribles historias que no hacen más que exagerar su poder e infinita depravación, por lo que Yukihiro cada vez da menos crédito a los delirios de grandeza de su zanpakutoh.

A pesar de que adopta el aspecto de un joven atractivo, puede modificar su tamaño para alcanzar una altura desmesurada, hacer que algunas partes de su cuerpo sean desproporcionadas y deformes o fundirse con las sombras del mundo interior en el que habita. Cuando su apariencia no sufre cambios, se le puede ver como a un hombre cercano a los treinta años de edad, de cuerpo delgado y flexible. Su piel es cremosa, pálida como la de un cadáver si se expone a la luz, tersa y fría al tacto. El cabello bicolor lo lleva corto a la altura de la barbilla, siempre liso, que enmarca un rostro fino y dotado de lo que él llama "belleza maldita". Lo más expresivo en él son los ojos, bien perfilados y de un verde que se distingue incluso en la oscuridad, además de su inquietante sonrisa de dientes puntiagudos como los de un tiburón.
Como atuendo lleva un sobrio traje azul oscuro y unos guantes negros que parecen convertir las manos que enfundan en sombras alargadas y veloces.

Se caracteriza por su bipolaridad, donde los cambios drásticos de humor son tan frecuentes que a veces da la impresión de ser dos personas encerradas en un mismo cuerpo. Bajo la máscara de un atontado y juguetón espíritu, yace un carácter sádico y calculador, rasgo que su compañero shinigami prefiere no tomar como algo serio.
Fantasioso, grotesco y embaucador, experimenta cierta posesión sobre su portador, al que le gusta confundir y tachar de loco. Se regodea del sufrimiento ajeno y no hay nada que le interese más que los crímenes sangrientos y los hollows.

Cabe destacar que lo que menos le gusta en el mundo es que se le ignore o se finja que no existe, por lo que le afecta notablemente que Yukihiro no parezca muy interesado en él y se niegue cada vez más a sincronizar su mente con la del espíritu para conocer nuevas técnicas.

Su alimento favorito son las arañas.
Spoiler:

- Liberación del shikai: Sakikurue, Satsujinki! ("Despedázalo todo, Asesino Diabólico")

- Aspecto del shikai:

Al pronunciar el comando de liberación, el arma se oscurece hasta quedar negra. Seguidamente se va alargando, casi alcanzando la altura de su portador, y abandona la forma de katana para adquirir la de una guadaña blanca y negra, que irradia un fulgor muy tenue.
Spoiler:

- Efectos del shikai:

Las técnicas de Satsujinki se basan en la umbraquinesis, lo que viene a ser la habilidad para crear y manipular la oscuridad.
Como cabría esperar, a Yukihiro las técnicas no le afectan del mismo modo que a sus enemigos, ya que la guadaña le sirve como guía en la dimensión, permite que las sombras obedezcan sus deseos y al mismo tiempo le protege de los daños que éstas puedan causar. Claro está que, si alguien se hiciera con el arma o la arrancase de manos de Kyuusei, Satsujinki anularía su estado de shikai al igual que las técnicas, recuperando su forma sellada.

-Terayami (Templo de Oscuridad):
En esta técnica, Kyuusei se transporta junto a los enemigos que se encuentren en un radio de cinco metros de distancia a una zona dimensional creada por él. En este espacio sumido en una oscuridad casi total, la escasa iluminación proviene de los ojos de iris carmesíes dispuestos en múltiples sitios, sin respetar las reglas de la gravedad -se encuentran en el suelo, las paredes y el techado de esa dimensión- y de tamaños variados, lo que crea una sensación falsa de profundidad.
Además, como sonido ambiental de fondo, no deja de repetirse un desagradable soniquete en el que se mezclan chirridos, risas y gritos agudos, lo que afecta directamente al sentido auditivo y saca de los nervios.
Aunque lejos de ser una habilidad ilusoria, afecta a los sentidos con la misma eficacia pero de forma física, privando al sujeto de la luz y del silencio necesario para orientarse o comunicarse, además de que resulta muy sencillo que en un sitio así la imaginación juegue malas pasadas.
El Templo de Oscuridad ocupa unos treinta metros de diámetro, y nada impide que se salga de él... siempre y cuando se logre dar con la salida.

Su aspecto exterior es el de una cúpula opaca de color negro, que impide que se conozca lo que está sucediendo en su interior. El que lo desee puede internar en el Terayami, donde se encontrará en idénticas condiciones que los que hayan sido transportados al principio.

-Jigoku no gaka (El Artista del Infierno):
Se basa en la manipulación de sombras para que adopten una forma física. El aspecto de éstas no podría ser advertido ya que no se distinguen del entorno que las rodea, pero en caso de ser alumbradas con algun dispositivo, se apreciaría que poseen una fisionomía entre humana y animal, propia de los monstruos que habitan el mundo de las pesadillas.
La creación de este pequeño ejército ocupa una cantidad importante del reiatsu y la concentración de Yukihiro, que es el que maneja mentalmente sus movimientos, por lo que su mantenimiento es limitado, al igual que su número.
Estas sombras únicamente pueden atacar de forma física al adversario, ya sea agrediéndole o sujetándole. Son sólidas, así que también pueden ser golpeadas y apartadas.

Para emplear esta técnica se debe encontrar activado el Templo de Oscuridad, y las figuras creadas no pueden salir de él.

Una segunda forma de emplear esta habilidad, sería invocando muros o cualquier clase de obstáculos creados a partir de sombras, dificultando el movimiento dentro de la dimensión.

-Kyouki michiru (La Demencia se revela):
¿Qué pasa cuando los monstruos abandonan el reino de las pesadillas y te persiguen en la realidad? La última técnica de su shikai daría una respuesta aproximada a esta pregunta. A diferencia de las anteriores, donde el poder de la zampakutoh se limitaba a un espacio determinado, ahora el Templo de Oscuridad se desvanece para dejar a la vista de los demás lo que ocultaba en su interior.
Kyouki michiru no hace sino traer las criaturas invocadas en la dimensión al campo de batalla, aunque la luz parece confundirlas y en ocasiones no son capaces de distinguir aliados de enemigos. El gasto de reiatsu que debía hacer Yukihiro para mantener el Terayami no es necesario, así que puede invertir sus energías en dirigir estas formas sombrías para que ataquen o cubran una huída.
Ahora no tienen lugar dónde esconderse, pero no les hace falta. Al ser destruídas adquieren un estado casi líquido, parecido al alquitrán. Esta sustancia es absorbida por la guadaña del shinigami que, cortando con el filo a otra de las figuras invocadas por él, puede lograr que aumenten de tamaño o se dividan. La acción puede repetirse tantas veces como las fuerzas de Kyuusei lo permitan.

Aunque existe la ventaja de que puede movilizar sus "tropas" sin tantas limitaciones como anteriormente, no es una habilidad que el shinigami guste de usar. ¿La razón? Esas criaturas son un claro reflejo de su desquiciado estado mental, además de que no puede garantizar que no ataquen a su propio bando.

- Tipo de zanpakutou: Kidô

General

A este shinigami no le desagrada pelear, pero ya no se siente cómodo haciendo uso de su zampakutoh, por lo que, si no puede evitar un enfrentamiento, intentará hacer uso del kidoh antes de tener que depender de su arma. En el caso de verse obligado a liberar a Satsujinki, tratará de acabar lo antes posible con el combate, haciendo que sus enemigos caigan en el Templo de Oscuridad.


- Mundo interior:

El cielo es plomizo pero nunca llueve en la ciudad, ni brilla el sol. Las casas, de muros agrietados y techos hundidos, siguen abiertas, como si sus habitantes hubieran salido a todo correr en mitad de la cena y nunca hubieran regresado. En las calles desoladas no se oye ni el correr del aire, no se divisa ni la sombra de un pájaro. Nada te impide que internes en esos oscuros callejones que tanto atraen tu curiosidad, pero por algún motivo sabes que es mejor mantenerse alejado. Allí, agazapado, aguarda Satsujinki, deseoso de cazar algo más que una araña que se puso, despistada, a tejer su red cerca de él.

Puedes pensar que todo irá bien si te mantienes quieto donde haya luz, que nada te pasará. El demonio no te puede alcanzar si te mantienes alejado de su reino. Pero luego te das cuenta de que hace rato que lo estás pisando.

- Rango y división: 8º Escuadrón


Última edición por Kyuusei Yukihiro el Lun Nov 29, 2010 6:28 am, editado 1 vez
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Re: Kyuusei Yukihiro

Mensaje por Hideyori Taira el Lun Nov 29, 2010 5:13 am

Bien bien...! Vamos allá. Primero, disculpa la tardanza; por lo general suelo enfocar mi labor a las fichas arrancars, pero visto que nuestrar zona Staff está echando humo y los administradores tres cuartos de lo mismo, he podido encontrar un huequecito para aliviar la labor de los correctores de fichas shinigamis ^^.

En cuanto a la ficha.

Magníficas descripciones e historia, debo decir. En cuanto a la zampakutou, te pediría un par de aclaraciones:

* En el Templo de Oscuridad, según dices, se puede salir normalmente (sorteando las dificutades orientativas, se entiende); pero al fin y al cabo, sin mayor dificultad que "andando" fuera del radio de acción. Ahora bien, ¿se puede entrar en él del mismo modo?¿Es visible a aquellos quese hallan en el exterior?

**Segunda y última: Tal y como está escrito, se da a entender que tanto "Kyouki michiru", como "Jigoku no gaka" requieren de la previa activación de Templo de Oscuridad. Vendría bien que aclarases si esto es así o no, y lo incluyeses en la descripción de las técnicas.

Por lo demás; todo perfecto. En cuanto te pases a aclarar lo dicho, (y si ningún compañero de Staff quiere añadir algo que se me haya podido pasar por alto); procedo a aceptarte la ficha y darte color y rango ^^.

Un saludeteee ^^!
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Re: Kyuusei Yukihiro

Mensaje por Kyuusei Yukihiro el Lun Nov 29, 2010 6:31 am

Primer punto editado. El segundo no creo que sea necesario, porque ya se entiende que el Terayami ha de ser invocado para activar posteriormente las otras técnicas.

Kyuusei Yukihiro escribió:
-Jigoku no gaka (El Artista del Infierno):
Para emplear esta técnica se debe encontrar activado el Templo de Oscuridad, y las figuras creadas no pueden salir de él.

-Kyouki michiru (La Demencia se revela):
ahora el Templo de Oscuridad se desvanece para dejar a la vista de los demás lo que ocultaba en su interior.
Kyouki michiru no hace sino traer las criaturas invocadas en la dimensión al campo de batalla...

Lo puedo cambiar si quieres, pero creo que está bastante claro así.
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Re: Kyuusei Yukihiro

Mensaje por Hideyori Taira el Lun Nov 29, 2010 8:26 am

Oks pues perfecto, todo listo.

Sí, está bastante claro tal y como ha quedado, gracias. Sólo quería hacer hincapié para asegurarme ^^.

Pues nada, ficha lista para su aceptación. Paso a cerrar y darte rango y color.

Bienvenido seas, Kyuusei Yukihiro, Shinigami del 8º Escuadrón.
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