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Las primeras luces del amanecer.

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Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Marcus el Mar Oct 06, 2009 10:53 am

Marcus estaba recostado en el sillón que comandaba toda aquella sala. Aunque normalmente se colocara en él de manera más honorable y majestuosa, se encontraba ahora sentado de una manera más confortable y cómoda, como si algo le divirtiera y le sirviera de pasatiempo y tuviera que guardar un poco de tiempo para disfrutarlo.

Quizás el recuerdo del combate contra Koyuki Ryoto. Contra el comandante de la Sociedad de Almas. Contra su enemigo más íntimo.
Si, había sido una gran batalla, como lo era siempre.
Una pena que apenas se pudiera repetir.
Una pena que hubiera que pagar un precio tan caro por ella.

En aquel momento, una de sus fracciones, el arrancar Eiffero se acercó al, ahora demasiado ocioso, espada 0.

- Los espadas recien ha nombrado están empezando a moverse, señor. - El extremadamente educado arrancar informaba a su superior tras haber realizado en su presencia una marcada reverencia. - Algunos se encuentran en sus respectivas salas, aunque hay uno de ellos que está de escabrosa visita en el mundo humano y otro ha mandado a sus fracciones.

Eiffero era siempre eficaz y no había nada que se le escapara dentro de las paredes. Podría ser que quizás su efectividad en combate no fuera tan destructiva como la de los espadas, pero harían muy mal en subestimarle. Aún sin contar con el apoyo de Marcus, podría hacerles sufrir demasiado.

El espada sonreía mientras se imaginaba la situación de sus subalternos, todavía sin saber exactamente en que consistía aquello, pues, de todas formas, el nivel de los espadas no era demasiado fuerte.
Es cierto que igualaban al poder de un capitán de la Sociedad de Almas, pero muchos de los espadas verdaderamente poderosos habían caído en la última batalla, mientras él se entretenía en jugar un rato con su íntimo enemigo Koyuki.

Por suerte, la Sociedad de Almas también había sufrido un revés. Él mismo había visto caer bastantes capitanes. No serían capaces de reponerse de una masacre así en mucho tiempo.

¿Y los espadas serían capaces?
Marcus no dudaba ni un momento de ellos. Él jugaba a placer en su jardín privado, viendo como sus personalidades retorcidas, tristes, alegres, neuróticas, agresivas, pacíficas y de cualquier tipo podían ser manejadas por él.

- Avisa a todos. Quizás debamos tener una reunión por aquí. - Mandó de una voz a Eiffero, mientras se volvía a colocar en una posición más majestuosa - Esto se esta volviendo aburrido. Quizás sea hora de que los espadas volvamos a jugar.

El telón del primer acto de la nueva función podía levantarse...
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Daaku Enjeru el Mar Oct 06, 2009 4:36 pm

Estaba en su sección, reacomodando muchisimas cosas que simplemente no le gustaban de la anterior decoración. El lugar era un area de torturas y nada iba menos con la nueva espada #1. La hermosa joven tenia a sus fracciones alterandolo todo, manteniendo sus mentes ocupadas, mientras despachaba papeleos; muchos de los cuales se generaban por el abandono de fracciones de aquella sección que habian decidido unirse a otras.

Enjeru habia estado más silenciosa de lo que normalmente era, aunque su dulce y amable semblante no se habia alterado ni por un instante. En su mente seguian pasando imagenes demasiado vividas pero las mantenia allí. Escuchó una voz acompasada al fondo de uno de los pasillos, decia que traia un mensaje para ella. Cuando el mensajero entró en la desordenada estancia ella se puso de pie y ofreció una ligera venia de su cabeza como saludo

- El señor Marcus desea verle en la Sección 0 junto con los demás espadas lo más pronto posible -

La espada asintió y le ofreció al mensajero una sonrisa antes de que este se perdiera de vista en un rápido movimiento. Escribió algunas instrucciones y las dejó en un tablón donde anunciaban algunas cosas de la sección y partió en compañia de dos de sus fracciones.

- Su primera reunión como espada con el señor Marcus, que honor!!!! -
- Es solo una reunión de espadas Etter, no lo pongas como si fuese una entrega de premios -
- Pero es algo especial, Daaku Enjeru es ahora una Espada, eso es importante!!! -
- No sabes nada de la vida, dudo que haya algo especial por ahora para ella, ya deja de tratar de pintarle la vida de rosa, sabes que sufre por Raven -

Se hizo el silencio a sus espaldas, las fracciones que caminaban a unos pasos de ella por los pasillos de la Sección 0 habian sido fracciones de su querido Raven que habian decidido acompañarla en su nuevo compromiso para con el hueco mundo. La espada no mencionó nada aunque lo habia escuchado todo. Se detuvo en seco frente a la puerta tras la cual se encontraba Marcus y puso sus brazos a sus lados para detener a las chicas.

- Id a recintos lejanos a desahogad vuestras ideas lejos del vacio -

Sin más las hizo hacia atrás y atravezó las puertas sola, llevando el rostro levantado, con aquel delicado aire de princesa y dejando tras ella un aroma a sandalo que siempre impregnaba todo lugar donde ella estaba. Llegó hasta un punto de la enorme sala y se detuvo. Observó al guapo hombre que se sentaba en aquel alto trono, de manera descomplicada a comparación de cuando le habia conocido siendo ella aún un Vasto Lorde, donde él habia estado en aquella misma silla mostrando una altisima compostura y elegancia; esta vez se veia como si el peso del universo al fin se hubiese quitado de sus hombros.

Sonrió cerrando sus ojos aguamarina y movió su mano derecha en un saludo informal acompañado de una ligera venia de la cabeza. Permaneció allí de pie. Sabia la posición que siempre habia ocupado la espada #1 Moonlight, pero prefirió solo esperar las palabras de él y las ideas que su cabeza maquinara antes de tomar las suyas propias.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Okami el Miér Oct 07, 2009 12:48 pm

Esa tarde se había levantado de buen humor. Aunque la guerra contra la sociedad de almas fuera una masacre y acabara con la mayoría de los espadas de Hueco Mundo agradecía un poco el cambio. Sin comérselo ni bebérselo la 6ª Sección se había visto sin guía y ella junto con un par de arrancar más se encargaban de mantener un poco la calma y el orden pues hasta q Marcus se pronunciara no habría nuevo espada.

Cuando la noticia de que el Espada 0 la requería no pudo evitar arquear una ceja y chasquear la lengua lamentándose de tener que dejar una partida de Mahjong tan interesante, partida que iba ganando por cierto pero no podía hacer esperar a ese pedazo de hombre. Era superior a sus fuerzas. Sonrió cómplice a sus compañeros de juego y con las manos detrás de la cabeza puso camino hacia la sala de reuniones.

A medida que iba caminando empezaba a cabilar sobre quienes podrían a llegar a encabezar cada una de las secciones ya que se le hacía raro no ver a los espadas dar vueltas por Hueco Mundo con su peculiar forma de entretenerse. Se estremeció levemente al recordar a varios de los espadas a los que había ayudado muchas veces en su ascenso por los estatus de Hueco Mundo.

Bajó los brazos cuando se hubo acercando dejando que sus omóplatos se movieran y su cuerpo tomase un lenguaje corporal más animal de lo que antes había tenido. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro al estar delante de las puertas de la sala de reunión de los espadas en la Sección 0.

-Hola, veo que no llego demasiado tarde? -preguntó con un leve gruñido en el deje de su voz sonriendo ahora mostrando sus anormalmente largos colmillos haciendo una leve reverencia con la cabeza hacia el primer espada buscando su asiento y dejándose caer sobre ella con una pierna encogida, apoyando el tacón de su bota en el asiento y el brazo apoyado sobre su rodilla.

Ahora cuando la espada andaba y se movía se veía de donde le venía el nombre de Okami un nombre que un viejo conocido y mentor le puso cuando apenas acababa de dar sus primeros pasos. Miró a Enjeru recordándola perfectamente, la princesita de Hueco Mundo, una muchacha demasiado joven para llegar a ser tan importante pero había una razón para ello y Okami prefería dejarlo pasar. No era de su incumbencia y cuanto menos tratase con esa chica y sus peculiares habilidades mejor. Aún así tenía mucha curiosidad por saber quién más asistiría a la reunión.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Jue Oct 08, 2009 10:14 am

La Luna, mordida por la oscuridad del universo de los muertos, se levantaba en la lejanía tan intensa y monótona como era costumbre. Lo aclaramos porque es complicado sino entender por qué Kenzo aún seguía durmiendo en su estancia. Claro está que cuando no hay cambio de luces en la noche, es dificil distinguir si uno debe despertarse ya o todavia es muy temprano. Tampoco es que él se lo haya preguntado, pero cabia la acotación al menos.

Sin embargo, toda esta parsimoniosa tranquilidad de ronquidos y gemidos un tanto extraños fue interrumpida por el Sonido, y hablamos de la habilidad de los arrancars, de una de sus súbditas. Teniendo en claro que la habilidad por sí sola no genera ruido alguno, cabe sospechar que fue algo extra lo generó tal interrupción. Y si, pero todo muy delicadamente. Pastelito le susurraba al oído con la dulzura de una doncella angelical preparada para las consumaciones sexuales mas perversas, al menos así lo supuso nuestro pervertido Espada en un principio. Entre baba de la almohada y un rasqueteo en el ojo, pudo leer la nota que su fiel asistenta le había traído.

- ¡A quién se le ocurre hacer una reunión a mitad de la noche! - No le gustaban esas reuniones formales donde había mucho parloterío, altanería y mediciones de miembros, pero nadie movía un músculo(ironicamente xD). La cuestión era que al pie de la nota se denotaba al autor de tal atropeyo, y según creía recordar, el Espada 0 era superior jerarquicamente a él. Si bien nunca había sido muy devoto de los títulos honoríficos ni los números meditorios, superó la vagancia de no ir por la curiosidad de diambular un rato por el Amanecer. - Que se maten entre ellos, pastelito. Si al final todo va a ser una cuestión de quien aparenta mas. Encargate de las chicas, creo que eran de...la sección...ehm...bueh, ellas sabrán - Se encontraba de mal humor, era claro, sino hubiera resaltado el hacer alguna acotación de doble sentido mas original que el simple "aparentar". Y cuando decía chicas, se refería a las dos arrancars que increiblemente se hallaban compartiendo cama junto a él.

Y así tomó ritmo por los pasillos de aquél laberinto de paredes cegadoras, y es que tanto blanco cuando uno recien se levanta encandila hasta al mas ingenioso. Mas el hecho de hacer una caminata matutina le sentaba bien, o al menos así lo aparentaba el hecho de tomar el camino hacia los vestuarios de mujeres de la sección 3, que se hallaba cercana a su habitación. Diambulando por aquí, diambulando por allí, su paso no tenía fin y habría mareado a cualquiera. Lo ironico sucedió tras unos cuantos minutos de saber que se encontraba perdido. Su mirada se quedó observando detenidamente la incistencia de la gravedad sobre las presuntuosas nalgas de una transeúnte del lugar, mientras su paso no disminuía en camino inverso. Era gracioso ver como era capaz de mantener una posición tan incomoda con el único fin de seguir observando el "dum dum" de las caderas en cuestión. Peeero, y como esperaban lo hay, su descuido le salió como una patada en los huevos, y lo decimos no por haberse topado con una gran puerta que de no frenar a tiempo se los habría machacado debidamente, sino por el hecho de que por simple curiosidad la abrió y entró en el lugar. Tan ingenuo como un niño se había sumergido en donde no quería.

- Vaya!, creo que me equivoqué de habitación. Disculpen! - Arremetió contra los allí presentes, aparentemente reunidos en una mesa de, redundantemente hablando, reunión. La cosa fue que su plan de huída no saldría como habría supuesto el lector, pues la puerta parecía no abrirse de adentro o al menos no querer hacerlo. ( Maldita pastelito ), y si, era ella la que sostenía las puertas desde afuera para que él no pudiese salir. En fin, no había remedio, así que se dijo..."Disimulemos".

- Esperen, un minuto. ¿Es aquí la reunión de los Espadas? - En realidad fue una pregunta retórica, pues su movimiento por si solo ya le llevó a sentarse al lado de una jovencita bastante "apetecible". No, no se la queria comer literalmente. Mas las vestiduras de aquella mujerzuela y aquellos gestos tan principescos terminaron por desagradarle demasiado. Y es que no hay nadie que aguante a las niñas caprichosas mimadas de la sociedad. Así que observó a la otra belleza que se hallaba en frente suyo y no lo dudó ni medio segundo, pues fijese la desesperación, ni siquiera dio signos de moverse en ningun momento. Simplemente apareció al lado de ella.

- ¿Sabes?, creo que te aburrirás un poco con tanta medición de miembros. Oh!, no te preocupes, he decidido no participar por esta vez - Le susurraba al oído a su acompañante, observando con precisión las vestiduras de aquella fémina. Y es que sería una falta de respeto no apreciar en su debida manera la belleza...


Última edición por Tatsuya Kenzo el Vie Oct 09, 2009 7:15 am, editado 1 vez
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Kael el Jue Oct 08, 2009 12:06 pm

Miles de ilusiones fueron destruidas, miles de lamentos vociferados pero ahora lo único que quedaba era el vasto desierto siempre nocturno de Hueco Mundo que miles de batallas había presenciado mudo sólo levantando la arena blanca en el fragor de la batalla, el cielo oscurecido ciego no pudo más que llorar lagrimas secas por los caídos en combate luego de sangrientas batallas por, simplemente, demostrar quién era el mejor, sólo por saber si éramos dignos de vivir…

Un árbol casi roído totalmente por el tiempo servía de almohada a un hombre alto de cabellos rubios que se mantenía mirando a la inmensa negrura infinita del cielo apoyando sus brazos sobre el tronco curvo posaba la cabeza sobre las palmas, un leve suspiro anticipó el bostezo producto de ya varios días sin mucho que hacer; se habían ganado una buena reputación con el anterior espada que los miembros de las otras fracciones mantenían cierta distancia del grupo de arrancars miembros de la 8va sección por eso no tenían mayores dificultades para cumplir su propósito, que por ese tiempo no había sido más que ir a ver si las cosas dentro de HM estaban tan tranquilas como lo parecían…

Kael-sama… Una sencilla voz se hizo grito entre el silencio perpetuo… Kael-sama… De nuevo la vocecilla cantaba mientras la arrancar buscaba con sus vivaces ojos al recién creado arrancar… Lo está buscando Marcus-sama… El último recurso por encontrarlo al parecer dio sus resultados pues el chico salió de su “escondite” y se dejó ver entre las sombras de un bosque de por si muerto…

Y ahora que quiere…? Preguntó con su rostro soñoliento y los párpados caídos dejando entre-ver sus orbes turquesas que brillaban producto de unas cuantas lágrimas que se le escaparon al momento de bostezar…

Ahí está… Sonrió la “chica” para luego hacer una reverencia… Lo llaman a los recintos de la sección “0”… Dijo mientras levantaba la mirada y la posaba sobre los cabellos del chico el que se las acomodaba luego que una brisa los revoloteara más de lo que estaban…

Bueno iré, iré… Pasó las manos níveas por su ropa de la que comenzaron a caer finos hilos de arena que se le pegaban por alguna razón poco aparente… Mmmm… Se detuvo en seco cuando comenzaba a dar un paso… Por donde queda la sección “0”… Sonrió con torpeza rascándose la nuca volviendo la mirada a la chica que al parecer no podía entender aún porque ese muchacho se convertiría en espada o simplemente no podía retener la gracia que le causaba aquella persona…

Por allá… Apuntó mientras una risa suave salía de sus labios mirando con ternura, tal vez maternal, al chico que ahora tendría que cargar encima toda la responsabilidad que traía el ser el arrancar líder de una fracción… Una espada…

En un abrir y cerrar de ojos el chico desapareció dejando un velo fino de arena donde hace algunos segundos estaba, seguiría con esa velocidad hasta que encontrara donde se llevaba a cabo esa reunión tan importante por la que había dejado su sueño de media tarde… Aunque en ese lugar no se sabía si era de mañana o noche…

Fin… Sólo se escuchó lo último que dijo pues tal vez aún decía la primera parte unos metros antes de la gran puerta que guardaba el despacho del Espada 0… Bien… Tomó una bocanada de aire y abrió las puertas de par en par… Hola… Sonrió levantando la mano saludando a todos los presentes que parecían tener un buen rato esperando… Ojalá no sea el último… Avanzó unos cuantos pasos, los formalismos no le venían bien así que sólo se mostraba tal y como era al menos en esa parte suya era lo bastante animado como para soportar una o dos reprimendas por su comportamiento…

Sus pasos iban acompasados de un sonido característico el golpe de su calzado con el mármol que componía “El amanecer”, a medida que avanzaba saludaba con un breve movimiento del rostro a los presentes entre los que se encontraban dos mujeres a las que les regaló una sonrisa y otro arrancar al que sólo atinó a saludar con el gesto, el espada 0 se mantenía en su “trono” seguramente esperando a los demás cuando pasó la vista por él hizo una leve reverencia, ya que si no lo hacía podría asesinarlo, más por obligación que porque quería. Avanzó hasta unos de los asientos vacios y se sentó mirando al techo para luego volver su atención a la sala con su típico rostro cansado de párpados caídos…
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 10, 2009 11:05 pm

Rayleigh atravesó la estancia en silencio, varias espadas habían llegado antes que él, pero tampoco le daba demasiada importancia, las reuniones por norma general solían ser aburridas y tampoco había tantas cosas que comentar, salvo tal vez su reciente descubrimiento en el mundo humano, sonrió para sus adentros, ni una sola de las espadas estaba enterada, posiblemente ni siquiera Marcus, así que tendría la oportunidad de explayarse a voluntad.

Pronto tendría que poner en movimiento a otros dos agentes, Taka y Shishi posiblemente sería la mejor elección para no tener problemas, al parecer el tiempo de reacción de la Sociedad de Almas era espantosamente alto, a Tora le había dado tiempo a efectuar un gonziu y absorber las almas de la zona limpiándola en el acto, realmente era una medida que no tenía porqué haber tomado, pero también representaba una ventaja.

- Lord Marcus, ¿ha mandado llamarnos? - miré a los presentes, prácticamente nos encontrábamos la totalidad de las espadas pero... - ¿y Aleación? ¿daremos comienzo a la reunión sin él... o ella...?

Realmente estaba ansioso por empezar, lancé una mirada de reprovación a Tatsuya seguida de una sonrisa, con un gesto le indiqué que me debía una hoja.

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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Marcus el Lun Oct 12, 2009 6:01 am

Marcus sonreía desde su sillón, situado algo por encima de la situación donde los nuevos espadas se iban agolpando sin mucho sentido.

Primero las espadas de las secciones 1ª y 6ª, las dos flores más preciosas de aquel jardín que él cuidaba en aquella tierra arenosa. Para ser el principio no empezaba nada mal.

Despues llegaron el resto de espadas, aunque quedaban un par de ausencias por cubrir.

A decir verdad, en un principio, estaba bastante contento con los espadas que vinieron despues. Tras los maravillosos espadas que perecieron en la legendaria batalla, aunque hubiera sido hace apenas casi dos semanas, estos podrían aprender muy rápidamente. Podría ser fácil dejar en pañales a la Sociedad de Almas esta vez.

Aunque todo dependía de como se comportaran, pues por ahora sabía que podían hacer haciendolo bien, pero haciendolo mal...

Kenzo podía ser muy gracioso, con su humor grueso y sorprendente. Pero podía tender a repetirse mucho en sus comentarios y acabar llevando la situación a ningún sentido claro.
Kael podía ser destructivo y efectivo cuando quería. Pero también tenía que querer, y no permanecer abotargado en su propia indiferencia.
Rayleigh era sumamente inteligente. Podría cambiar el signo de una batalla tan solo con un pensamiento claro, pero podría igualmente perderse en su personalidad de sabelotodo.

Pero Marcus prefería ponerse en lo mejor si lo peor no le abocaba al fracaso.

- Bien, mis pequeños cachorros espadas - Anunció con tono deje paternalista, ante la pequeña confusión que parecía tener cada uno en su cabezita. - No os agobieis, pues lo que sobra en Huecco Mundo, precisamente, es tiempo, así que andad con paciencia.

- Pero lo que no sobra por aqui, es conocimiento de causa - Marcus sabía muy bien que el compañerismo no era precisamente el fuerte de sus pupilos, por lo que quería hacer hincapié en aquel detalle. Tenían que conocerse mejor entre ellos, aprender a luchar juntos en una batalla. Como un batallón, no como multitud de soldados. - Así que hagamos un poco de terapia de grupo. Id presentándoos a los demás, nombrar vuestra antigua espada, si teníais, y decid lo que penseis de los demás.

El libre pensamiento sería una forma de alcanzar el verdadero entendimiento entre ellos.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Pretov Ivanovich el Lun Oct 12, 2009 10:25 am

“Mucho se perdió entonces, pero nadie vive ahora para recordarlo. Todo comenzó con la forja de los Grandes Anillos. Tres fueron entregados a los Elfos, inmortales, los más sabios y honrados de todos los seres. Siete a los señores Enanos. Grandes mineros y artesanos de las cavidades montañosas. Y Nueve. Nueve fueron entregados a la raza de los hombres. Que ansían por encima de todo el Poder. En aquellos anillos residía el poder y la voluntad para gobernar a cada raza. Pero todos ellos fueron engañados. Pues otro Anillo más fue forjado. En la tierra de Mordor, en los fuegos del Monte del destino, el Señor Oscuro Sauron forjó en secreto el Anillo Regente, para controlar a todos los demás. En ese Anillo descargó toda su crueldad, su malicia y su voluntad de dominar todo tipo de vida….”

-Señor, Pretov, señor, tiene un mensajeee.…- dijo una voz que hizo crujir la puerta de mi despacho al abrir la puerta estrepitosamente y osaba adentrarse medio cuerpo, sin embargo le lansé el mismo libro que estaba leyendo el cual se estrelló en la puerta pues los reflejos del arrancar mensajero de mi sección eran más rápidos que el libro pero no más ávidos que mis palabras.

-La pu** que te parió- me levanté del escritorio de madera, estaba sentado de espaldas a un pasadizo lleno de repisas repletas hasta el tope de libros, grandes, pequeños, gordos, raquíticos, libros de todo tipo aunque solo una parte eran míos, los demás eran pertenencia que una vez le perteneció a un amigo llamado Drako. El hombre tenía libros muy interesantes pero también era portador de toda una estantería de libros para “mayores” y tenía hojas y hojas donde había anotado las características de sus conquistas, algo verdaderamente repugnante.

Apoyé mis dos manos en el escritorio para mantenerme en pié mientras podía sentir el miedo que había infundido en el arrancar de mi sección. Busqué con mi zurda mi bastón que reposaba en el extremo de la misma orientación de mi mano, lo tomé de la punta férreamente y desde ese momento con cada andar que daba con mi bastón a mi lado pareciese que este último fuese una extensión de mi cuerpo, en pocas palabras una amalgama perfecta de mi ser.

-Alguien debe enseñarte modales chiquillo, por favor pasa y acepta mis disculpas por mi actuar, es que realmente me enfurece que me interrumpan sin golpear antes de entrar- le dije desde el otro lado de la puerta a la cual me acercaba con cada paso que daba y con cada sonido seco que el bastón provocaba en la loza fría de la habitación.

El arrancar obedeció y así fue como me contó sobre la reunión de los espadas, el omnipotente Marcus nos llamaba a asamblea y hasta ese momento no sabía que existiesen nuevos espadas. Le ordené a el arrancar que se retirara y que diera el aviso a los pocos miembros de la segunda sección que el espada saldría a una reunión y que como todos los espadas estarían reunidos se prepararan para lo que fuese, el arrancar obedeció y a su salida yo me volteé y junté las manos como si quisiese rezarle a algo, cuando terminé me acerqué al perchero y descolgué mi gabardina café que cubriría mi hakama de espada, y procedí a retirarme dejando tras de mí un salón repleto de paginas del libro que había arrojado en el suelo y un sonoro portazo que retumbó por toda la sala.

Luego de salir de mi sección caminé por “el amanecer” con ritmo pausado y mientras pensaba en la cara que debía de haber puesto el arrancar al ver a su nuevo jefe, muy por el contrario de Drako, yo me encontraba un tipo mucho más tosco y no tan refinado como él, mi rostro a mi parecer era, gracias a las lagrimas de sangre, mucho más sucio de lo que en realidad era y sobre todo en aquel momento en que la sangre había dejado de escurrir y había empezado a coagularse debido a que había estado llorando hace unos días y no había vuelto a lagrimear. Entonces entré en conciencia de que por primera vez en algún tiempo podía haber recuperado mi estado normal, no había tosido en semanas y mi pierna estaba recuperando la fuerza, me arriesgué, tomé mi pañuelo que tenía un grabado de un zorzal y me limpié la cara dejando al descubierto mi rostro claro y limpio, luego levanté el bastón y lo coloqué tras mi cuello, eché a andar y… ¡Sí! Lo había logrado, realmente me sentía feliz puesto que sin cambiar de forma había logrado mantenerme caminando en forma bípeda hasta llegar a la puerta de la sección 0.

Estuve un buen trecho de tiempo parado en la puerta escuchando a la nada puesto que todos se mantenía en un silencio sepulcral, esto acaeció hasta que el gran Marcus abrió su boca para comunicarles unas palabras que tenía la forma y tono de ser lo que un padre le dice a sus hijos, escuché atento y me decidí a entrar.

Entre por las puerta produciendo su crujido que alertaría a los más perspicaces, abrí mi mandíbula firme y saludé - Con su permiso, que tengan un muy buen día aunque creo que no hemos sido llamados aquí para saludarnos y lanzarnos miraditas furtivas entre nos… ahora respecto a su pregunta mister Marcus, mi nombre aunque de poca relevancia será, puesto que la mayoría me llamará cretino al poco tiempo- sonreí de forma sarcástica- me llamo Pretov Ivanovich, si les resulta difícil la pronunciación en el piso de abajo dan clases de dicción, no puedo decir que es un gusto conocerlos puesto que ni siquiera los conozco pero será un agrado intentar conocerlos.-Hice una pausa y aproveché para mirar, con mis ahora traslucidos ojos, a cada uno y estos a su vez si me veían verían su reflejo en mis ojos - antiguamente estuve bajo las ordenes de alguien que considero un rival de ajedrez, el espada de la segunda sección Drako- finalicé esto y eché a andar para toma asiento en el lugar más alejado de las demás espada que fuese posible.

A medio camino me detuve y volví a hablar - no puedo dar mi opinión aún de ustedes lo siento, no soy alguien que se deje llevar por las apariencias, pero después de que ustedes den su opinión yo podré dar mi veredicto, gracias por su paciencia y perdón por mi prepotente intromisión- dicho esto comencé a remontar mi rumbo pero mi pierna me traicionó, baje mi cuerpo y tropéese, rápidamente baje mi bastón y me pude apoyar con él, mientras mis rodillas colgaban a pocos centímetros del suelo, mis ojos empezaron a derramar lágrimas de sangre lentamente y para cuando levanté el rostro y mi cuerpo, mi cara tenía 2 riachuelos de sangre escurriendo por mi rostro pero sin ensuciar mis ropas.

Seguí andando como si nada hubiera pasado y me senté en la misma hilera que la sexta espada pero en el ultimo asiento de esa fila, puse mi bastón de madera a reposar en mis piernas y me acomodé en la silla, respiré profundo intentado calmarme. Otra cosa que me hacía enojar era hacer el ridículo de esa manera.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Daaku Enjeru el Lun Oct 12, 2009 2:02 pm

Daaku esperó hasta que la mayoria estuvieron sentados y tomó su lugar con la elegancia que la caracterizaba y sin borrar un solo instante su dulce sonrisa que contrastaba extrañamente con las caras largas, serias o coquetas de los presentes. Ignoró algún mirada o gesto creado por su presencia allí y esperó con paciencia. A algunos los conocia, habian sido fracciones de otros espadas, otros eran recien creados como era el caso de Kael con quien habia cruzado palabras unos días atrás.

Marcus volvió a hablar revolvieando la niebla de tensión que se habia creado en medio del silencio de los unos y las palabras de más de los otros. Se mantuvo atenta y sonriente mientras sus dedos se entrelazaban entre si y daban suaves giras unos con los otros. Sin embargo soltó una suave risilla cuando Marcus habló de una terapia de grupo, se figuró a un grupo de Alcoholicos Anonimos o algo así, quizá Arrancars Anonimos y la motivación seria: "Los Hollow son nuestros amigos, no debemos comerlos". Se sonrojó un poco por la tonteria que habia pensado y dejó espacio a que alguien hablase primero. Interesante fué que ese alguien fué Ivanovich, un arrancar con un humor agrio a su parecer, una antigua fracción de Drako, el chico Playboy de Hueco Mundo desde su muy propio punto de vista; y ahora 2° espada.

Una vez Ivanovich terminó de hablar y pareció que nadie más se iba a lanzar a hablar ella abrió sus labios y dejó las palabras fluir con aquella voz atercipelada que poseia - Daaku Enjeru, fuí Fracción de Raven el ex-Espada n°5 - aquello le habia dolido decirlo, y aunque solo su silencio lo demostró así porque continuaba sonriendo, su corazón se encongió un poco más de manera dolorosa. Sus ojos aguamarina pasaron sobre los rostros de cada uno de los presentes antes de volver a abrir la boca para completar lo pedido por Marcus - Piezas de un rompecabezas - Bajó la mirada paraacomodar los pliegues de su kimono blanco y luego juntó sus dedos de nuevo a la espera de los demás.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Okami el Lun Oct 12, 2009 4:43 pm

La Espada había observado entrar a Kenzo con cierta curiosidad. Le había visto alguna que otra vez en compañía de su antiguo espada con el q Okami llegó a tener un entiendimiento bastante cercano. Un escalofrío le recorrió la espalda cuando se acordó de lo cercana que había sido su relación con Alastor a pesar de las molestias que le ocasionara a Vladimir.

Conocía de las habladurías que corrían por El Amanecer sobre el recién nombrado espada y por lo poco que había visto no iban muy mal encaminados. Dejó que el muchacho se acercara a ella y rió ante sus palabras con un leve gruñido en su voz al tiempo q pasaba un dedo por el cuello del muchacho desde la base de este hasta la barbilla casi invitándole a acercarse un poco más. Se dejó caer parte sobre el torso del muchacho dejando que notara la temperatura de su cuerpo pues otra de las cosas que la caracterizaba era que su cuerpo era más cálido de lo normal.

-Lástima... Me hubiera gustado poder disfrutar de lo q tienes que ofrecer pero mejor en otra ocasión cachorro... -dijo con una leve risotada más parecida a un gruñido que otra cosa volviendo a acomodarse en su asiento colocando su brazo sobre su rodilla.

A Kael lo saludó con una sonrisa maliciosa cuando le observó sentarse en el asiento del 8º Espada y le miró con cierta curiosidad. Sabía que había sido convertido recientemente y que ya fuera nombrado espada era algo inusual pero ya que la princesita también estaba allí ella no era nadie para contradecir a su amo Marcus. Por último vió al viejo Ray entrar y dirigirse a Marcus con respeto preguntando por uno de los espadas que faltaban. Okami se rió ante el nombre pero lo grabó en su mente ya q no asistir a una reunión llamada por el Espada de la Sección 0 podía ser tomado como un acto de rebeldía.

Sus ojos heterocromáticos se posaron sobre el amo y señor de Hueco Mundo esperando sus palabras que llegaron rápidamente tal y como la tenía acostumbrada. Se removió complacida en el asiento al decir las primeras palabras pues la forma de hablarle del espada era algo a lo que no podía resistirse. Al terminar este su discurso y proponer esa extraña terapia una nueva risa salió de sus labios y la mirada desafiante de la 6ª espada se posó sobre la princesita de la 1ª sección deseosa de escuchar sus palabras pero una interrupción la molestó haciendo que su cabeza girara hacia la puerta con lentitud observando molesta la inoportuna intervención de Petrov.

Al final habló la princesita y volvió a reir ante su escueto comentario sobre los demás que estaban alrededor de esa larga y semivacía mesa. Suspiró quedamente notando la mirada de los demás que estaban a su alrededor al haberse reído de esa manera y se inclinó levemente hacia delante haciendo que su atuengo ya de por sí ajustado crugiera levemente al movimiento de su cuerpo.

-Mi nombre es Okami, antigua fracción del 6º espada Vladimir Nightroad, mi sádico y perverso predecesor -dijo con calma ladeando la cabeza como si pensara en que más tendría que decir y con una sonrisa maliciosa posó sus ojos sobre Enjeru.

-Ya que ninguno de los dos ha dicho nada relevante sobre nadie en particular voy a dar yo mi opinión primero -se inclinó de nuevo hacia delante colocando un brazo sobre la mesa mientras que el otro lo mantenía sobre su rodilla.

-Tú pareces una princesita mimada y caprichosa que se piensa que todos somos juguetes para que tu te diviertas, pero tengo la sensación de que dentro de ti tienes una mala hostia que podría sobre pasar a cualquiera de los que estamos aquí, hueles a rencor -terminó arrugando la nariz levemente apoyándose sobre su respaldo de nuevo.

-Tú... -dijo ahora girándo la cabeza hacia Kenzo con una sonrisa lobuna en su rostro -Eres raro y no muy serio. Aunque te tomes las cosas a broma y siempre persigas a chicas con fuertes perfumes de flores -comentó llevándose un dedo a su nariz dándose un leve toque en el lateral prosiguió. -Pero contigo me atrevería a hacer una incursión a la Sociedad de Almas. Espero que estés a la altura de tu fama, cachorro...

-Tú, eres demasiado joven. Vas a tener que espabilarte si quieres sobrevivir aquí. O comes o te comen, es ley de vida. Será mejor que aprendas rápido -comentó simplemente mirando hacia Kael que se le había antojado tímido y demasiado tranquilo. La juventud y la inexperiencia era patente en su aroma.

-Tú eres eficiente e inteligente, sino dudo que estuvieras vivo durante tanto tiempo xq carisma no es q te sobre -comentó con una leve risotada gruñida. -De todos modos me alegra que haya alguien que lleve más tiempo en este mundo que yo pues a estos les falta experiencia -terminó con un aire como si quisiera darle a entender a Rayleigh que era un cumplido su comentario.

-Y tú... -se quedó pensativa con el codo apoyado en la mesa señalando a Pretov con el dedo como si pensara en que es lo que le diría pero al final negó con la cabeza y se volvió a recostar sobre el respaldo de su asiento. -Tenías razón, simplemente eres un cretino.

Al terminar sus ojos se volvieron a posar sobre Marcus con una sonrisa complacida por haber acatado su mandato con perfección. Ahora esperaba a que los demás contestaran también y sentía curiosidad por saber que era lo que algunos de ellos responderían a sus palabras.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Mar Oct 13, 2009 3:05 pm

El día proseguía su curso bueno no, en realidad no era de día pero que mas da, quedaba bonito. Los alientos de los estereotipados protagonistas de aquella escena de represión fingida se alejaban por cobardía de la contradicción a las palabras de un superior. Todos parecían cumplir un cierto código de silencio aburrido y fúnebre como si su virilidad estuviera en juego. Él no lo dudaba, aquellos energúmenos de la moralidad se iban a enterar.

Giñó el ojo a la mirada de reprovación del espadita resentido de la Sección 12, y pero fue rápidamente "secuestrado" por las cálidas manos de la presuntuosa Espada que se sentaba a su lado. Aquellos roces lo telentransportaron a una complaciente respuesta que se entremezcló junto con fantasías que verdaderamente no vienen a cuento contar, solo cabe decir que había mucho "movimiento". Mas cuando sus labios se disponían a seguir imponiendo un poco de picante a la proposición, o mejor dicho, se disponía a bajarse los pantalones, el tal Marcus comenzó su discurso sorpresivamente. Ella adquirió la debida posición nuevamente y él se quedó con el pantalón a medio bajar, ejem!, convengamos en que no llegó a vérsele nada pues no era plan de comenzar a escuchar la parlatolería del jefazo con la espada al aire.

Las consignas estaban claras y algo demasiado turbio comenzó a circular por su mente. Aquellas cuestiones a responder no habian sido precisamente las mas indicadas para un hombre como Kenzo, o bien cabe decir, habían sido demasiado indicadas. La cuestión es que entre un pensamiento y otra fantasía se le fue pasando el rato hasta sin darse cuenta en que había ingresado un discapacitado a la sala y se encontraba emborrachado en lágrimas. Aquello le otorgó cierta sorpresa pues nadie fue capaz de alcanzarle un pañuelo ni nada al pobre hombre. ( Seguro que le han dicho que es impotente hace poco... ), concluía con la sapiensia de que un caso así tenía permitido el derroche de lágrimas. Mas se le quedó observando con curiosidad, ¿Cómo sería ser impotente y encima llevar bastón?, la pregunta le desgarraba las neuronas.

La cosa fue que con tanta pregunta de suma gravedad se le olvidó intervenir en el asunto y se le fueron adelantando como si nada. La de sonrisa fingida parecía no ser muy dada a las palabras y encima le gustaban los rompecabezas, algo que podía alterar hasta al mas desorientado de la sala. ( No me extraña que esté mas sola que las palmeras de Hueco Mundo... ), meditaba con cierta indignación el joven Espada al imaginarse a la susodicha rompiendole la cabeza a un pobre desprevenido. Pero sus divagaciones fueron rápidamente esfumadas por las caderas de la Espada a su lado, aquello era digno de su total atención. Apenas si pudo entrever lo que establecía la muchacha, posiblemente le estuviese proponiendo la "pose del cachorro" que a las arrancar tanto les gustaba.

Pero ¡Oh casualidad!, que aquellas nalgas desaparecieron de su espectacular visión para increparle la sutil idea de que ese era su momento. Y claro, no se debe contradecir al mensaje de unas caderas semejantes. Así que se levantó del asiento, posó su pie en la mesa y optó por subirse a ella. Fue dando pasos entre danzantes y graciosos hasta llegar al centro de la mesa y ponerse en cuclillas. Esa sonrisa siniestra y sexualmente atrevida sobresalió nuevamente de sus comisuras, ya iba a comenzar.

- Ey ey, vamos chicos, que esto parece un funeral. No entendí ni un condón lo que dijeron anteriormente, pero soy una persona con modales debidamente estrictos como para no eludir la habladuría - Hacía una pausa para tomar una posición un poco mas cómoda, apoyando sus manos por detras para reclinarse un poco. - Realmente no se a que te refieres con antiguo espada, yo siempre he tenido una y aún sigue funcionando, aunque de vez en cuando tenga sus días decaída - Esbozaba mientras dirigía una mirada a al debido lugar, entre sus piernas. - Alastor siempre decía que uno debía cuidar a su espada si quería ser respetado por esta... - Decía con una breve risita mientras se le cruzaban aquellas graciosas palabras.

Sus ojos se dirigieron hacia aquella sonrisa fingida que se posaba a su izquierda. - Tu jovencita no pareces apreciar mucho ese refrán. Quizá esa sonrisa tendría motivos si te pasaras alguna vez por la sección 4 - Le resaltaba a la Espada Nº 1 mientras le hacía su seductor giño de ojo. Mientras su cabeza se giraba hasta llegar a la posición del Espada Nº 8. - Es mas, te podrías venir con él, parece que los dos necesitan un poco de desahogo. Aunque me da, princesita, que vas a tener que llevar las riendas del asunto tu, porque este aparenta estar mas verde que un panecillo podrido - Su sonrisa no cesaba de transmitir un mensaje altamente erótico. Mas aquello no aparentaba suponerle un gran esfuerzo, parecía estarse divirtiendo bastante con todo el paripé. - Ah Ray, la próxima vez que vayamos a hacer bricolage a tu habitación avisame para irme debidamente preparado, eh muchachote - Le decía casi sin observarle, pues la posición en la que se encontraba este era bastante dificultosa para sus movimientos. Era claro que todo aquello no era un simple mensaje humorístico, escondía mucho mas de lo que podían pensar, incluso de lo que Kenzo podría preveer.

- Ey!, lagrimilla facil!. Toma, secate un poco anda. Le diría a alguna de mis arrancars que te ayudaran, pero creo recordar que la reunión solo era para mayores de edad - Le decía a Petrov mientras le lanzaba un pañuelo con forma...con forma...de...¿calzoncillos?, pero...¿Cuando se los había sacado?. Al menos los había lavado esta mañana, creemos. La cosa es que su discursito no se detenía en el cojo. - ¡Ah!, y el dulce postre siempre se guarda para el final - Levantaba la voz nuevamente con unas notas claramente cargadas de flirteo, mientras le dirigía una mirada tal a la Espada Nº 6, que perfectamente parecía comérsela. - Si tuviera calzones te enseñaría la maniobra del cachorro... - Sin duda, escondía mucho mas de lo que decía. Y es que valía reprimirse un poco ante tanto moralismo fúnebre.

- Pooor cierto...nadie ha dicho nada del bueno de Marcus. Oye, yo resaltaría la duda de si el ser el Espada 0 tiene algo que ver con tus "dotes", pero no creo que me dejara muy bien parado a mi tampoco con un 4 - Exponía con soltura el arrancar acompañando toda aquella habladuría de unos gestos claramente meditativos. Parecía ir perdiendo poco a poco su sonrisa, quizá fuese a soltar algo altisonante de un momento para otro...

- Ah!, y por último. Ya estan todos los preparativos hechos, la fiesta se hace en la Sección 4. A uno no le tatuan un número todos los días, no? - Decía de repente, justo cuando se disponía a volver a su debido lugar de estación. Verdaderamente no era verdad lo de la fiesta, pero vamos, que tampoco era tan dificil montarla en unos segundos. Sin embargo, parecía como si algo le incomodara de repente....
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Kael el Miér Oct 14, 2009 5:59 am

Llegó y saludó a todos los presentes, en ese pequeño cuarto que en unos cuantos minutos más se podría convertir en una jaula más dentro de ese palacio blanco que se erguía imponente en el desierto de HM. Aún extrañaba el desierto, la libertad que le daba sin tediosas reuniones aunque aquí al menos tenía compañía, aunque de momentos poco agradable pero compañía al fin y al cabo, y no se sentía tan sólo como fuera… Era algo curioso una decisión entre soledad o libertad, un basto mundo o poder, siempre las elecciones le tomaban demasiado tiempo y un sin-sabor por las cosas que dejaba atrás aunque ahora ya no había vuelta atrás pues ahora no podía volver a su forma pasada…

Mantuvo su mirada soñolienta en la sala cuando entró, al parecer, otro Espada preguntando por algún compañero que tardaba en llegar… 1,2,3,4,5, 6, con Marcus, y 7 con el faltante, no había perdido tiempo y reunió gran parte de sus Espadas muertos en combate aunque con demasiada desventaja en poder pero al menos tenía una fuerza de ataque que podían hacer memoria a los caídos además de utilizar sus relaciones antiguas para sacar de ellos algún poder producto de la ira, quien sabría y tal vez se podría admirar una buena puesta en escena y combates dignos en la próxima guerra… Pues estaba por más decir que el Espada “0” no los había reunido solamente para hacer días de picnic o terapias grupales para ser mejores “personas” pero bueno ambos dios y el diablo pondrían sus cartas sobre la mesa y de nuevo sus seguidores nos enfrascaríamos en una batalla llena de sangre y emociones hasta que cualquiera de ambos grupos sea el último en quedarse de pie y así reclame para si el título de miembro del grupo más fuerte… Y quien sabe y se lleve un bonito premio…

Aún se mantenía pensando en sus estupideces cuando entró un hombre de avanzada edad, o sólo era su apariencia lo que le daba el andar causado y cansado apoyado en un objeto que ya de por si formaba parte de su cuerpo. Kael no mantuvo mucho la vista pues algo captó su atención al parecer la pregunta de Marcus había sido escuchada por el nuevo espada y empezó a responder con parsimonia lo que le dio una primera impresión bastante buena de él pues por los primeros rasgos no parecía alguien que se deje llevar por lo primero que ve o siente…

Luego de la intervención del Espada y un pequeño accidente con su pierna estábamos con el inicio del hilo para continuar con las presentaciones y el recuerdo de los que se fueron, comenzó la chica que había conocido hace algunos días cuando aún era nuevo en su forma de Shinigami… Enjeru fue lo que recordó y así quedaría nombrada pues la verdad no tenía buena memoria para los nombres… Los describió en una sola palabra además de meterlos en el mismo saco aunque la verdad discrepaba en algunos puntos pero eso no era de su incumbencia así que siguió callado esperando a la próxima definición. Esta vez fue la otra chica que habló uno por uno dando su punto de vista, ahora se había ganado el puesto de novato y la verdad si lo era pues no había pasado más de una semana desde que se quitó la máscara…

Siguió luego de la chica el otro espada que esperaba al lado de la mujer que habló anteriormente; hizo gala de su “excentricidad” y se paseo por la mesa hablando con todos los presentes y dando su peculiar punto de vista siempre, según su opinión, intentando llamar la atención de todos en la sala, luego que el “Showman” se sentó por turnos le tocaba al rubio que tendría que dar su opinión al respecto aunque la verdad no le llamaba mucho la atención describir a quienes había conocido de algunos minutos…

Bueno comienzo con la señorita… Dijo volviendo medio cuerpo hacia Enjeru… Risueña y puntual… No tenía ganas de dar un gran discurso de cada uno de los presentes así que los describiría con simpleza acompañada de la impresión que les dieron hasta el momento… Salvaje y demasiado segura… Sus ojos se movieron hacía la mujer que estaba al frente… Ruidoso y peculiar… Se dirigió al espada que había hablado antes… Se estaba cansando de esto, aunque así tendría una visión más completa de su entorno era demasiado molesto tener que pensar como describir a cada uno… Aún le quedaban dos espadas uno no lo había visto más que breves segundos así que lo dejaría para el final… Prudente y frágil… Ahora tenía que pensar en algo para describir a quien llegó luego del 8vo… Serio y preocupado… Quiso terminar con esto lo más rápido posible así que dijo dos palabras que de seguro le irían bien por como se desenvolvió en esos breves instantes que lo vio, por último Marcus aunque sería el segundo en describirlo no había porque menospreciar la inteligente decisión del 4to Espada de meterlo al grupo de autoayuda… Poderoso y obsesionado… No había encontrado otras palabras para decirlo así que simplemente siguió sus instintos y luego de mirar al Espada “0” volvió a reclinarse en su asiento que lo llamaba de alguna manera extraña a descansar aunque le quedaba algo que hacer.

Por cierto… Continuó luego de un respiro… Mi nombre es Kael… Pensó en lo siguiente que diría… Espada encargado de la sección 8… Novato… Terminó con su presentación, estaba demás decir que no había pertenecido a alguna sección anterior pues la palabra novato hablaba por si misma…
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Invitado el Miér Oct 14, 2009 9:37 pm

Rayleigh miró a las espadas y después miró a lord Marcus, cerró los ojos resignado.

- Mi nombre es Silvers Rayleigh, espada de la 12ª sección, encargada de la Inteligencia general de Huecomundo, de espiar a los shinigamis y de causar tantos quebraderos de cabeza como nos sea posible, - volvió a abrir los ojos y los elevó ligeramente para mirar cara a cara a lord Marcus, ¿qué se le estaba pasando por la cabeza al Señor de Huecomundo con aquella pantomima? - mi trabajo no consiste en opinar sobre ustedes, espadas, y cualquier juicio o veredicto que pueda emitir será subjetivo y por tanto faltará a la verdad, para conocerles en profundidad... - se giró encarando a las espadas, dando la espalda a lord Marcus - tendría que diseccionarles uno a uno, y ahora, si me disculpa lord Marcus, - miró hacia atrás mientras asentía con los ojos cerrados, - hay ciertos asuntos que debo tratar para presentarles un informe en condiciones, damas, caballeros, ha sido un honor conocerlos.

Pausadamente encaminó sus pasos a la salida de la división 0.


Última edición por Rayleigh el Vie Oct 16, 2009 1:34 am, editado 1 vez

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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Marcus el Vie Oct 16, 2009 10:14 am

Ya sabía el Espada 0 que uno de los rangos que más distinguian a los espadas eran sus personalidades, resultado de que en Hueco Mundo llegara solo aquellos que tenían cuentas pendientes en la vida humana, no aquellos que vivían tranquilas y apetecibles vidas.

Aunque parecía que esta generación de espadas se estaba llevando la palma.

De todas formas algunos respondían de forma poco clara y otros buscaban expandirse más en la descripción. O quizás algunos tenían más descaro o valor que otros, pasando de las opiniones de los demás o contestándola sin reparo e incluso con intenciones de, posiblemente, desprestigiar a su nuevo compañero/rival.

Incluso había algunos que directamente se iban, sin esperar que Marcus le diera su beneplácito para que se marcharan. Quizás tenían agallas, o simplemente no tenían la suficiente educación para tratar bien a un cordial anfitrión. Ahora Marcus tendría que descubrirlo, por lo que estaría atento a las acciones de ese espada. Bueno, y a las de todos. Todavía eran demasiado nuevos, demasiado vulnerables y quizás su nuevo rango les había dado una sensación de seguridad y de poder que, quizás, todavía no tenían en realidad.

- Veo que todavía me queda mucho trabajo en hacer que os comporteis racionalmente unos con otros, pero no importa, me gustan los retos. Así que consideraros como ratas de laboratorio, si quereis - El espada contestaba con la misma voz firme y serena, pero su posición en su sillón se había relajado, pareciendo que ya se había aburrido de tanta charla intranscendente y de que los espadas no le dieran el juego que él estaba buscando. - Ya sois espadas. Algunos de vosotros hubierais llegado sin problemas a esta posición por vuestra fuerza o determinación. Seguramente, otros de vosotros, si no llega a ser por la muerte en masa de los demás, solo hubierais visto esta sala de reuniones desde lejos. Ahora solo os queda demostrarme de que bando sois. Teneis mi voluntad de querer confiar en vosotros. Que lo haga, depende de vosotros.

Tras un leve movimiento, se cambió de posición, como buscando otra más cómoda para seguir visionando el tiempo pasar. O quizás con algún extraño plan en mente.

- Si quereis hacer alguna pregunta más... podeis ir abandonando esta sala e ir haciendo algo de provecho.- Contestó dejando la cuestión en el aire, como si no tuviera mucha importancia, para dársela a lo que si tenía -
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Pretov Ivanovich el Vie Oct 16, 2009 10:50 am

[OFF: lo tenía listo pero justo envió Marcus y he tenido que modificar y achicar en texto, no desperdiciaré 2 páginas de word -.-]

Mi asiento era incomodo, muy incomodo, me producía en conjunto con la gabardina un calor tremendo y no me gustaría estar sentado ahí mucho más tiempo, además mis tosidos habían empeorado no solo en intensidad sino que también en frecuencia, me veía obligado a sacar un nuevo pañuelo, esta vez uno con el bordado de un cóndor, y además tendría que permanecer en mi mano toda la reunión o asamblea y con mucha frecuencia tapando mi boca, no sabía si la enfermedad era contagiosa o no así que más valía prevenir que lamentar. Si bien puedo ser un experto en enfermedades, pues mis ataques en resurrección dependen de estas, no había tenido tiempo de analizar la mía y lo único que conocía dentro de los que desconocía era algo trivial, pues cada vez que los tosidos se hacía más frecuentes mi fluctuante reiatsu, que es como una llave de agua a punto de quebrarse, el reiatsu aumentaba hasta mi limite y volvía a la forma que tenía cuando morí que no era mi favorita pero sin duda no representaba alguna de mis actuales incomodidades típicas de un pu** anciano, me aborrecía por esto.

A decir verdad no era relativamente bueno que me empezara a disgustar conmigo pues eso llevaría a enfadarme con otros y cuando eso pasa solo mi más estimada y nueva facción podía calmarme. Sin embargo al fin los otros seudo-espadas comenzaron ha hablar pero ligeramente me importaba de ellos solo lo que pensaran de mí, su nombre y rango me tenía sin cuidado.

La primera en hablar fue la al perecer educada señorita Daaka Enjeru, era un raro nombre y como no ha de serlo si fue fracción del troglodita de Raven, con respecto a la opinión que tenía de los demás, bueno, no me considero una pieza de rompecabezas sino un rompecabezas entero pero me reservaría mi replica para cuando todos terminaran. A la educada la siguió su Némesis, la al perecer bruta y salvaje Okami, su predecesor, quien lo diría el viejo Vladimir, con el cual comparto origen de nombre, sabía elegir compañeros pues la chica tenía un aire atractivo hacía la especie masculina que a mi me parecía raro y digno de evitar a toda costa. Su impresión sobre mí fue la que yo mismo tengo.

Después de terminar aquella señorita poco ortodoxa, vino un sujeto que no solo era poco ortodoxo sino que se trataba de un payaso hecho y derecho, el muy animal se atrevió a subir a la mesa lo que era una verdadera falta a las leyes de la moral. ¡Por dios! somos arrancar y estamos muertos pero si no tenemos decencia entre nosotros que queda para nuestras fracciones. Me dirigió la palabra pero lo ignoré por completo mi ira era tal que ni siquiera me percaté de la presencia de sus sucios ropajes interiores cerca de mi pulcro ser. Cuando al fin termino ya no aguantaba más, mi cuerpo soltaba reiatsu como loco y estaba teniendo un ataque de tos increíble pero que había mitigado con el pañuelo para no interrumpir al los siguientes espadas que parecían ser gente sensata. Una vez terminó el llamado Rayleigh, exploté, casi literalmente.

MI pelo se recortó solo, mis ríos de sangre se convirtieron en hilos de la misma sustancia, mi rostro se hizo mucho más juvenil aunque no había gran diferencia, me encogí unas décimas de centímetros y la gabardina me quedó un poco grande, mis orejas alargadas se encogieron hasta tomar la forma de la de un humano y mi piel se tostó solo un poco. Ante transformación mi reiatsu se controló, mi pierna sanó, mi tos se calmó. Entonces era la hora de mi intervención e intentaría pasar desapercibido con esta, sin pena ni gloria.

Tomé la ropa interior del bufón y las apreté con la diestra, entonces me recliné en el asiento calmado, sorprendentemente, coloqué la retaguardia de la zurda sosteniendo mi mentón de terciopelo y empecé ha hablar, primero me intentaría contestarle a todos de manera amable y vería que pasa a medida que hablara, ¿era posible que hasta mi actitud cambiara? no lo creo mis intenciones seguía siendo las mismas y seguiré siendo así menos joven o mas joven.

Marcus había vuelto ha hablar y encuanto terminó yo agregué rápidamente.

-Perdone señor pero aún falto yo, ya me he hecho una idea de las personalidades de mis contertulios. Para comenzar con mi intervención, quisiera comenzar por la última persona en hablar- miré hacia la dirección del espada que en ese momento estaba procediendo a retirarse -no es necesario que inventes excusas para evadir la reunión, al menos se sincero, de todas formas al salir de aquí el baño está a la derecha- luego levanté la mano que sostenía mi mentón y le dí la despedida solo para que la misma mano volviera a su posición original.

De mis blancos labios ahora se escurrirían palabras que con una tonalidad tal que pareciera ser un maestro bromeando con sus alumnos sobre algún tema embarazoso. Miré de reojo, mientras mi rostro descansaba, mi vista se detuvo en la primera señorita que habló, Daaka, entonces hablé nuevamente -realmente no sé que pensaba de ti el chico ese Raven pero para mí, al menos ahora, eres más que una pieza de rompecabezas, no comparto tu opinión aunque daré mi vida por proteger tu derecho a emitirla, diría un filósofo. No comparto tu opinión puesto que si bien cada pieza de rompecabezas es importante para completarlo y nosotros también lo somos, no olviden su lugar, somos desechables pero actualmente alguien sentado en esta mesa nos necesita y nosotros nos necesitamos mutuamente ¿meloso no?.- finalicé y desvié la mirada. Esta vez volteé mi cabeza hacia Okami e inmediatamente le hablé -veo que no eres una salvaje, al menos entendiste mi mensaje pero no te lleves una impresión de mi que yo mismo creé, sería mejor que digas todo lo que piensas, nunca sabes cuando es tu último día de vida y te morirás queriendo decirlo. Han pensado todo lo que nuestros predecesores no hubieran dicho en sus últimos momentos y que nunca nos dijeron o quizá nosotros diciéndoles lo que nunca le dijimos a esos espadas, maestros y amigos.- finalicé, creo que me había desviado un tanto del tema.

Cerré los ojos para hablar de Kael -pareces joven, eres joven, tu ignora lo que he dicho antes aunque sinceramente te creo lo suficientemente capaz para ni siquiera tomarme en cuenta, espero no cometas un error, enserio jaja- reí sarcásticamente y abriendo bien la mandíbula.

Para terminar con las percepciones de nuestros compañeros...EL... me levanté de la silla y apoyé mis manos sobre la mesa -Es intolerable, repugnante, eres escoria- levanté el rostro abruptamente y miré a Kenzo- no me extrañaría que fueses el primer espada que recurre a estupefacientes, tu comportamiento no solo es reprochable, de seguro en tu vida humana tuviste malos ejemplos paternos y hasta puedo creer que tu padre te haya violado o algo parecido, quizá el lechero, eso explicaría tu necesidad de relación carnal descarriada y por lo que presumes no me extrañaría ,tampoco, que tuvieras unas reprochables tendencias sexuales.- Levanté la diestra en la cual tenía la ropa interior de aquel personaje, empapé esta prenda con mis lagrimas sangrientas -NO necesito esto - se lo lancé y en medio vuelto hice tronar los dedos y ¡BUM! la prenda desapareció en una explosión quedando solo los lugares donde no había de mi sangre no contento con eso le dirigí unas últimas palabras -Si bien tú invitaste a la señorita Daaka a tu sección yo te invito a la mía si algún día quieres ponerle fin a tu existencia- lo miré con furia, no estaba jugando.

Me dejé caer con delicadeza en mi asiento luego de todo lo que había dicho, mi pierna me dolía, tosí, maldición ha comenzado de nuevo. Se realizó el mismo proceso que el anterior pero inverso volviendo a la figura que entró en un comienzo por el pórtico de la habitación.
Finalicé, al fin, ya no tenía más ganas de hablar y creo que no lo haría durante más de un año después de terminada la reunión y ahora definitivamente me había pasado, quizá demasiado, bueno ya no había vuelta atrás a lo dicho y hecho.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Daaku Enjeru el Sáb Oct 17, 2009 4:13 am

Enjeru los habia oido a todos sin borrar un solo instante su delicada sonrisa o mostrar signo alguno de alteración. Nunca dejarian de ser lo que a ella le parecian y no tenia motivo alguno para alargar su definición de aquel pintorezco grupo para que le entendieran, no seria ni la primera ni la última vez que en lugar de pedirle que explicara mejor su punto de vista la gente simplemente estallara con sus infundadas conclusiones. Como les escocia la misera verdad. Todos ellos, incluyendola, no eran más que piezas en un rompecabezas con el que Marcus se entretenia jugando, el día que una pieza no encajara en ningún punto simplemente se desharia de esta y buscaria una nueva a la que pulirle los bordes.

Habia corrido su asiento para levantarse una vez Marcus les habia dicho que hasta allí habia llegado todo. Vaya perdida de tiempo, podria estar en aquellos momentos con Etter y Aerea preparando té y tejiendo los bordados que andaban tratando de hacer desde hacia mucho ya y que Etter habia decidido que debian reiniciar para mantener la mente de la nueva Espada alejada de los pensamientos tristes. Sin embargo, levantó de nuevo la mirada al escuchar al extraño arrancar que habia llegado a los último, poseia un cuerpo en un estado deprorable y su reiatsu era más inestable que el de un bebé. Se dirigió primero a ella, de nuevo a la defensiva por su concepto dado al inicio de la reunión, mencionó a Raven y su sonrisa se hizo más grande y ligera; Raven ... Raven jamás hubiese pensado nada malo de ella, la habia metido en sus filas porque habia visto un potencial en ella que los demás se negaban a entender, muchos lo habian criticado y se habian burlado de la chica támbien porque ella parecia vivir como al sombra sonriente de su espada, nunca nadie la habia visto llorar.


Mientras él seguia hablando, dando su extensa opinión sobre cada uno de los presentes y evidentemente irritado con el comportamiento del Espada Kenzo, el cual a ella le parecia exageradamente cómico pero no por esto alimentable, ella se habia percatado de los cambios que se habian dado en el cuerpo del hombre *off: Pretov, ponle avatar a tu personaje si puedes, por favor, seria una gran ayuda visual. Fin Off*, que extraño era el espada #2, tan diferente de su predescesor.

Enjeru se puso al fin de pie dió la vuelta a la mesa pasando por detrás de Marcus para detenerse al lado de Ivanovich, sacó de su kimono un pañuelo blanco y con sus largos dedos sostuvo el rostro del espada con una suavidad extrema, como la de una madre al tocar el rostro de su pequeño hijo, hizo una presión suave para que la mirase y enfrentó sus claros ojos a los de él por dos segundos para luego pasar el pañuelo sobre las lágrimas de sangre y sonreirle con ternura una vez más. Lo soltó una vez hubo hecho lo mejor para eliminar esas marcas de sangre sobre aquel rostro y se enderezó de nuevo para pasar por detrás de él y salir de aquella habitación con pasos agiles y elegantes.

- Hyuuu.... Enjeru-Sama - la voz aguda de Etter se dejó oir por las puertas abiertas.
- Calla Etter - La fina y fria voz de Aerea no se hizo esperar
- Qué sudeció allí adentro Enjeru-Sama... fué muy rápido todo -

Enjeru se detuvo por dos segundos y regresó la mirada hacia las puertas para despues volver a continuar el camino por el pasillo - Nada - .
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Okami el Dom Oct 18, 2009 2:01 pm

Poco a poco la reunión iba tomando un rumbo un poco más entretenido. Después del informal discurso de Kenzo los que quedaban por expresar su opinión habían hablado pero no tardo en erizarse el pelo de su nuca cuando escuchó la maleducada respuesta de Rayleigh. Estuvo a punto de levantarse de su cómodo asiento cuando Marcus habló. Con un leve gruñido acabó por acomodarse de nuevo en el sillón y ladeó la cabeza estirándo los músculos del cuello antes de volver a colocar la mirada en Marcus.

Las palabras de Pretov no le habían molestado en absoluto y el gesto que tuvo Enjeru con él fue como mínimo sorprendente. La arrancar estalló en carcajadas cuando vió a la 1ª espada tratar a ese hombre tan... irritante de esa manera tan infantil. Había visto como la 1ª Espada se marchaba y pensaba q pronto los demás seguirían su ejemplo pero ella sí tenía preguntas que hacerle al señor de Las Noches.

-Yo si no le importa me gustaría hablar con usted, Lord Marcus -dijo escuetamente la arrancar cerrando los ojos con una media sonrisa en su rostro lobuno.

Ese grupo era como mínimo peculiar y como mucho cansado. Había muchas cosas que quería preguntarle al señor de Hueco Mundo pero sabía que seguramente no se las respondería por lo que prefirió esperar el momento adecuado y tal vez compartiera con ella algo de sus pensamientos.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Lun Oct 19, 2009 3:19 pm

La incomodidad le persuadía por momentos de optar por nuevas posiciones, que realmente no menguaban de ninguna manera el hecho. Convengamos en que era algo que por mas movimientos que hicieses no se "calmaría", a no ser claro con unos movimientos en concreto, mas la situación se lo impedía. Como es lógico y por respeto a nuestras señoras lectoras no diremos el objeto de su incomodidad, pues este excede al entendimiento de las féminas. Solo podremos decir que no llevaba calzoncillos y todo lo que ello conlleva para mantener sujeto al "amigo".

Entre rasqueteo y unos masajes disimulados para acomodar a su espada, se fue dando cuenta que el que hablaba en ese entonces era Marcus nuevamente. Su tonalidad deleitaba cierto desgano ante la presencia de sus subditos, algo que habría osado criticar con demasía si no fuera porque la excitación de un discurso podría dar a entender a los demás su incomodidad. La cosa era que el paripé de circo funerario que aquella reunión mantenía parecía tornar a su fin, con el suspenso de poder derrochar saliva en alguna pregunta mas personal con el jefazo. Mas el Espada, hablamos del hombre y no de su amiguito de la entrepierna, se sorprendió gratamente ante la expresiva reacción del viejales con lágrimas de niño. Era algo digno de grabación como un acto de generocidad semejante, convengamos en que uno no le entrega los calzoncillos a cualquiera, era repudiado y degradado hasta el cansancio. Incluso se otorgó la libertad de generar ciertas hipótesis en su mente mientras las oía...( Que fantasías eróticas tan perversas diambulan por su cabeza. Pastelito se enamoraría de solo oírlo hablar... ). Era claro que su pasado humano ya quedaba olvidado tras los largos años de sus andanzas por el país de la noche eterna, mas este singular Espada se había ganado el derecho de admisión "Vip" en la Sección 4. También convengamos en que el caracter de Kenzo había tenido una influencia muy importante por parte de Alastor, su antiguo Maestro y mentor.

Sin embargo, todo aquello comenzó a cuajar cuando los compasivos pasos de la Espada Nº 1 le llevaron hasta el cojo de la lagrimilla. ( Ajá!!...era una Danza de Apareamiento!.. ). Estaba seguro que todo aquella exaltación contra su persona era debido a un extraño ritual de atracción hacia las féminas con síndrome de "princesitas", y así obtener de ellas el roce deseado. Era obvio que nadie le seca las lágrimas a otro sin intenciones ocultas. La lógica de la cuestión le abrumaba, incluso se había reprochado el no darse cuenta de ello en un principio, mas lo claro era que el tal Petrov sabía mas de chicas que de pañuelos con forma de calzoncillos. Todo este divague dió como resultado que su incomodidad inferior se tomara una siestita.

- Marcus-san, me gustaría indagar un poco mas en la cuestión, aunque no por ello pretendo su respuesta. Mas por probar que...no...quede - Se fue ralentizando su relato mientras se daba cuenta que interrumpía a las palabras de la sensualidad personificada en arrancar. Por supuesto hablamos de la Espada Okami, que al mismo tiempo le dirigía su curiosidad al solicitado jefazo. Vale acotar que nuestro protagonista, y nos referimos a Kenzo obviamente, era capaz de cambiar de semblante como de ropa interior, y ahora se le entrevía un personaje distinto, con ciertos aires de misterio y seriedad poco coherentes en su persona. Sin embargo, poco mas podríamos decirles acerca de esta cuestión hasta que conozcamos la respuesta del susodicho marcusiano...
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Kael el Mar Oct 20, 2009 12:56 pm

Uno de los primeros en llegar fue el primero en salir de la reunión, tal vez bastante cerebro pero poca sabiduría, y eso era lo que le daba un punto menos a su favor. Marcus tomó la palabra nuevamente destilando ese peculiar estilo sobrio destilando grandeza desde su trono; al parecer todo esto ya terminaba y por fin podrían volver a lo que estaban haciendo, que en el caso de Kael era casi lo mismo sólo que aquí lo obligaron a hablar, ya que luego de tanta habladuría al 8vo no le vendría mal una pequeña siesta en el mismo lugar o tal vez iría a algún sitio de HM para relajar la mente un poco más…

La hora de auto-ayuda había terminado pero al parecer el Espada que pasó su turno quería terminar con broche de oro la velada que tuvieron. Comenzó por el Espada Rayleigh, que dejaba los recintos de la Sección “0”, con un comentario sarcástico siguiendo, al parecer, con la línea conceptual de los otros espadas; luego siguió en el orden normal pasando por Daaku, luego Okami, a Kael lo tildó de joven y, por lo que pudo deducir, novato, la verdad sin contar a la definición de pieza y que le faltaba algo de sexo el resto habían dicho lo mismo, aunque no contó si fue la gran mayoría pues por momentos tenía la mente en algún otro lado fuera de estás cuatro puritanas paredes. Al parecer planeaba seguir cuando estalló el circo-guardería, al parecer al Espada más veterano no le gustó la ayuda del Espada 4, aunque era verdad que sus “originales” estupideces podrían sacar de sus casillas a cualquiera, con un acto de generosidad poco ortodoxa lo que llevó a el momento más incómodo de toda la reunión, era muy seguro que los antiguos Espadas ahora mismo deberían estar retorciéndose de dolor ya sea en un cuerpo humano o en el infierno, pues muchos de los presentes no les llegábamos a los talones, en ese instante Kael afirmó su oposición de ser piezas de un rompecabezas pues aún faltaba demasiado para pulirnos y eso se notaba a simple vista con el trato poco sociable que se tenían los Espadas…

Luego que se terminó el espectáculo la primera Espada fue a dar auxilio al, ahora, enfurecido Pretov para luego salir por donde vino sin más, los otros dos Espadas, Okami y Kenzo, volvieron para hablar con Marcus, parecía que los actos de uno estuviesen gobernados por el otro, por su parte Kael volvería a sus asuntos pues además de tener un tiempo para descansar ahora mismo acababa de recordar que un miembro de su fracción le había dado un dato bastante prometedor y como tenía la potestad de las Operaciones Especiales mandar a alguno de su sección sería lo primero ahora que saldría aún cuando esto de ser líder no lo tenía emocionado, era mucho más su desgano que la alegría, si es que había, pero su rostro no demostraba signo alguno de su emoción, aún se mantenía tranquilo…

Cuídense ojalá los vuelva a ver… Dijo al momento que se levantó de su sitio y comenzó a caminar hacía la puerta más cercana para salir al fin a la libertad del desierto pues eso era lo que haría… Ir al blanco desierto…
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Marcus el Miér Oct 21, 2009 10:07 am

Marcus observaba diligente y atentamente los gestos, palabras y acciones de todas sus espadas, aunque su piel de fría porcelana diera la impresión de que simplemente se encontraba tirado, observando un vacío situado por detrás de la acción que se imponían en primer lugar.

Asi pudo distinguir los espadas que se fueron cuando el espada 0 le dió opción para ello. También pudo ver como otros espadas se quedaron en la sala aún después de que él les diera la opción de irse.
Esperó a ver cual era la verdadera intención de estos últimos, curiosidad que se vió completada al ver como la 6ª espada se le acercaba para pedirle que hablara con él un momento.

Dedicó un momento a ver a los presentes en la sala, para luego rectificar su posición y acercarse un poco a la animalada figura que se erguía delante suya.

- ¿Y que tema querrías tratar, mi lobezna? - Preguntó, con un gesto sonriente. Era cierto que muchas veces pecaba de tratar como sus pequeños a los demás espadas, incluyendo a la mayoría de los antiguos, con sus debidas y respetables excepciones. Pero aún así, siempre le seguía haciendo gracia los honorabilisimos tratamientos que recibía a veces.
Miró levemente a los dos espadas que todavía seguían allí, Pretov y Kenzo, antes de volver de nuevo su mirada a la sensual chica, esperando que sus labios contestaran a su pregunta.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Pretov Ivanovich el Jue Oct 22, 2009 9:14 am

Después de mi distendido monologo me había tornado a la defensiva pues nunca se sabía cómo podían reaccionar aquella gente irracional. Mi espalda no dejaba de dolerme en aquel poco ergonométrico asiento que hacía estragos en mi recta columna, si, recta después de todo y aunque usase bastón este factor no impediría el darme un ápice para la vanidad pues una persona con buena postura se ve mucho mejor y mucho más respetable que alguien encorvado. Vaya que era importante el respeto para mí y como desearía que los miembros de mi sección sintiesen algo más que temor hacia mi persona.

Me había limitado a cerrar los ojos un momento cuando sentí que alguien se detenía a mi lado, no pude disimular mi asombro cuando abrí mis parpados y divisé aquella figura femenina hasta la medula, sin embargo no podía mostrarme como indefenso y me digné a levantar una ceja en signo de interrogante mientras observaba por lo bajo su mentón. Sentí una suavidad reconfortable y hasta extrema cuando sus dedo me tocaron, por un momento sentí miedo aunque sin saber de qué, ¿qué tanto daño me podría hacer aquella mujer?. Nunca podré saber la respuesta, sin embargo debía ¿o no? Sentirme alagado por su presente actuar, ella estaba mirándome y sonriendo, sus ojos se reflejaban en mis ojos, ahora blancos, y procedía a limpiarme el rostro con una ternura que nunca hubiera imaginado que existiese, o quizá no quería volver a sentir, cuando terminé se retiró pero antes le dije –Gracias- y no giré mi rostro a la posición inicial hasta que ella se fue y así no pudiese ver como mi rostros e volvía a manchar con lagrimas rojas que yo no manejaba.

Me encontré divagando entonces en mis pensamientos cuando la señorita de cabellos negros y de pose animalesca abrió su…-y aquí no sé si decir hocico o boca-… el hecho es que ella, al igual que como maquinaba yo en mi cabeza, se quedaría a hablar con Míster Marcus, esto no me trajo ni jovialidad ni tristeza pero definitivamente era bueno compartir con un espécimen tan…digamos…atrayente.

Mantuve esta vez mis ojos abiertos y me percaté- y lo lamenté-, Kenzo también quería quedarse, una lástima. Luego de hablar este y de casi interrumpir a la señorita Okami, Kael otro espada al cual consideraba muy silenciosos, se marchó de la reunión y así fue como sólo quedamos 4 personas en la sala, en aquella sala un tanto tenue y adornada por un ambiente de curiosidad. Así fue como después de retirado el espada Kael, Marcus se tomó la molestia de dirigir la palabra a la cual en mi punto de vista había sido uno de los protagonistas de la reunión, Okami. Luego de que habló y sin siquiera mirarlo supe que me había dirigido una fugaz y desinteresada mirada, ¿qué planea ahora su despiadada mente?
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Okami el Vie Oct 23, 2009 5:07 am

La espada observó por detrás de sus grafas de sol anaranjadas a los que se habían decidido a quedarse en ese momento sin poder evitar reír levemente por el enfrentamiento secreto de Petrov con Kenzo. Tanta testosterona la hacía sentirse tan cómoda que su cuerpo se relajó al inclinarse hacia Lord Marcus en un gesto que indicaba que quería más intimidad de la que podría tener con aquellos dos que se encontraban allí.

Un escalofrio le recorrió la espalda cuando vió los ojos de Marcus posarse en ella y dedicarle aquella frase simple y tan cargada de ese cariño extraño que profesaba Marcus con alguno de ellos. A Okami no le molestaba que le tratara de pequeña. Es más esos apodos que le ponía la hacían estremecerse cada vez que los escuchaba de la boca de su amo y señor. Mucho tiempo había pasado desde que se conocieran y sin embargo seguía sintiendo la energía de macho alfa que la embriagaba cada vez que estaba ante el espada 0.

Se levantó de su asiento y acortó la poca distancia que había entre ambos inclinándose hacia delante para poder hablar en un tono más bajo al oído del espada. De reojo observaba a sus dos compañeros con una sonrisa lobuna en el rostro.

-Mi señor, tengo cierta curiosidad por saber cuales han sidos sus razones para nombrar a más de un espada que se ha encontrado en esta sala pero... me intriga más saber que es lo primero q quiere mi amo que haga... -respondió a su pregunta ronroneando suavemente.

Ciertamente tenía más cuestiones que preguntarle a Marcus pero sus inquietudes eran más personales aparte de nos ser dignas de ser tratados con público, por muy escaso que fuera. En realidad había esperado quedarse a solas y su curiosidad iba hacia las razones por las que Kenzo y Pretov habían decidido quedarse. Al momento de terminar de hablar recuperó una postura erguida aún manteniéndose al lado de Marcus mirando a los dos que quedaban en la habitación.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Sáb Oct 24, 2009 7:31 am

Y se iban como si nada, todos allí saliendo por la gran puerta con la misma actitud con la que habían ingresado, parecía que la reunión respondía a un simple papeleo rutinario y no a un verdadero encuentro decisivo. Convengamos en que los encuentros decisivos eran la especialidad del joven 4to Espada, sobretodo aquellos que se entablaban en los dormitorios, mas la situación como ya dijimos distaba en demasía de tal contexto. El desdén de Marcus parecía contagiar a los súbditos que se movían junto con esa danza apática del sin sentido. Quizá solo fueran imaginaciones de Kenzo, pero aquellos Espadas parecían estar mas muertos que vivos.

Y si hablamos de muertos vivientes esta claro que no podemos olvidarnos de uno de los que sorpresivamente optó por quedarse en el lugar. Petrov despedía mal humor y molestias como si fueran parte de su respiración, algo que llevaba inconcientemente a que nuestro protagonista se hiciera las divagaciones adecuadas. Mas como estas no resaltan por su lucidez no las aclararemos, sino que proseguiremos con una intervención obvia.

- Oye, cojito, ese bastón es solo para hacerte el desvalido o cumple alguna función interesante. Lo digo especialmente porque algunos tontainas suelen hacer similitudes con el miembro. Ya sabes, eso de que si el bastón es largo y gordo significa que la tienes...Oh!, pero seguro que tu ya lo sabes - Levantaba la voz el Espada mientras dirigía su media sonrisa típica al receptor en cuestión. En ese instante se puso a apreciar como aquellas lágrimas no cesaban en su empeño por surcar sus mejillas, algo que convengamos Kenzo no le había prestado demasiada atención anteriormente pues se encontraba incomodado o con la vista pegada a las nalgas de Okami. Aquello le produjo una mas que obvia pregunta, que por supuesto no se la calló. - ¿Si se te va tanta sangre por los ojos...no te patinas mientras caminas?. Vamos, tampoco quería nombrar el hecho de que te faltara vitalidad para ciertos "artes de la noche", pero convengamos en que alguien con tus arrugas ya no piensa en ello... - Arremetía nuevamente nuestro protagonista con la sutileza de un burro. Estaba claro que todo aquello comenzaba a aburrirle en demasía, mas el protocolo laboral le impedía despedirse de aquella fúnebre función sin intercambiar unas cuantas palabras con el susodicho Marcus.

Además tampoco es que se aburriera dialogando con el viejete, era claro que alguien con su extrema curiosidad acosaría a ese pobre anciano hasta el hartazgo...
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Marcus el Lun Oct 26, 2009 6:21 am

El requerimiento de la 6ª espada era lógico y predecible, pues a pesar de la egolatría o amplio sentido de su propia libertad que tenían algunos espadas, como se acababa de ver, sin duda había otros que veían que la colaboración y la participación activa en los hechos que pudieran devenir en los cambios que se querían para Huecco Mundo o cualquiera de las otras realidades existentes era el verdadero camino para conseguir cualquier deseo que pudieran llegar a tener.

Pero todavía tendría que trabajar para implementar esa ansia de superación mediante la cooperación y no mediantes guerras aisladas y, a veces, fraticidas, que a cambio de un poco de más poder producían un debilitamiento general mayor.

Así que, observando la sala y los movimientos que los espadas realizaban en ella, pudo distinguir que si bien, el objetivo estaba claro, habría que tener más paciencia que la deseada, pues algunos gozaban con el odio entre ellos o con buscarle los tres pies al gato a estas relaciones.

Pero ya sabía de la extrema particularidad de cada personalidad arrancar, así que no sabía porque debía de sorprenderse tanto.

Tras otro barrido visual, volvió a centrar la mirada en su pequeña cazadora.

- Creo que tanto el espada nº 4 como tu, mi lobezna, podéis servir por ahora para algo. - Comentó para realizar una pequeña pausa en la que erguirse y colocarse en una mejor posición para dar ordenes. - He sido informado de que el espada de la sección nº 12 ha mandado algunos arrancars de su sección a alguna misión en el mundo humano. Pero fuera cual fuera, ahora tan solo están dando problemas y dándose a conocer a los shinigamis.

- Todavía no tenemos tal poder para ser un abrumador peligro que no les deje ni dormir, así que hay que actuar con cautela. Id para allá y retirar las tropas de Rayleigh. Incluso matadle alguna si os supone algún retraso. Con los shinigamis, si veis la oportunidad, también podeis derrotarlos, pero no mostrad demasiado poder. No queremos tener a la Sociedad de Almas sobre aviso.

Tras ello, esperando que el descarado espada y la cazadora obedecieran sus órdenes lo antes posible, miró fijamente al 4º ocupante de la sala.

- Por tu parte, Pretov, acércate. Quizás tenga una misión diferente para ti. - Le dijo, esperando que, a su paso, se dirigiera a la situación de Marcus, para recibir nuevas órdenes.
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Re: Las primeras luces del amanecer.

Mensaje por Okami el Mar Oct 27, 2009 12:22 pm

Esa melodiosa voz la relajaba obligándola a seguir cada una de sus instrucciones como una víbora ante un encantador de serpientes. Su mano se deslizó suavemente por el respaldo del asiento de Marcus ronroneando obediente inclinándose de nuevo hacia delante en una reverencia que buscaba más acercarse a él que mostrar un profundo respeto. Aún así su gesto fue impecable.

-Como ordenéis amo... -dijo con un gruñido de excitación al final y le dedicó una mirada al 4º espada mientras se erguía de nuevo y su sonrisa lobuna se ensanchaba en su rostro.

Recorrió toda la largura de la mesa con andar salvaje y animalesco dedicándole una caricia al 4º espada al pasar por su lado desde la mano hasta el cuello indicándole que era el momento de ponerse en marcha. El amo había hablado y ellos debían obedecer. Ir al mundo humano... hacía tiempo que no tenía el placer de visitar las calles de los mortales y por alguna extraña razón el hacer pagar a Rayleigh su ofensa ante Marcus lo hacía todo mucho más entretenido. Ahora solo tenía que volver a su sección y preparase para una marcha inmediata.

"Maldición! Qué es ese maldito reiatsu..." pensó al momento notando una presencia extraña en medio del desierto. Ahora no tenía tiempo pero sus queridos muchachos tendrían entretenimiento mientras ella se marchaba a cumplir los designios del espada 0.
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