Conectarse

Recuperar mi contraseña




Últimos temas
» Muy buenas!
Jue Abr 30, 2015 3:40 am por Kenta

» Ethernia Ehlysea {Afiliación Élite}
Dom Mayo 25, 2014 7:56 am por Invitado

» Foro RPG Naruto (Élite) (caida de botones)
Dom Mayo 25, 2014 6:04 am por Invitado

» holau gente ^^
Lun Mayo 12, 2014 6:03 am por taider kend

» Foro RPG Naruto (Élite)
Sáb Mayo 03, 2014 7:20 am por Invitado

» School of devil way [Elite]
Dom Mar 23, 2014 7:39 am por Invitado

» Attack On Titan ;; Reapertura [Cambio de Botón - Normal.]
Mar Ene 14, 2014 1:09 pm por Invitado

» Anime Rol [Élite]
Dom Dic 08, 2013 3:51 pm por Invitado

» I Want Candy! {Invitación}
Lun Nov 11, 2013 9:54 am por Invitado

» Homines Hortum || Élite [Yaoi]
Dom Oct 20, 2013 2:42 pm por Invitado

Miembros del Staff
Bleach Legend StoryDarkest Night: El foro de rol de DC Comics Never AfterHeart BlackBleach: Shadow Of SeireiteiCity of HorrorKikanKikan Sword Art Online (SAO)Mariollette Empire ~ ROLTrono de Poniente Nova Orbis











Recordatorio: El tamaño de los botones deberá ser obligatoriamente de 40x40
Shiki Topsite! Sekai Anime Top List  Kuroi Bara Lista Top  Lista Top Onigroup ROLTop4Us BRA Topsite Roleplay Monster
Este skin ha sido diseñado por Deimos y modificado por el Staff de Souls&Swords por lo que la copia o distribución de los códigos está prohibida. El código de algunas descripciones pertenece a Remember. Agradecimientos a Haru por compartir el código de la portada con nosotros.




When the blazing sun is gone, when he nothing shines upon, then you show your little light... Twinkle, twinkle, all the night

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

When the blazing sun is gone, when he nothing shines upon, then you show your little light... Twinkle, twinkle, all the night

Mensaje por Lain el Jue Nov 15, 2012 8:00 am

Elayne Corwin
Salto Temporal


Los hombros le dolían. Era un dolor intenso, acompañado por la sensación de tener varias piezas del cuerpo desencajadas. Por un momento se sintió como una muñeca de trapo a la que se le estuvieran desgarrando las costuras. Una pesada muñeca de trapo rellena de arena. "Va a derramarse por todo el suelo" pensó absurdamente. Su cuerpo se convulsionó al toser, osciló como un péndulo, colgado de las cadenas. Ni siquiera notaba, por encima de su cabeza, el mordisco de los grilletes en las muñecas, sólo sentía la marcha de cientos, miles, millones de pies diminutos por los brazos. Pero lo que le dolían de verdad eran los hombros.

Elayne se había convertido en Alicia al caer por la madriguera del conejo blanco hacia el País de las Maravillas. Un torbellino de imágenes borrosas la arrastró tierra adentro, cabezabajo, como los niños vienen al mundo desde el vientre de sus madres. Antes de aterrizar había perdido la consciencia.
Cuando se sintió con fuerzas suficientes para ignorar el dolor abrió los ojos y se esforzó en enfocar la vista. Bajo sus pies, a tres palmos suspendida sobre el suelo, un charco de agua sucia le devolvió la mirada. Tenía la ropa hecha jirones sobre el cuerpo magullado, una costra de sangre seca y los ojos azules febriles bajo unos mechones desprolijos de pelo rubio. El reflejo le sonreía, inmotivado, pero la Elayne original no percibía los músculos del rostro como propios. Se le coló en los oídos el sonido quedo de unos pasos acercándose, rodeándola con paciencia de felino depredador. Respiró profundamente e inspeccionó lo que la penumbra y su postura le permitían, hasta que la voz acaparó su atención.

La casa de los Corwin, el hospital, incluso ese uniforme. Ninguna de esas cosas, niña infeliz, te han pertenecido de verdad; porque no eran más que un préstamo. ¿Te has atrevido a pensar lo contrario?—. Aunque hubiera querido contestar no le habría dado tiempo. Los hombros parecieron desencajarse un centímetro más cuando sintió el impacto contra la espalda, empujándola hacia adelante y cortando el paso del aire hacia sus pulmones. Casi al instante, unos brazos huesudos le rodearon el vientre y la atrajeron, interrumpiendo el balanceo de las cadenas. Elayne comenzó a temblar cuando le susurró al oído, notaba una mejilla fría y dura contra el homóplato izquierdo—. Él te ha dado la vida y ha depositado en ti su confianza. Esta confianza, Elayne, este regalo que te ha dado... ¿Cómo osas despreciarlo de esta manera? Nunca pensé que serías una hija tan ingrata...

¡No!— sollozó, asustada. Sorbió por la nariz y rezó por que su cuerpo no la traicionara soltando una descarga de electricidad para defenderse—. No lo soy...

¿No? Cuando Alastor declaró la guerra a El Amanecer, cuando Marcus desapareció y su prole enloquecía, cuando era el mejor momento para atacar... ¿Dónde estabas tú?— notó que aflojaba la presa, que el brazo derecho reptaba por la cintura con el tacto de una serpiente, un roce en el costado cuando la criatura la rodeó hasta exponerse a su campo de visión. La Arrancar cerró los ojos con fuerza—. Yo te diré dónde no estabas: No estabas con nosotros, informándonos. ¿No es eso traición? Eres la creación de Zelman, estúpida; le perteneces. Nos perteneces. ¿Pensabas acaso que nos íbamos a olvidar de ti?

La agarró por el rostro, hundiéndole los dedos en las mejillas, arañándole el borde de la mandíbula con la uña del anular. Lain pestañeó para alejar las lágrimas, percibiendo la dureza de los ojos que la observaban aún a través del velo borroso que le empañaba la visión. Trató de suplicar, pero la atenazaba de tal modo que no podía abrir ni cerrar la boca.

Mal pensaste, Elayne. Nosotros no olvidamos— a pesar de que ahora habló suavemente esto no tranquilizó a la mujer. Menos todavía cuando transformó la opresión en una caricia—. Tampoco hemos olvidado lo bien que serviste una vez... Honestamente creo que lo intentaste, ¿verdad? Intentaste ser una buena chica.

¡Volveré a serlo!— se apresuró a decir en cuanto fue capaz—. Lo prometo, Warlock, lo prometo. Seré buena, seré obediente. Lo soy, de verdad. Lo soy, lo soy, lo soy... Te lo prometo, por favor. Lo soy. Lo seré. Tú me conoces, no quise portarme mal, es solo que... Nunca os he traicionado, Warlock. Nunca. Estaba siendo vigilada, me habrían descubierto si hubiese tratado de ponerme en contacto con vosotros, lo habrían descubierto todo. Sólo hice lo que me ordenó Zelman, pasar inadvertida, no llamar la atención... Si hubiese hecho algo os habría comprometido, no soy tan tonta como parezco. Es verdad que no os avisé, pero habrán otras oportunidades... Otras mejores. Sí, sí. ¿Verdad que lo entiendes? Vamos, soy yo, sabes que nunca os podría traicionar.

Todavía sin soltarla, el adjucha echó la cabeza hacia atrás y sondeó el celeste de sus ojos, como evaluando si estaba siendo sincera. La máscara le cubría todo el rostro, pero no le hacía falta sonreír, fruncir el ceño o mostrar los dientes para revelar sus emociones. Solamente necesitaba una mirada para decirlo todo. A veces Lain había llegado a pensar que sus ojos eran mágicos, que tenían alguna clase de poder que los conectaba directamente con la mente de quien estuviera mirándolos. Le daba miedo lo que pudieran descubrir de ella, pero tenía que resistir.

¿Quieres otra oportunidad?— preguntó finalmente. La joven asintió, conteniendo a duras penas un sollozo. Warlock meditó por unos segundos, rasgó un trozo del maltrecho uniforme de la Arrancar y apretó el jirón de tela en su puño. No podía verlo, pero de alguna manera supo que sonreía—. Pues veamos si eres capaz de ganártela— dijo. Lanzó el retal al suelo y escupió sobre él, luego volvió a andar en círculos en derredor de Lain, agravando su nerviosismo. La palma de su mano siempre estaba pegada al cuerpo de ella, recorriendo la misma ruta, desde el ombligo hasta la columna, luego por el otro lado, palpando la hinchazón que habían dejando los golpes como si estuviera descifrando un código escrito en braile—. Empieza por contarme cómo están las cosas por El Amanecer.

Elayne se preguntó si haría lo correcto, y ese corto espacio de silencio fue suficiente para que el hollow paladease su duda, para irritarse. Se abalanzó sobre su espalda, clavándole las garras en las caderas y mordiéndole en la zona de los riñones. Los dientes apretaron con ferocidad, sangrándola. El cuerpo de la mujer sufrió un espasmo y lanzó un chillido terrible, pero incluso en estas circunstancias logró retener la corriente eléctrica que le burbujeaba en la sangre.

Cuéntamelo todo, Elayne...— exigió de nuevo, en voz baja y sosegada. Abrazó el cuerpo casi amorosamente, frotando la máscara de hueso manchada de sangre contra la zona lumbar de la mujer. Esta podía notar el tacto húmedo de la saliva y el aliento casi abrasador de Warlock sobre la piel—. Las niñas buenas obedecen. ¿Tú lo eres?

El cabello de aspecto pajizo le tapó los ojos cuando agachó la cabeza, llorando en silencio. Comprendió que nunca había tenido más opción que obedecer.

Lo soy...— murmuró, contándole con un hilo de voz todo lo que quería saber, mientras intentaba no hacer caso de los aguijonazos de dolor y los calambres que la recorrían desde los pies hasta la cabeza.



_________________________


Al abrir los ojos le costó comprender que estaba tumbada en el suelo, a la intemperie. Las extremidades volvían a recuperar sensibilidad gracias a la correcta circulación de la sangre, y Elayne era tan asquerosamente consciente de su cuerpo que se encontró demasiado dolorida como para ponerse en pie de inmediato. Hecha un ovillo, ocultó el rostro bajo la cortina de pelo sucio y lloró, gritó, maldijo todo lo que quiso. Las chispas que saltaban de su piel iluminaban intermitentemente la zona y proyectaban la sombra de la Arrancar contra las rocas que la resguardaban de las corrientes de aire del desierto. Llegó a convencerse de que morirse no habría estado mucho peor.

"Pero tengo que sobrevivir" se recordó, lamiéndose el sabor salado que le humedecía los labios. "Tengo que hacerlo porque... ¿Por qué?"
Toda una sucesión de imágenes le abordó la mente, de su vida como humana, en Hueco Mundo siendo poco más que un cachorrillo asustado, de sus expediciones, de Zelman y los otros Hollows, de sus compañeros en El Amanecer. Algunos de esos rostros tenían nombre. "Klauss, El Señor Smith, Gahelle, Jack... Me habría gustado poder conocerles más, haber bailado otra vez sobre la tierra de los siete colores, visitar las instalaciones de la Doceava Sección, hablar con ellos. Me habría gustado tanto entenderles, y que ellos pudieran entenderme a mi..." La mayoría de ellos habían desaparecido, y los que no... Bueno, Klauss había sido siempre un experto en evitarla.

Estoy... tan cansada.

Con gran esfuerzo se colocó bocarriba para mirar la luna y entrecerró los ojos. El aullido solitario de una criatura rompió el silencio de la noche y ella sintió un lamento parecido respondiendo dentro de si. Recordó algo que Aaron le había dicho en cierta ocasión:


Sin la lealtad a los compañeros, ¿qué nos queda?
Reunió sus últimas fuerzas para sonreír. "Habría querido volverle a ver, Señor Smith... Una última vez".
El rostro del científico bailó huidizamente en su memoria y se disolvió en la oscuridad, que regresó para arroparla.
avatar
Lain
Arrancar Sinister
Arrancar Sinister

Post : 143
Edad : 27

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.