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Vive la France! [Libre]

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Vive la France! [Libre]

Mensaje por Ayatsuru el Vie Sep 14, 2012 1:32 am

Hay una sensación que se queda grabada en la mente de todo Hollow que despierta, una sensación mayor que el vacío que deja el corazón, mayor que la placentera sensación que se tiene al sufrir o causar Dolor, ya sea físico o mental. Esa sensación es el Hambre. El individuo siente la necesidad de alimentarse para calmar esa percepción, pero por mucho que coma, por mucho que se nutra de otros seres el Hambre no desaparece, si no que se ve incrementada y potenciada por cada nuevo ser del que se alimenta el Hollow. Ni siquiera Ayatsuru podía reprimir el Hambre, aunque se había visto mermada al Arrancarizarse seguía latente en su persona y ni siquiera la Tortura y el Dolor, que normalmente le hacían sentirse libre y “vivo” podían calmar su Hambre en aquella ocasión.

Se sentía nervioso y no paraba de dar vueltas por su habitación, pocos pasos detrás le acompañaba Zora, su arma, imitando todos y cada uno de sus movimientos al detalle. En la gran mesa de autopsias que había en un lateral descansaban los restos, una masa sanguinolenta de piel, huesos y sangre, de su última victima, pero el torturar a aquél humano adulto no le había proporcionado el placer que normalmente sentía cuando innovaba y descubría algo nuevo de sus alimentos. Lo sabía y eso le preocupaba. Se mordisqueó las uñas hasta que llegó a la piel y de un tirón fuerte y rápido se arrancó la uña del pulgar, pero las sensaciones se veían atenuadas y no disfrutaba lo mismo. Chilló con frustración y de un barrido con su brazo desalojó sus herramientas de la mesa auxiliar. Estaba hiperventilando...¿Qué le sucedía?¿Había perdido su toque?. Imposible, tenía que haber algo más, una razón superior para que no sintiera su tan deseado Dolor. Continuó andando por la habitación, buscando una explicación plausible, hasta que por fin se dio cuenta. Interrumpió sus andares abruptamente y la marioneta se chocó con su cuerpo. Se volvió para mirar con odio al titere y esta se apartó un poco, dejando espacio a su amo y realizó una genuflexión, solicitando el perdón de su amo. El arrancar realizó un gesto condescendiente con la mano, centrado como estaba en la respuesta a su problema. Era el Hambre el que le hacía sentirse de aquella manera, pero hacía tanto tiempo que no lo había experimentado en su ser que se había olvidado de lo que era sentirse hambriento.

Encaminó sus pasos al perchero, se colocó el chaleco y el sombrero. Luego tomó el bastón, que estaba apoyado sobre la negra pared de piedra y se dirigió a la puerta. Se paró ante esta y realizó un rápido gesto con el bordón de arriba a abajo. Se abrió una garganta y tras atravesarla se cerró, dejando el cuarto con los restos como única prueba de que allí estuvo alguien. Seguramente Scatha se enfadaría, por dejar la sección sin avisarla previamente, pero era algo que le traía sin cuidado, la Fracción ya era mayorcita y podría valerse sola durante algunas horas.

------------------------ o --------------------------

La noche era cálida y la gente aprovechaba para pasear por las calles, agarrados de las manos las parejas, con una correa aquellos que paseaban a sus mascotas. En medio de una plaza había una gran torre de metal, orgullo de los ciudadanos y una de las maravillas del mundo. En la punta más alta de aquella mole se abrió una garganta y el mago salió de esta, agarrándose el sombrero de copa para que el viento que predominaba en aquellas alturas no se lo arrebatara, junto a él su inseparable marioneta. La garganta se cerró y el Arrancar quedó sobre la punta del monumento, admirando el paisaje que desde allí se apreciaba. Hinchó el pecho, respirando el aire que había aspirado muchos años atrás -Ah! La belle France. Ma patrie!- una sádica sonrisa cruzó su rostro y la marioneta empezó a castañear los dientes. Sin poder contenerse más se lanzó hacia abajo para darse un banquete.


Última edición por Ayatsuru el Lun Sep 24, 2012 10:47 pm, editado 1 vez
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Scatha el Sáb Sep 22, 2012 11:22 pm

El oscuro chisporroteo de las llamas distantes se agitaron convulsas un breve instante. Los dedos largos y fuertes de Scatha reposaban sobre uno de sus infinitos hijos. Tras las vendas, sus ojos cerrados se cerraron en un impulso inconsciente mientras su boca, de gruesos labios se torcían en un mohín irritado. Las llamas de las velas volvieron a su lugar en cuando Scatha se relajó de nuevo. La criatura alzó su cabecita para mirar con sus ojos inyectados en sangre a la fracción, agitando lentamente sus tentáculos.

-No necesito ojos, mi dulce criatura para darme cuenta de cuando alguien abandona mi sección -musitó arqueando la espalda, provocando que sus cientos de abalorios tinteasen-. Su aura y su espíritu estaban convulsos desde hacía bastante rato... Me extraña siquiera que haya aguantado tanto. Ese loco de Ayatsuru ha tardado en irse... Casi me decepciona.

Un gorgojeo gangoso brotó de la garganta de la pequeña criatura ante las palabras de su creadora. Sus dedos seguían posados en su cabeza, abarcándola por completo; un apretón y se la aplastaría como una nuez bajo un martillo.

Scatha se puso en pie cogiendo la zampakutou que solía descansa siempre a su diestra. Bajó de la tarima donde estaba su jergón cubierto de cojines y con paso firme, se encaminó hacia una de sus máscaras. La garganta se abrió al instante.

-Quédate aquí -masculló con su voz grave y candente, a la grotesca prole que seguía sus pasos-. Guarda mi guarida hasta que vuelva.


*******
El olor era completamente diferente, el aire e incluso las auras distantes bajo sus pies. Las cuentas y abalarios tintineaban bajo la brisa. Con los pies firmemente apostados en una de las vigas de metal de aquella aguja gigantesca, Scatha observaba el rumbo de aquella aura conocida. Por una vez, dejaría que fuera su perro de presa quien llevase las riendas. Deseaba ver hasta que punto Ayatsuru podría desatarse y sembrar el caos en mitad del mundo humano, movido por las turbulencias de su ser.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Ayatsuru el Lun Sep 24, 2012 10:56 pm

Mientras caía desde lo alto de la torre y el viento pasaba silbando a su alrededor el enchaquetado Arrancar comenzó a reírse a carcajadas, sumido totalmente en la desesperación que causaba aquél sentimiento imborrable y eterno. En cierto momento atravesó una nube baja, cubriendo su cuerpo y su arma de humedad. En otra ocasión se habría molestado por aquél detalle, ya que le gustaba llevar el traje impecable, pero en aquél momento todo era secundario. Todo, menos el Hambre.

Las figuras que al principio eran un borrón de color en la noche van cobrando nitidez. Por la plaza pasean varias familias con niños de distintas edades, las parejas de enamorados y recién casados se toman fotos a los pies de aquella estructura tan simbólica. En los alrededores hay varios grupos de jóvenes que disfrutan de una variedad de bebidas alcohólicas, mientras charlan animadamente de los temas que generalmente preocupan a los que dentro de poco se considerarán adultos por la mayoría de la sociedad. Por último, aunque no menos frecuente, pueden apreciarse otras tantas figuras que se mueven con cierta velocidad, adultos paseando al perro durante la carrera, patinando o utilizando la bicicleta.

El mago se fija en una pareja joven cuando faltan escasos metros para llegar al suelo, la mujer empuja una silla para bebés durante el paseo y el hombre rodea la cintura de ella con una mano. Ambos sonríen, felices por la vida que llevan...no saben lo pronto que va a cambiar la situación. Antes de estrellarse contra el suelo el viejo Arrancar hace una pequeña pirueta y un sonido. Aunque su técnica es mala, logra su objetivo, está situado justo delante de la pareja con el bebé, pero es invisible para todos los humanos. La pareja continua andando, pero la silla queda extrañamente detenida, como si las baldosas del suelo estuviesen levantadas y bloquearan el carro. Sin embargo el suelo está perfectamente, el motivo de que la silla no pueda continuar avanzando es que choca contra la redonda panza del Arrancar, que mira el contenido del carrito con los ojos desencajados, imbuidos en una locura desenfrenada. Ayatsuru se relame, observando al niño que no debe de llegar al año de vida. Es un alma pura, limpia como una patena, sin preocupaciones ni sentimientos negativos de ninguna clase. Un bocado exquisito, una delicatessen digna de los más exigentes gourmets. El Arrancar agarra al bebé por el torso con una mano y lo eleva, provocando que el crío llore y que los padres pongan una mueca sorprendida y aterrorizada, ya que su pequeño flota en el aire, suspendido en una extraña posición. El ventrílocuo sigue a lo suyo y clava el bastón en el suelo, partiendo la baldosa justo por el centro, para dejar su otra mano libre. Entonces y con un rápido movimiento separa la cabeza del niño de su pequeño cuerpecito, levanta el cuerpo como si de una bota se tratase y se bebe el liquido vital. El paso de la sangre por su garganta es tan delicado y delicioso que el Arrancar se estremece. La forma tan burda y anticuada con la que ha ejecutado al niño no le molesta, encaja perfectamente con la situación en la que se encuentra su psique.

La madre se desmaya al ver el espectáculo y el hombre grita sin comprender que es lo que sucede, mientras sostiene el cuerpo inerte de su mujer. La marioneta da dos precisos pasos hacia ellos y con unos aspavientos milimétricos de sus cuchillas parte sus cuerpos en tres pedazos asimétricos. Mientras tanto, el payaso rompe la cabeza del defenestrado sobre su boca. La sangre que queda y algunos trozos de cerebro salpican su rostro, el sombrero y su traje al aplastar el cráneo, pero la mayoría del contenido cae en sus fauces abiertas. Mastica con afán, observando el trabajo de su títere y no puede evitar sonreír al ver los cuerpos despedazados de los adultos. Traga trabajosamente todo el contenido de su boca y se limpia el morro con la manga. Un reflujo gaseoso asciende por su garganta y lo deja salir, golpeándose el pecho con la mano, ya desocupada de los restos de la cabeza del mocoso y arranca un brazo del cuerpo inerte y descabezado que sostiene en la otra mano para empezar a comérselo.

El resto de gente al oír el grito se gira a observar lo que pasa y al ver el espectáculo cunde la vorágine. Muchos salen corriendo, poniendo la mayor distancia posible entre los cadáveres y ellos. Otros observan la escena en shock, intentando comprender que es lo que han presenciado. Los menos incautos se acercan a los cuerpos, movidos por la curiosidad. Serán los próximos en caer.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Scatha el Jue Oct 04, 2012 10:35 am

El caos se condensa. Un vórtice de auras, de sentimientos y olores se acumulan sobre los sentidos de la fracción; son densos, fuertes, suculentos como una presa en mitad de un desierto. Están perdidos, desorientados, buscan respuestas y en su desesperación, sólo alimentan más el aura devoradora de la pesadilla invisible que los destroza como muñecos de arena. Desde lo alto de aquella aguja de acero, la mujer de piel tostada, sigue observando las auras que como hormigas, se arremolinan cuando pierden el rastro de sus hermanas. E igual de estupidas, se empeñan en juntarse cuando deberían huir.

El viento arremolina las ropas bastas de Scatha, agitando sus abalorios. El olor del miedo sube como la pólvora, caliente y abrumador, apetecible.

-Bufón, bufón... Estás montando un espectáculo terrible... Terrible... -musitó Scatha, su voz grave y tibia-.

Inclinándose hacia delante, se dejó caer al vacio. La suerte de no tener visión es que no hay temor que refrene a la insensatez, por suerte, Scatha percibía demasiado bien las auras y los sonidos, con tal nitidez que podía hacerse una idea muy precisa de donde se movía. A mitad de la caída, la fracción salta, desplazándose hacia un edificio colindante. Pese a su tamaño y musculatura, la fraccion cae grácilmente, flexionando las rodillas. Desde la altura consigue vislumbrar mejor el remolino caótico de auras. A lo lejos, un frente desconocido comienza a acercarse a buen ritmo; a diferencia de las hormigas estúpidas, estas parecen más decididas. Su aura es más firme.

Scatha se incorpora.

-Bufón, tienes más espectadores... Muchos más -masculla, apoyando la punta de la zampakutou en el suelo-. Con un poco de suerte, incluso puede que tengamos una visita especial... Quizás...

Scatha permanece de pie junto al borde del edificio, sin ; se está reservando para una visita aún mejor. Quizás, algún distinguido cazador de sombras al que dar muertepara sentenciar aquella cena. Pronto los gritos de la humanidad serían un reclamo demasiado grotesco que llamaría su atención, o de lo contrario, ella misma se encargaría de hacerlos bajar. Aquella noche se sentía exquisita.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Ayatsuru el Vie Oct 05, 2012 10:01 pm

El mago se deleita con el brazo, como si de una alita de pollo se tratase, pero desea saborear el mejor órgano y aunque el de un niño tan pequeño no está desarrollado del todo tiene la ventaja de ser menos correoso que el de los adultos. Se mete lo que queda de la carne de la extremidad infantil en la boca e introduce la mano en pecho del cuerpo inerte, desgarrando la carne, astillando las costillas y perforando los pulmones. Tras unos segundos que se hacen eternos para el Arrancar encuentra su premio. Agarra el corazón, aún caliente y lo saca, deshaciéndose de todo lo demás. Se acerca el pequeño órgano a su nariz y aspira hondo, disfrutando del aroma a sangre fresca que desprende y disfrutando de la vista del alma tan pura que está adherida al corazón. Ayatsuru se relame y se introduce aquél trozo de carne en la boca. El primer bocado hace que sus ojos queden en blanco, el segundo que un latigazo de placer descienda por toda su espina dorsal. Se acaricia el cuerpo, contorsionándose esperpénticamente y cerrando los ojos para concentrarse plenamente en la sensación del momento. Sin embargo hay un plato que está por encima de ese, el alma de un shinigami. Ese espíritu de lucha, de confianza, amistad y demás sentimientos de los que carecen los Hollows y como se destrozan y caen cuando uno de los suyos muere es algo insuperable.

Poco después del delicioso bocado el payaso vuelve en sí y se centra en aquellos estúpidos que han cometido la estupidez de acercarse. Ayatsuru ya tiene un nuevo plan y se coloca a pocos pasos de un par de humanos que están al lado uno de otro y extiende sus hilos, si bien es cierto que no puede manejar la carne de las personas, sí que puede controlar sus ropajes. Toma el control de uno de ellos, el que tiene mejor aspecto físico y estrangulando sus prendas obliga al tipo a meterle un puñetazo en la boca del estómago a su compañero. Este se cae al suelo, sosteniéndose la barriga y preguntándole a su amigo el porqué de su acción, este solo puede chillar histérico, diciendo que no puede controlarse. El controlado se acerca al del suelo y le patea la cabeza unas cuantas veces, mientras el titiritero se carcajea, deleitándose con el sufrimiento ajeno. Finalmente hace que el hombre se ponga encima del otro, haciendo presión y meta uno de los brazos entre el cuello y el suelo. El tipo aprieta el cuello de su colega con lagrimas en los ojos, suplicando perdón, mientras que el otro se lleva las manos a la garganta intentando, sin éxito, retirar la extremidad que le impide respirar. Ayatsuru se desternilla con la escena, se limpia una lagrima y suspira, el espectáculo está bien, pero los mortales no suponen un reto. Poco a poco el humano que se resistía deja de hacerlo y el humano controlado grita de dolor ya que las prendas empiezan a girar sobre si, apretando más la piel de su portador.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Scatha el Vie Oct 05, 2012 10:56 pm

La férrea fracción permanece en lo alto del edificio. La oleada de auras se acercan a un ritmo bastante rápido para ser mortales; no tiene matices, no hay confrontaciones. Scatha percibe la determinación, la ciega determinación a hacer algo sin saber qué se encontrarán. La diestra se acomoda sobre el improvisado bastón que es su zampakutou, mientras que la zurda se alza a la altura de su busto, notando la brisa. Frunce los labios. Ayatsuru está montando su espectáculo, pero ella trata de ver más allá.

La locura no es más que un estado de análisis diferente a la razón; las variables que azotan una mente insana son mucho más amplias, de posibilidades más patentes porque no hay inhibidores racionales que detengan una mano extendida para apresar su objetivo. Scatha trata de ver qué movimientos serán los siguientes; no confía en que Ayatsuru se contenga, pero sí en que se convierta en el reclamo perfecto para una presa aún más golosa. Eso la hace esbozar una dura sonrisa.

Desde abajo comienza a oír los gritos de los humanos que venían en oleada. Escucha sonidos monótonos y agudos, gritos de voces masculinas y pequeños chasquidos de engranajes. La fugaz sonrisa se esfuma, convirtiéndose en una mueca irritada, crispando los dedos de ambas manos.

Por la avenida del puente que se une a la Torre Eiffel, varios coches de patrulla de la policía aparecen con las sirenas conectadas. Algún espectador debió dar alerta a la policía ante la atrocidad que estaba sucediendo en la calle. Los coches frenan en seco, cortando el paso por el puente mientras, otros tantos lo hacen por las avenidas circundantes. Bajan de los vehículos, dejando las puertas abiertas para darse refugio en caso de necesitarlo, y desenfundan las armas.

-Attendez! Levez la main, laisse tomber le fusil! Viens!

-Vous avez une minute pour libérer l'homme! Dépêchez-vous!

Los policías más rezagados se miran entre sí, con las caras descompuestas ante los restos del niño, observando con desconcierto.

-Je ne vous dis pas deux fois, relâchez cet homme ou nous ouvrirons le feu!

Desde lo alto del edificio, Scatha percibe las auras inquietas de los policias que tiene a una caída de su posición. No son más de veintena de hombres, todos nerviosos y algo asustados; jamás habrían visto nada así. Scatha suspira. Le gusta la sensación de desconcierto en una presa; el olor a miedo que comienzan a exhalar. Sin embargo, y pese al diminuto inicio de placer en la bestia, permanece quieta en las alturas. Aún no ha llegado su momento. No hay sangre suficiente en el suelo.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Ayatsuru el Sáb Oct 06, 2012 12:33 am

Las fuerzas del orden hacen acto de presencia con sus vehículos y sus armas de fuego, el titiritero deja de controlar al triste humano al ver una presa más grande. El tipo al sentirse libre levanta las manos -Ne tirez pas! Ne tirez pas, s´il vous plaît! (¡No disparen!,¡No disparen, por favor!)- grita el hombre, sobre el cadáver inerte de su compañero, pero su vida no dura mucho más, ya que el arrancar arroja una Bala sobre él, haciendo que estalle en pedazos y la sangre riegue el suelo. Un cúmulo de sangre impacta sobre el rostro del Arrancar, que se detiene un segundo para retirar el líquido de su rostro con un dedo y chupárselo, para disfrutar del férreo sabor.

Los policías se alteran al ver semejante escena, pero no tienen tiempo para reaccionar. Ayatsuru hace un Sonido para situarse justo enfrente de uno de los coches patrulla y Zora salta salvajemente sobre el capó del vehículo. Los dientes de la marioneta castañean y todo su cuerpo se mueve espasmódicamente, reflejando el estado anímico de su amo. Las guadañas se alzan en el cielo y brillan por las luces de las sirenas, para caer sobre el motor del coche, haciendo que este comience a arder. Tanto los humanos como el Arrancar se alejan del vehículo, pero por el camino uno de los polis le pasa por el lado y el bufón se detiene, para agarrar al madero y lanzarlo contra el fuego.

El entrenamiento y los años de servicio no sirven para enfrentarte a un enemigo que no puedes ver ni oír, aun así algunos disparan al sitio donde han visto elevarse a su compañero. Un par de balas impactan contra la espalda del mago, pero su Hierro le protege de sufrir daño alguno de esos juguetes. Sin embargo, estos sí que pueden dañar a los humanos. Vuelve a extender sus hilos hacia el policía más cercano, hacia su brazo y le obliga a alzar la mano y guiar el cañón del arma hacia su cabeza. Sus compañeros le preguntan que está haciendo, pero el hombre no responde, concentrado en intentar apartar el arma de su cabeza. Estúpido e inútil, el arma se dispara accionada por el hilo del clown y el hombre cae al suelo fulminado.

De pronto nota algo contra su espalda y un ruido en el suelo le hace girarse y mirar que es lo que ha pasado. En el suelo hay una cruz que parece ser de plata, eleva la vista y ve como un cura se le acerca crucifijo en mano con las piernas tambaleantes. -Sauvegardez Démon! (¡Atrás Demonio!)- Ayatsuru se sorprende gratamente y sonríe, va a disfrutar más todavía ahora que hay un hombre de Dios que puede verle. Borra la sonrisa y se lleva las manos hacia el rostro, apartando la vista y agachandose. -Cure Maduit! Comment oses me faire face! (¡Maldito Cura! ¡Como osas plantarme cara!)- su actuación es espléndida. El guía divino se acerca hasta los pies del Arrancar rezando un padre nuestro. Al ver que la criatura demoníaca esta siendo vencida sus piernas dejan de temblar y reza con seguridad, una vez que está encima de la criatura le coloca el crucifijo en la frente. Ayatsuru grita y se retuerce entre espasmos simulados y rea liza un sonido para colocarse detrás del clérigo. Este sonríe y se seca el sudor de la frente, tras esto se pone a hablar con los policías, que le miran extrañados. El payaso se pone serio, el espectáculo le gusta, pero ya necesita algo más, así que comienza a mover su mano izquierda como si sostuviese una copa de balón. Una pelota de energía morada comienza a formarse. El cura se gira al percibir la luz violácea y le chilla algo a los maderos, pero ya es tarde por que el Arrancar ha disparado su cero a aquellos que estaban reunidos con el sacerdote.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Scatha el Vie Oct 12, 2012 5:49 am

Una honda expandiva sacude a todos los policias alrededor del cero; los cristales saltan mientras las sirenas aullan como animales moribundos en mitad del basto silencio en que se había convertido la noche. Un segundo más tarde, una lluvia de sangre y vísceras rocía a los restantes guardias, que com expresión atónita dudan entre huir o echar valor a algo que ni siquiera consiguen ver. Los restos del sacerdote se han perdido junto al resto de desgraciados que tuvieron el infortunio de estar cerca de la trayectoria del cero.

Scatha se cruza de brazos esbozando una mueca. Hubiese preferido ver algo más de movimiento y coraje por parte de su subordinado en lugar de recurrir a la opción fácil del cero. Seguían siendo cachorros pequeños, guiados por impulsos que dominaban su juicio; eran niños que tiraban una piedra con fuerza hacia la cabeza en lugar de mostrar coraje y usar los puños. Scatha no quería niños en su sección, quería bestias de guerra, no obstante se daba cuenta de cuanto trabajo le quedaba por delante.

Estaba a un paso de dejarse caer al vacío, cuando una perturbación en el aire la hizo detenerse. La concentración de reiatsu se resquebrajó un breve segundo, dejando paso a dos fuentes de energía nuevas. La fracción las percibió.

Al fin...

Dos figuras vestidas de negro aparecieron en lo alto de un edificio. Una de ellas era menuda y delgada, de melena oscura y ojos ambarinos; una preciosidad japonesa con carita de muñeca de porcelana mientras que su acompañante era un mastodonte de casi dos metros, de gruesos brazos y rasgos cuadriculados. La shinigami poseía un aura celeste, tranquila y firme como un cauce de agua de manantial; su compañero, pese a lo que Scatha hubiese podido imaginar, mostraba un aura verde y luminosa, determinada, férrea y fuerte. La muchacha creó una réplica de la zona.

Comenzaba el juego.

Scatha no estaba segura de si ambos se habrían percatado de su presencia, o el espectáculo de Ayatsuru había llamado demasiado la atención. Como fuere, la fracción estaba en una posición deliciosa de la que sacar partido. La cena estaba servida.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Ayatsuru el Sáb Oct 13, 2012 8:54 am

Chascó la lengua con desagrado, había calculado mal y su obra se había devaluado. Esperaba que al lanzar el cero a algunos le diese tiempo a huir o por lo menos de sobrevivir, pero se precipitó y ahora tenía que pagar por su error. No se escuchaban gritos de dolor ni llantos, aquel vacío en los oídos del titiritero era uno de los peores castigos que podía recibir. Nada que demostrase su arte.

Aquello dejó de ser divertido,¿Dónde estaba su presa?¿Durante cuánto tiempo tendría que seguir aplastando hormigas para que aparecieran los dioses protectores? ¿Cuánto? Se llevó las manos a la cara, arañándose desesperado. -¡Apareced malditos, apareced! Tengo hambre, tengo mucha hambre- Se repetía el Arrancar hablando consigo mismo, avanzando entre la gente, haciendo que la marioneta acabase con la vida de todo ser cuyo corazón siguiese palpitando de formas cada vez más simples y monótonas. Estaba llegando a su límite, pero entonces algo magnifico pasó.

No los había notado llegar por que era pésimo para detectar reiatsus, pero la sensación que experimentó cuando se levantó la barrera que separaba al mundo real de la copia barata en la que se encontraba ahora la conocía muy bien. Ayatsuru se quedó totalmente quieto y esbozó una sonrisa que paralizaría el corazón de cualquier mortal, entonces rompió a reír. Tomo aire y extendió los brazos al cielo -¡Si!, ¡Por fin! ¡Estoy aquí shinigamis!. ¡Venid a mi! ¡Entretenédme! ¡Hacedme sangrar! ¡Sufrid! ¡Dejad que saboree vuestras deliciosas almas, dioses de la muerte!- gritó extasiado.

El shinigami alto frunció el ceño asqueado por las palabras de aquél nefasto ser, desenfundó su arma y se volteó para mirar a su compañera -Nos ocuparemos primero del débil de forma rápida y luego iremos a por la Fracción. Utilizaremos el plan de siempre...- le dijo, dudo un segundo en si continuar hablando o no, volvió a encarar al frente y avanzó -..y Shizu, ten cuidado- concluyó, realizando seguidamente un Shumpo que lo colocaría en el aire por encima de su objetivo, listo para actuar cuanto la otra terminase con su parte. La shinigami desenfundó también su arma y asintió a su superior, aunque este ya no podía verlo. Habían recibido el aviso de la aparición de un Arrancar y una Fracción en el mundo humano, pero no se esperaron aquél escenario. ¿Cuánto habían tardado? Poco, relativamente poco, pero aún así el número de victimas era elevado.

Shizu apuntó al Arrancar con el indice de su mano libre desde aquella posición elevada y comenzó a entonar el encantamiento de un bakudo que se encargaría de retener a su enemigo -”Carruaje del trueno, puente de una rueda giratoria: ¡con luz divide esto en seis! Bakudo 61: Rikujōkōrō-
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Scatha el Miér Oct 24, 2012 11:13 pm

La concentranción de energía espiritual se concentró notoriamente en derredor a la pequeña fuente azul pálido, mientras el aure verde se desplazaba cortando un brevísimo instante su presencia ante la fiera fracción. La mueca de disgustó de Scatha se borró lentamente mientras sus labios se abrieron para dejar escapar un jadeo liviano y contenido. Las auras, tan firmes, tan vibrantes y llenas de fuerza avivaban su aletargado instinto devorador; la respiración de la fracción se agitó un breve instante. Sus largos dedos se cerraron con fuerza sobre la empuñadura de su zampakutou hasta que sus nudillos se quedaron pálidos y tersos.

Un gruñido, gutural y ahogado brotó de su garganta.

-Tanto tiempo... ¿Cuándo fue, Bestia, la última vez que pudimos comer tan radiantes auras? -musitó ahogando los instintos que luchaban en su interior por salir-.

Scatha se relamió los labios, dibujando en ellos una dura línea. Las palpitaciones de la bestia seguían en su interior, comenzando a despertar. Sin embargo, y pese al placer que le hubiese producido dejarse llevar por la más destructiva locura, Scatha detestaba perder el control de sí misma. La destrucción sin causa mayor no tenía razón de ser; incluso la muerte debía tener una justificación sólida. No obstante, había reprimido tan duramente aquel impulso destructivo, que ahora que despertaba ante la presencia de aquellos shinigamis, le resultaba un verdadero dilema el ceder o no a ellos.

La pequeña Shizu frunció el ceño mientras el bakudo comenzaba a tomar forma. Las delgadas y luminosas formas de luz salieron disparadas contra Ayatsuru a una velocidad más que peligrosa. Aquella pequeña shinigami parecía tener un buen dominio de las artes demoníacas. Tsutou desenvainó su zampakutou al tiempo que su compañera terminaba de canalizar el bakudo, lanzándose por un lateral hacia el arrancar.
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Re: Vive la France! [Libre]

Mensaje por Ayatsuru el Miér Nov 14, 2012 10:13 am

Ayatsuru era bastante torpe a la hora de detectar reiatsus más su instinto estaba bastante desarrollado y percibió el brillo dorado que se abalanzaba contra él por un lateral, se giró lentamente para encarar el ataque directamente con una sonrisa que expresaba la mayor felicidad del mundo, como la de un niño cuando abre su primer regalo o una pareja de enamorados que jura amor eterno, sea como fuere el Arrancar no se movió de su sitio y el bakudo impactó directamente. Seis haces de luces doradas impedían al payaso mover sus brazos y en ese momento el fornido shinigami saltó como siempre para descargar el golpe que terminaría con la vida del enemigo -Ya eres mío- soltó el hombre totalmente convencido de su victoria, cometiendo así un gran error. Al escuchar la voz que se cernía sobre su persona el titiritero hizo que la marioneta saltara y se interpusiera entre ambos. La fuerza del impacto hizo que las rodillas de Zora se torcieran y terminara doblada en una extraña postura arqueada. A modo de respuesta la muñeca descargó una patada cuyo destino era la entrepierna descubierta de su rival. Tsutou levantó uno de los pies e interceptó el golpe, momento que Zora utilizó para girar sobre si misma como una peonza y desestabilizar al tipo, que terminó en el suelo.

El arrancar sonreía entretenido por la danza que bailaba aquel pretendiente de la muerte con su arma, pero debía librarse de aquellas barras luminiscentes que le impedían moverse o terminaría en un apuro. Apuntó con el dedo indice hacía arriba y lanzó una pequeña bala a alta velocidad. El proyectil ascendió y atravesó unos de aquellos pilares, resquebrajándolo como si fuese cristal y debilitando su estructura. A continuación el titiritero liberó una potente corriente de reiatsu y aplicó fuerza, haciendo que el ahora endeble bakudo se rompiera del todo, provocando una ligera y finísima lluvia de cristales dorados.

A su vez y aprovechando que su enemigo se encontraba en el suelo la marioneta se dispuso a apuñalarlo con sus hojas en el estomago, para que el mundo apreciara el intestino grueso de aquél infeliz en todo su esplendor, más la hoja de la shinigami ya se encontraba bloqueando la estocada. Al ver la escena a la muchacha se le había encogido el corazón y con un experimentado shumpo se lanzó a la ayuda de su compañero y más que seguro amado. Al hacer aquello el hombre le dedicó una mirada cargada de reproche, pues podría haber esquivado o parado el ataque. A partir de ahora tendría que defenderla cuando se concentrase en lanzar algún hechizo, sobre todo cuando la formula fuese extensa.
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