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Abominación

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Abominación

Mensaje por Kael el Lun Mayo 21, 2012 10:42 am

Finalmente algo que hacer, tal vez más que defender la supremacía de los arrancar era una forma bastante innata de pasar el tiempo o proteger su territorio. Algo había llamado la atención en "El Amanecer" desde hace algunos días y aunque era un secreto a voces nadie se atrevía a nombrarlo más que en sus pensamientos.


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Había tomado tiempo el saber de qué se trataba pero finalmente una pista había cobrado sentido dentro de todas las posibles hipótesis: Un grupo bien formado de hollow se hacían con parte del bosque menos. Por el nivel de reiatsu y la cantidad de individuos que se podían calcular, claro que con cierto grado de error, la "manada" consistía de varios Adjuchas, entre 8 y 10, de los cuales 4 tenían un nivel bastante alto mientras que los restantes vendrían a ser simplemente utilizados para atraer a hollows de nivel alto que por lo visto terminaban siendo devorados. No se le tuvo mayor consideración pues su nivel de peligro era medio-bajo aunque este podría escalar si continuaban evolucionando...

El grupo se siguió monitoreando por un lapso de dos semanas más en la que se pudo ver un crecimiento bastante bueno en los de nivel bajo, al parecer no sólo era la supremacía del más fuerte sino que habían compuesto una pequeña manada en la que todos se beneficiaban en partes casi iguales. El informe sobre ellos concluyó con una tentativa de incorporación a "El Amanecer". Como estaban las cosas resultaba bastante alentador el tener noticias de hollow que evolucionaban de forma exponencial.

Tres días después la manada completa desapareció sin dejar rastro alguno sólo hipótesis y el sin sabor que algo dentro de ese territorio fue tan fuerte como para acabarlos en un solo ataque.


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El rol ahora será de como se enteran de lo ocurrido, además de porque toman la decisión de ir. Si se encuentran o no depende de cada uno.
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Re: Abominación

Mensaje por Ichabod Schneider el Lun Mayo 21, 2012 2:27 pm

El pasaba por ahi sin nada que hacer hasta que de pronto un impulso le decia que usara la Pesquisa, atendio a su instinto y se dio cuenta de lo que ocurria

Ichabod: Debo alertar a los demas *se da media vuelta bastante sorprendido hasta que de pronto aparece un Hollow de bajo nivel*

El Hollow ataca con sus garras dando ataques cuerpo a cuerpo, todos evitados por Ichabod quien acaba con el Hollow de un golpe certero

Ichabod: es un error meterse con alguien que tiene experiencia con espadas

El arrancar se va caminando despues de darse media vuelta tranquilo hasta que aparece un grupo de Adjuchas

Adjuchas: Incredulo mataste solo a un simple cebo ahora moriras!

Ichabod usa su sonido para entrar al bosque de los Menos mientras el grupo de Adjuchas le seguia...

-Perfecto, cayeron en mi trampa

Ichabod sale dejando algunos campos de reiatsu delgados como cristal.

-Sera mejor esperar aqui por si salen, distraerlos un poco mas mientras alguien mas llega, no podre vencerles yo solo..
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Re: Abominación

Mensaje por Karatoraba el Mar Mayo 22, 2012 11:32 am

Se detuvo un momento, entre sonido y sonido, pues la arena del camino había obstruido la cazuela de su pipa. Mientras volcaba su contenido sobre el níveo desierto de Hueco Mundo, oteó el horizonte con ojos profusamente entrecerrados, intentando distinguir algún rastro. Tampoco es que esperara gran cosa de sus obtusos ojos así que, una vez rellena y encendida de nuevo su pipa, bajó la máscara cubriendo sus ojos, sumergiéndose en un mundo de nuevas sensaciones.

Su presencia allí era extraoficial, pero por con ello iba en contra de la voluntad de Taira aquel viaje. O al menos eso era lo que el siempre discreto pero leal servidor Karatoraba quería creer. La monitorización rutinaria de aquella zona había reportado actividades extrañas. Una inusual cantidad de reiatsu en muy pocos individuos se había registrado por allí, como si varios adjucas y hollows de gran poder espiritual se hubiesen reunido por alguna razón. La cuestión era para qué. Marcus no estaba al tanto de aquello, nadie osaría llevarle datos tan vacuos. Y el la sección de Karatoraba, incluyendo a Taira y como casi todo "El Amanecer", andaba sumida en el caos frente a la inminente guerra. Pero aquel singular arrancar no había esperado orden alguna esa vez, adelantándose a las demandas de su Espada y acercándose a aquel sospechoso lugar para arrojar algo de luz sobre tan extraños datos.

Bajo aquel sombrero de capa, bajo aquella máscara que cubría su mirada, ahora era uno con la arena, blanca como la nieve, de Hueco Mundo. Se sumió en el silencio de aquel páramo, sólo interrumpido de cuando en cuando por el humo que se perdía rápidamente en el viento. Sus sutiles oídos fueron avanzando poco a poco, ampliando su rango, cual buitre que acecha desde la seguridad de las alturas. Un tenue sonido metálico despertó su curiosidad.

— ¿Un arrancar? — pensó, sorprendido.

Por lo que a él respectaba, pocos más conocían la existencia de aquella inusual fuente de reiatsu. Menos aún se aventurarían a llegar hasta allí sólo, sin avisar a su sección que, precisamente debía enviar refuerzos de ser necesarios. No conocía a ningún arrancar tan curioso. Ni tan estúpido. Chasqueó su lengua y desapareció en un sonido.

Se detuvo frente a lo que había sido, sin lugar a duda, un efímero escenario de batalla. Husmeó el reiatsu remanente y reconoció en él el hedor arrancar. Comenzaba a replantearse aquello de la estupidez arrancar. Vació su mente de nuevo, olvidando aquel inútil pensamiento, y se concentró de nuevo en su fina audición. El rastro lo llevó hacia un Bosque Menos cercano. Elevó su visera para observarlo. Su rostro siguió impertérrito, pero su Pasajero Oscuro sonrió, allá en lo más profundo de sus entrañas.

— Bonito escenario de caza. — pensó éste, relamiéndose, casi saboreando la sangre aún sin derramar.

Su perturbada psique jugó con aquel olor a sangre, imaginando que fuera humano, para lanzarse al interior del Bosque con el interés suficiente. Siguió, en la distancia, a los perseguidores de su aún desconocido colega arrancar, manteniendo cuidadosamente el subterfugio. Quería observar de qué iba aquello. Al fin y al cabo, tampoco quería aguar la fiesta a nadie con una maleducada interrupción.





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Re: Abominación

Mensaje por Kael el Sáb Mayo 26, 2012 11:22 am

Hueco mundo era un lugar bastante salvaje y en momentos las bestias siempre tenían mucha más ventaja cuando contaban con compañeros e inteligencia porque gracias a esto se podían tramar estrategias para acabar con un enemigo mucho más poderoso. ¿Pero cuan poderoso era un enemigo que poseía el poder de todo un grupo? Aún cuando no tuviera la inteligencia podría utilizar las ingentes cantidades de entidades, dentro de su cuerpo, de forma innata. Eso tal vez era lo más cercano a lo que estaba a punto de pasar.

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Las bestias lograron acorralar a Ichabod, o al menos eso creyeron, pero al cabo de unos minutos llegaron a la conclusión que seguirlo sería gastar demasiado reiatsu además de no poderle mantener el paso pues el sonido de este arrancar era superior al posicionamiento instantáneo que tenían los adjuchas.

Creo que es mejor rastrearlo- Su voz se oía como el canto de varios animales dentro de una cueva que los aprisionaba – Night-howl – Aparentemente el alfa de la manada era una bestia que poseía una máscara de hueso muy parecida a la calavera de un dragón, era afilada con un hocico prominente que terminaba en una hilera de dientes puntiagudos, su cuerpo entero, parecido al de un gorila, era el único que se mantenía erguido en dos patas dentro del grupo.

Una bestia parecida a un perro avanzó desde el medio del grupo, este portaba en lugar de cola una serie de tentáculos que terminaban en 3 dedos con ventosas las cuales comenzó a mover en el aire para luego ir bajando hasta la arena blanca…

Ya lo tengo…-Apenas movió las fauces el resto de sus compañeros, alrededor de 4 hollows más, se pusieron el marcha siguiendo al perro de caza que movía la cola haciendo un camino en el que seguramente había sentido una esencia de lo que buscaba…

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El arrancar de ojos amarillos pensó que si entraba al Bosque de Menos tal vez estaría en una posición más ventajosa pero no advirtió que los adjuchas tenían un rastreador con ellos, además no estudio las posibles contras que tenía antes de lanzarse en batalla… Esto quien sabe podría traerle demasiados problemas.

Un sonido que comenzó como un susurro se inicio en esa zona, este débil chirriar se hizo cada vez más fuerte hasta convertirse en un grito demasiado molesto, esto tuvo como resultado que los sentidos del arrancar comenzaran a sentir cansancio, los ojos le comenzaron a pesar así como tener adormecimiento en brazos y piernas, la cabeza comenzaba a dolerle…

Fueron dos ráfagas de viento con un susurrar fuerte pero que no se sintió hasta que fue demasiado tarde, un segundo adjucha lanzó una cantidad alta de plumas, en dos ataques, que se convirtieron en hojas de reiatsu puro que fueron a donde se encontraba Ichabod. Él pudo darse cuenta después de unos segundos porque el atacante estaba sobre su cabeza a unos cuatro metros y medio, bastante alejado para no sentir los efectos del ultrasonido…

Desaparece – Fue lo único que escuchó antes de tener que defenderse del ataques, pero aún sus sentidos estaban bastante confundidos. Tal vez lo único que lo podría salvar en ese momento fuera un compañero aunque Karatoraba aún estaba bastante lejos del lugar...

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Off-rol: Bueno ahora comenzamos, pero quiero resaltar tres cosas:

  • Yo llevaré el destino de los ataques de acuerdo a su nivel de rol y redacción (Creo que de momento será lo mejor)

  • Son adjuchas con un nivel de pelea casi igual a la suya, sin la resurrección, así que deben tener bastante cuidado porque podrían resultar heridos.

  • Por último, ahora sólo esperaré dos días, como máximo, antes de volver a postear así que espero mantengan una actividad constante (Claro que si avisan de su ausencia todo será distinto)
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Re: Abominación

Mensaje por Ichabod Schneider el Dom Mayo 27, 2012 10:44 am

Los Adjuchas habian logrado rodearme, por ambos lados

-Desaparece

Alcance a oir solo eso, no podia moverme del todo bien, asi que solamente use mi "Sonido: Estrella Fugaz para moverme mas rapido hacia cualquier lugar pero termino estampado en el suelo a 59 mts de distancia,

‎Me levanto rapido y sigo buscando algun tipo de ayuda, y use mi sonido para alcanzar a recorrer mas distancia aun confundido, raro, ningun Adjucha tiene esa habilidad de atarantar a sus enemigos de tal manera...

Llegue a una cueva y use Pesquisa mientras ocultaba mi Reiatsu, era un trabajo bastante costoso, pero debia encontrar ayuda... Encontre a una manada de Gillian .
Los cuales no dude en devorar necesitaba mas energia pero aca en este espeso bosque lo unico que puedo hacer devorar Hollows como en los viejos tiempos...

Tome un Gillian por la mascara y lo derrumbe, poco a poco lo fui devorando
-Antes sabían mejor....

Deje un mensaje escrito con sangre afuera de una cueva sellada con los restos de un Gillian, un juego de niños, un arrancar podría fácilmente resolverlo

el mensaje decía lo siguiente
"ADUYA, ARIM SARTED LED NAILLIG ARAP OLREBAS"
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Re: Abominación

Mensaje por Karatoraba el Mar Mayo 29, 2012 11:33 am

Aunque había mantenido la distancia, aquel desagradable chirriar se antojaba insoportable para sus finos oídos. Karatoraba, en un gesto tan instintivo como aquel que aparta la mano del fuego, voló sobre el aquel escenario, sobre las copas de los árboles, en un Sonido. Acompañó la evasiva llevándose las manos a sus orejas, en un ademán casi de dolor. Cerró los ojos, esperando que el aquel tosco ruido cesara pronto. Levantó su máscara cuando el silencio volvió a reinar en el bosque y observó el panorama.

Quien fuera que había emboscado al arrancar al que seguía, ya había ejecutado su primer movimiento, su primer ataque. El paraje había quedado devastado, pero aún seguía notando la presencia del reiatsu amigo. Poco duró, como parecía obvio, pues éste trataba de ocultarse. Devolvió sus manos a su cara, esta vez para tapar sus ojos y centrarse en su audición. Rastreó la zona, localizando sin demasiada dificultad al arrancar, que parecía envuelto en mitad de un festín improvisado.

Tratando de pasar desapercibido frente a las Pesquisas enemigas, Karatoraba bajó su nivel de reiatsu y evitó usar Sonido. Moviéndose entre los árboles con agilidad, como depredador que se acerca con sigilo sobre su presa, no tardó en encontrar el hueco donde el desconocido arrancar se había agazapado. No es que necesitara confirmación, pero al entrar en la cueva pudo observar como obviamente alguien había pasado por ahí recientemente: los cuerpos mutilados de algunos gillian daban fe de ello. Sin embargo fue algo sobre el muro lo que llamó primero su atención. Al ver el macabro cartel de la pared de aquella cueva, no pudo hacer más que ceder su mente a su Pasajero Oscuro:

— "AYUDA, MIRA DETRÁS DEL GILLIAN PARA SABERLO". ¿Qué clase de psicópata demente haría esto? — pensó. — Espera, espera... Yo soy un psicópata demente y no se me ocurriría hacer eso. ¿Qué clase de memo deja un mensaje tan obvio en la pared? Y encima con sangre, con la obra de arte que podría haber sido. — continuó. Casi le estaba dando vergüenza tener que mirar tras el gillian.

Se giró, intentando controlar su risa y manteniendo las estoicas maneras que le caracterizaban, y se acercó con cautela al lugar indicado. Su mano se posó sobre la saya de su arma y su pulgar liberó la hoja un par de centímetros, en un sutil y habilidoso gesto. Nada le indicaba que se tratara de una trampa, muy burda para ser tal, pero Karatoraba siempre intentaba colocarse un paso por delante en lo que a precaución se refiere.

— Detrás del Gillian, dice... — ahora era sólo Karatoraba quien sonaba en aquella perturbada cabeza. — Como si no lo estuviera oyendo desde hace kilómetros. Por mucho que oculte su reiatsu sigue siendo igual de escandaloso. — pensó, burlón.

Comenzó a rodear el voluminoso cuerpo de hollow, rompiendo el silencio para cuando estuvo cerca del arrancar allí escondido:

— Puedes salir, creo que no me ha seguido nadie. — comentó, con tono tranquilizador. — ¿Estás bien? — Y, una vez estuvo seguro de que se encontraba en condiciones para defenderse por sí mismo, añadió: — Dejemos las presentaciones para más tarde. — "Para cuando no hayas enfurecido a medio Bosque Menos y esperen, pacientes, sobre nuestras cabezas, sedientos de sangre. Por ejemplo", comentó en su mente su Pasajero Oscuro, con saña. — ¿A qué nos enfrentamos exactamente? — preguntó. — Al menos la cueva parece idónea para defendernos en minoría. — añadió, observando el lugar con detenimiento. — Podremos evitar embosacadas por la espaldas y el enemigo no podrá acercarse en un frente muy numeroso... o eso espero.

Aún tras aquellas fútiles palabras, había dejado sus oídos y la mayor parte de su concentración en el exterior, preparándose a sí mismo para la batalla y defensa de aquel descuidado arrancar.


Última edición por Karatoraba el Mar Mayo 29, 2012 11:58 am, editado 1 vez (Razón : Olvidé una frase. Y tengo permiso del narrador... :D)


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Re: Abominación

Mensaje por Kael el Miér Mayo 30, 2012 10:44 am

Las plumas fueron como una ráfaga plateada transformándose, a medida que avanzaban, en púas de energía que se movieron mucho más rápido golpeando el suelo. Al impactar crearon una onda de choque bastante grande, seguida de un estruendo, el cual abrió un hoyo de cuatro metros aproximadamente.

Ichabod logró esquivar a medias el ataque del hollow, en la espalda se podía ver una herida mediana que cubría la parte alta del omóplato derecho justo debajo del hombro. Utilizó su sonido personalizado para huir del lugar, claro que con los sentidos entumecidos terminó estrellándose a varios metros más allá. Luego comenzó a devorar Gillian que si bien podían ser de ayuda el jaleo por la batalla contra estás bestias podían no sólo atraer al grupo que dejó atrás sino a otros que buscaban alimento en este vasto desierto blanco.

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Karatoraba llegó sin mucha dificultad a la cueva donde el arrancar tenía su festín y ahora se disponía a descansar para recuperar fuerzas además de intentar cerrar la herida que tenía en la espalda. Finalmente al dar la vuelta al inmenso cuerpo mutilado encontró a Ichabod sentado detrás de este con la respiración un poco acelerada.

- ¿A qué nos enfrentamos exactamente? – Preguntó uno para luego mencionar que esta cueva cumplía con los requisitos necesarios para mantener un sitio desde el cual podrían defenderse en desventaja. Claro que esto sería cierto siempre y cuando sus atacantes tuvieran que entrar a la cueva para atacarlos, en todo caso Karatoraba aún no tenía idea del poder que dejó con los sentidos entumecidos a su compañero enmascarado, un ataque de este hacia la entrada de la cueva, utilizando esta como salón acústico, haría revotar los sonidos en las paredes haciendo que sus ocupantes pierdan el conocimiento en un tiempo menor. Debían ser muy astutos y planear su siguiente movimiento porque para su suerte los adjuchas parecían haber dejado su rastro.

Debían compartir información.


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Off-rol:

  • Ichabod, para tus posts espero descripciones más allá de “los devoré”, me parece algo muy vacío, utilizas muy bien el medio pero tus actos carecen de fundamento. Espero que para los siguientes posts describas mejor las acciones y el entorno así como los movimientos que realiza tu personaje porque los veo muy simples.
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Re: Abominación

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Jue Mayo 31, 2012 7:43 am

it's fun to stay at the y.m.c.a. tarareaba nuestro protagonista al compás en que movía sus brazos de una "A" un poco forzosa, o como a él le gusta decir "En forma de vagina", a una "Y". Conste en acta que esto último fue forzosamente obligado a ser escrito en amenaza de ser ajusticiados por la siempre dispuesta espada de nuestro personaje principal. La cosa es que él iba caminando a paso danzante, entre "A" y "C", compartiendo pista con las arenas que se arremolinaban tras de sí y los árboles caídos como espectadores tímidos, Ah! y ese bicho de medio metro que había pisado hace unos cuantos metros y que ahora arrastraba en su calzado cual cucaracha pequeña. Como habrá resuelto nuestro querido lector, no es que fuera muy ortodoxo aquél paso, pero convengamos en que no estamos hablando de una persona en su sano juicio.

Se nos olvidaba aclarar que el tarareo no era debido a una melodía pegadiza que se le hubiera estampado a su poco activo cerebro, sino, muy por el contrario, sobresalía de un aparatejo poco convensional, al menos por esos lares. Sus orejas tapadas daban la forma de aquél mecanismo inusualmente rosado con mezclas fucsias del cual colgaba un aparatito del mismo color que desprendía tenues luces de varios colores. El zig zag del cablerío parecía estremecer con hacer volar por los aires todo el objeto, que sin embargo se mantenía firme en su función, pasar música. Eso si, vestir iba vestido, para suerte de sus delicadas bolas de billar que no podrían haber resistido semejante rebote sin resentirse.

Y con esto finalizamos con las descripciones básicas, que tanto florerío ya nos parece hasta vergonzoso, y pasaremos a su ubicación. Perdón, diremos lo que nuestro protagonista quiso decir cuando nos transmitió su ubicación, que ya es bastante complicado. Se trataba del espeso Bosque Menos, que de bosque tiene poco porque ni arbustos ni pastos ni flores ni chichas ni pomelos, ¿o era limonadas?, bueno... a él le gustan mas las que tienen forma de pomelos; La cuestión es que se encontraba en algún remoto lugar dentro de ese, llamemoslo "Bicherío" Menos, cuando al azar y según él sin buscarlo siquiera se encontró con lo que aparentaba ser una cuevita para ositos hibernando. Pero allí no existían los osos, por lo que le llamó la atención que su análisis fuera inconclusamente ilógico, el remedio parecía ser otro tarareo de it's fun to stay at the y.m.c.a. a coro de sus manos formando la M.

La entrada a la cueva hubiera sido un problema de adquirir el típico contratiempo de los ojos acostumbrados a la luz exterior, pero las lucesitas antes tenues de su aparatejo ahora parecían una discoteca andante que iluminaban todo cual pista central. Aquello hubiera bastado para alegrar la corta expedición, pero no serían todas las sorpresas que le deparaba al bailarín incanzable. Allí en el interior, contra una de las paredes de la cueva se alzaban dos figuras, antes indescifrables, ahora con cada paso, o intento de paso de nuestro protagonista, mas reconocibles. Así es, si hubieran leído otros escritos de la historia sabrían ya de quienes se trataban, pero como todos sabemos, los últimos análisis de la tasa de lectura en Hueco Mundo están aún por debajo de la tasa de esperanza de vida, por lo que no lo tomaremos como un lector asíduo, y le contaremos todo como si fuera un bebe. Los dibujos se encuentran al final, yo que usted no los miraría.

En fin, prosiguiendo con nuestra anécdota, allí estaban "Karapanqueque" y su desconocido compañero. A lo que obviamente nuestro protagonista, aún sin perturbarse en su danza andante, no pudo obviar resaltar.

- Eh!!!, Pipón!!!. ¡¿Cómo va esa chupada, eh?!, es mejor si la aguantas mas tiempo en la boca - Gritaba, casi aullaba a los cuatro...bueno, no habia vientos, pero que lo gritaba mucho vamos, nuestro protagonista llamándole la atención al "enceguecido" ex-recluta suyo. Sin embargo, no pudo evitar hacer un parate para hacer la forma de la "Y" con todo su cuerpo, que tocaba en ese momento en la canción.

Se fue acercando lentamente a ellos, entre bailecitos y lo que quedaba ya del pobre bichejo que había pisado con su pie derecho. La cosa es que se acercó tanto que parecía estar entre medio de los dos, casi sin darse cuenta, cuando una idea le congeló el cuerpo.

- Oh vagina mía, que desconsiderado de mi parte. Seguramente preferirán un poco de intimidad, que el karapepino se pone rojo hasta cuando le entran al baño sin llamar. Anda, tomen papel no sea cosa que vayan a dejar todo hecho un manchón y avisen cuando terminen - La sorpresa de su cara no transmitía mas que sincera disculpa, hasta incluso se le olvido tararear "you can get yourself clean, you can have a good meal, you can do whatever you feel" que la parte que sonaba en ese momento. Una cajita de clinex sobresalió rápidamente de sus interiores vestiduras dirigiéndose hacia el desconocido compañero.

Sin preambulos ni gloriosas despedidas, se fue encaminando hacia la iluminada pero siempre molestamente chiquita entrada/salida de la cueva, sabiendo que su discoteca andante al menos en este momento le evitaría el pisar por accidente otro bichejo.
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Re: Abominación

Mensaje por Ichabod Schneider el Jue Mayo 31, 2012 8:41 am

Me levanté de mi aciento, cerré la herida de mi espalda con "magia de luna" guardada en el mango, bajo el procedimiento de sacar mi zanpakuto del cinturón aún envainada, sosteniendola del mango hacia abajo, para luego decir el comando de Resurrección

-"Obscurece, Escudo De Luna"-

Habiendo dicho esto me dirigí al arrancar que descifró el vulgarmente fácil acertijo, dando ligeros pasos entre la sangre del Gillian y las luces que emanaban los aparatos del otro para después decirle:


-Presentaciones para después ¿ah? Vale, ¿querías saber que enfrentamos cierto? Son una manada de Adjuchas de poder casi igual a un Vasto Lorde, o talvez hasta mayor, debmos buscar una manera rapida de salir del bosque-

Voltee mi cabeza entre luces con mirada seria al Arrancar el cuál escuchaba música y no paraba de tararear, me sorprendía ver por primera vez a Kenzo, el anterior Espada número 4, pero cómo siempre, reprimía tales emociones, me parecían algo ridículo, pero en fin, por todo un lapso de tiempo de aproximadamente 3 minutos, sin viento y sudando, la luz de esos aparatos me atorpeció un poco, pero no evitó mi pregunta:

-¿Algún plan.....-

Entre cerré mis ojos con un gesto arrogante en la cara, levante el paquete de clinex y finalicé diciendo el nombre del, por ahora, Privaron Espada...

-.....Tatsuya-sama?-

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Off: Gracias por corregirme Very Happy espero esto ya esté mas complementado
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Re: Abominación

Mensaje por Karatoraba el Jue Mayo 31, 2012 12:33 pm

El inoportuno apetito del arrancar desconocido, al parecer, sí que tenía razón de ser. Con su estómago lleno pudo usar su técnica, previa liberación de su Resurrección, para curar la herida de su espalda. El espectáculo frente a sus ojos no distrajo el oído puesto en el exterior que, a través del jadeo de las incontables bestias del Bosque, alcanzaban ya a oír aquella melodía que parecía acercarse. Cuando alcanzó a distinguir la letra, supo que ningún otro arrancar que conociera podría entrar en escena con tal extravagancia más que Tatsuya Kenzo.

Karatoraba no podía dar crédito a sus oídos. Hacía bastante tiempo que no veía, ni escuchaba, a su antiguo superior. Por El Amanecer incluso corrían rumores de que había sido expulsado de los Espadas de Marcus y que vagaba por Hueco Mundo como Privaron Espada. Al arrancar del sombrero no le sorprendería que aquellos rumores fueran ciertos, por lo que ni se preocupó en desmentirlos o corroborarlos.

Aún se encontraba lejos, de todos modos, por lo que la concentración de Karatoraba volvió a aquel que tenía frente a sí. Como solía proceder, éste ya se había levantado la máscara, liberando los ojos. Era un gesto de cortesía hacia a aquel que desconocía, para poder tener un primer contacto visual. Gracias a que sus ojos permanecieron ocultos en el exterior, Karatoraba no tuvo que acostumbrarse a la penumbra de la cueva, por lo que pudo centrar su mirada en los amarillos iris de su acompañante mientras éste extendía su escueto reporte.

— ¿Vasto Lorde dices? Eso me da mala espina... estamos en su terreno. — contestó. — Por suerte se acerca ayuda. — informó, mucho antes de que Kenzo hiciera acto de presencia. — ¿Podrás defenderte con esa herida o te envío de vuelta a El Amanecer? — preguntó, llevando instintivamente su mano izquierda sobre la tsuka del wazikashi.

Tras la protocolaria preocupación por su compañero, al fin el Espada se dejó ver. "Qué bueno que hoy se dignó a vestirse al menos", pensó Karatoraba, pero no tardaría en arrepentirse de sus palabras. No pudo hacer otra cosa más que llevarse una mano a su frente y agitar su cabeza ante el contoneo con el que Kenzo se acercaba. La música ya era más que patente para cualquier oído mundano, porque además estaba a tal volumen que se oía más allá de sus cascos, retumbando por la sala.

— Retumbando por la sala. — repitió mentalmente Karatoraba. — Joder.

Se irguió en un brusco gesto, como si aquel detalle de la música de Kenzo hubiera hecho saltar un resorte en su mente. Ahora todo estaba claro. Lo que él había descrito como un lugar perfecto para enfrentarse a un enemigo que le superaba en número, también formaba la peor de las salas para su talón de Aquiles: su delicado oído. La arquitectura de aquella cueva amplificaría el sonido del que antes tan torpemente huyó, y sería fatal para el arrancar del sombrero de paja.

— Tengo que salir de aquí. — farfulló, obviando las palabras de sus dos acompañantes. — Ese, ese... gillian, Vasto Lorde, o lo que fuera... el de aquel sonido espeluznante... Tengo que salir de la cueva. — Su voz sonaba nerviosa y apremiante.

Sin añadir nada más, y con la prisa que había manifestado en su tono, abandonó al arrancar desconocido y se alejó de allí, buscando ansiosamente la salida. No sabía porqué, pero Kenzo también abandonada la cueva. Sin embargo, llevado por su desasosiego, pronto adelantó al arrancar de pelo largo en su huida hacia el exterior. Caminaba cabizbajo, agitando de lado a lado su cabeza, sintiéndose defraudado consigo mismo por haber pasado por alto aquel detalle que, aunque nimio, suponía un hecho crucial para tomar en cuenta a la hora de preparar aquella batalla. Contienda que, ineludiblemente se cernía sobre los tres arrancars, por lo que no tardó en respirar hondo y recobrar la compostura. Bajó su visera de hueso y comenzó de nuevo el registro auditivo del entorno, seguro hostil, que lo aguardaba fuera. Sus manos, se posaron sobre sendas armas, elevando poco a poco ambas tsubas, presto a la lucha.



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Re: Abominación

Mensaje por Kael el Jue Mayo 31, 2012 8:12 pm

No existía luna en esa parte de Hueco Mundo, no existía más que la obscura noche donde los animalejos se devoraban unos a otro en un afán de subsistir. Pero en todo plano era igual, era una fiel imagen del Mundo Humano donde aceptaban la ley del más fuerte y ahora el más fuerte ya no era quien devoraba más sino quien tenía más inteligencia y se preparaba mejor para la o las batallas que libraría a lo largo de su vida, corta o demasiado larga. Los grupos poco a poco fueron apareciendo, las manadas, como algunos se hacían llamar, no tenía más que actuar como uno para poder superarse, para conseguir poder que era lo único, que en este rincón salvaje, servía.

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¿Aún no lo tienes…? – Preguntó apoyándose en los miembros delanteros acercando la máscara a la de su compañero canino – Encuentro su rastro pero desaparece y luego vuelve a aparecer- Night-howl debía mantener su posición como segundo en la cadena de mando por lo que no debía fallar, tenían que encontrarlo era indispensable para evitar ser exiliado o, lo que era peor, devorado.

Armstrong, como había decidido llamarse, era el líder por mera fuerza bruta y porque de una forma que aún no comprendía estaba más evolucionado que ellos en cuestión a capacidad de lucha pero todavía la pregunta le susurraba a veces ¿Era más inteligente? Claro que muchas veces había demostrado cierta inteligencia al trazar planes que terminaban dándoles la victoria en momentos donde tenían todas las de perder, pero... ¿Eso bastaba o su actitud de dueño y señor, de esa parte del bosque menos, acabaría por hundirlo...?

En su primer encuentro casi fue devorado pero por algún motivo, poco claro, su compañero-gorila lo dejó vivir, al principio fue una relación de persona-objeto pues lo utilizaba cuando era necesario encontrar alimento; con el tiempo esta extraña simbiosis tendió la mano a una seudo-amistad con la cual comenzaron la manada encontrando a algunos compañeros que les servirían por sus poderes únicos…

- Tienes que apresurarte si no lo perderemos y nuestra suerte se irá al tacho - Replicó de mal humor Armstrong dejando a su compañero fuera de sus recuerdos – Al parecer sólo puede avanzar en línea recta – Terminó con su informe y comenzaron nuevamente la búsqueda. Un arrancar que habían atacado con buenos resultados les causaba curiosidad, cada miembro de la manada deseaba probar su nivel de poder y no había mejor contrincante que un arrancar aún teniendo ventaja numérica.

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Alto – El rastreador contuvo el paso de los demás acompañado de un ademán con el rostro. – El rastro se hace más fuerte, así que tenemos que ir con mucho cuidado –Advirtió al resto manteniendo una distancia de 30 a 35 metros, aproximadamente, del lugar donde debía estar Ichabod (Al haber mantenido peleas con varios gillian la concentración de reiatsu se hacía más fuerte en esa área).

- De aquí vas tú - Night-howl se hizo a un lado, un hollow de aproximadamente metro y medio de altura y dos metros de largo avanzó hasta posicionarse delante de la manada, portaba dos antenas, parecidas a las de un grillo, sobre la máscara las cuales clavó en la arena blanca, cerró los párpados y los sonidos que venían de 40 metros a la redonda le dieron un boceto exacto del paisaje además de cada movimiento que realizaba hasta el más pequeño de los hollow.

- Ahora son tres - Masculló el nuevo hollow en escena definiendo con mediana exactitud lo que ocurría dentro de la pequeña cueva, al tener un espacio tan reducido el sonido viajaba rebotando en las paredes lo que hacía algo difícil la creación de una imagen exacta de lo que ocurría pero a cambio otorgaba bastante datos para saber de cuantos enemigos debían entrar en la estrategia. – Uno, no dos se mueven fuera de la cueva – Sentenció así el inicio del asedio, debían trazar una estrategia impecable para tener la victoria ahora que su ventaja no era tan grande pero el deseo de probarse en una batalla así los impulsaba… Tal vez era la forma en la que ellos demostrarían que sus decisiones hasta ahora no carecían de sentido.

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Karatoraba hizo oídos sordos a los demás dentro de la cueva e intentó llegar a la salida lo antes posible, el privaron espada lo seguía casi detrás mientras Ichabod aún mantenía su posición dentro de la cueva.

El viento fue cortado en un abrir y cerrar de ojos y la lanza carmesí viajó la distancia que lo separaba de su objetivo en pocos segundos. El haz de luz provino desde el horizonte, era un cero de eso no había duda pero tenía una forma y velocidad muy peculiares. El ataque fue directamente al abdomen del arrancar que estaba delante, si lograba impactarle simplemente atravesaría su cuerpo quemando cualquier tejido que encuentre siguiendo su trayecto al ex – cuarto espada en el cual explotaría, gracias a su hierro, dejando otro hoyo en su cuerpo, claro que esto en el mejor de los casos.

En una sincronía casi perfecta el ulular comenzó nuevamente ascendiendo hasta volverse insoportable, los efectos eran los mismos que en el ataque anterior pero esta vez quienes estén dentro de la cueva sentirían sus efectos potenciados.

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Off-Rol:

  • Solamente quería mencionar que no pueden esquivar el ataque de la lanza-cero escribiendo que les pasa por el "agujero" hollow. (Es para evitar la suerte extrema)
  • Para esta ronda los turnos seguirán este orden: Karatoraba, Kenzo y por último Ichabod. Esto para tener un mejor orden en la sucesión de los eventos.
  • Has mejorado Ichabod, espero sigas así.
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Mensaje por Karatoraba el Vie Jun 01, 2012 1:49 pm

Dentro de lo que le permitía su apresurada huída, Karatoraba trataba de centrar su cabeza y audición en el exterior. Una vez cerca de la boca de la cueva no le costó disntinguir el murmullo de la manada y, entre la horda, tres figuras destacaban por su actividad. Una de ellas, una que carecía de bipedismo, llamó en especial su atención. Un leve crujir del suelo, como si escarbara en él, fue seguido de una sutil vibración al alcance sólo del oído de Karatoraba.

— Cazador cazado y con su misma arma. — comentó el Pasajero Oscuro con tono mordaz.

Aquel susurro que viajaba por el suelo resultó ser un sonido muy familiar para el arrancar del sombrero de paja. Aquel grupo estaba tratando de rastrearlos y, aquel ser que había clavado sus apéndices en el terreno, era capaz de usar un sónar parecido al de Karatoraba. A esas alturas ya habrían localizado al trío arrancar.

— Nos están rastreando. — informó, girando levemente su cabeza, lo justo para que a menos Kenzo lo oyera. — Uno de los suyos tiene una habilidad parecida a la mía. Estoy bastante seguro de que ya nos habrán localizado y de que saben cuántos.... — Su última frase fue interrumpida por su Pesquisa.

Su precipitación por abandonar aquel amplificador sonoro, su distracción al reportar lo escuchado y, muy seguramente también, su infravaloración del enemigo no le había permitido oír ese característico zumbido que tantas otras veces había deleitado sus tímpanos. Y el zumbido se acrecentaba a velocidad de vértigo a medida que al arrancar le quedaba más y más claro que el ataque iba a ser fatal. En el gesto más ágil que fue capaz de acometer, unió sus dos manos y cargó un Cero carmesí en el escaso instante que tuvo.

Su oído ya lo sabía: demasiado tarde.

Aun tratándose de un Cero de una clase hollow de clase inferior, el precipitado ataque de Karatoraba no supo reunir la suficiente densidad de reiatsu como para hacer frente a la descarga enemiga. Su intención, inocente intención había sido contrarrestar el obús escarlata. Más tarde, aquel arrancar de cegados ojos, se pararía a pensar si el desenlace de aquel primer ataque no habría sido irónicamente mejor para su integridad física si simplemente hubiese aceptado su destino y recibido el Cero. Y esto es así porque, en su ímpetu por reflectar la descarga de reiatsu, había sumado al enemigo el suyo propio, creando una pequeña explosión unos metros frente a sí, en consecuencia.

El resultado tenía más cualidades ígneas que sonoras, por lo que al menos sus oídos parecían intactos. La onda expansiva lo elevó por el aire, hacia su izquierda y la inestable mezcla de reiatsu dejó secuelas sobre su piel que su Hierro no pudo absorber. Su sombrero se alejó de él, seguramente calcinado, dada su naturaleza. El ropaje de su torso corrió la misma suerte, dejando ver la carne, ahora tiznada, del arrancar. La piel de su cara había recibido la peor parte: su dejada barba se había chamuscado, aunque sus ojos habían sobrevivido al fuego bajo aquella máscara.

Su piel, sus músculos palpitaban de dolor, pero la descarga adrenalítica de la batalla le hizo incorporarse en el preciso momento en que su cuerpo dejó de rodar por el piso. Un "joder" se escapó de sus labios, mientras sus temblorosas manos desenfundaban sendas armas. Buscó con sus oídos a su antiguo mentor, pues la trayectoria del Cero seguía, inexorablemente, hasta el cuerpo del Espada y no estaba seguro de haber detenido la totalidad de éste. Mientras, trató de concentrar su reiatsu en la zona frontal de su cuerpo para tratar de regenerar, al menos, el suficiente tejido como para cesar o suavizar el punzante dolor.

Lo acontecido hasta ahora, aun pareciendo durar semanas en la relatividad dolorosa del cerebro de Karatoraba, sólo había tomado décimas de segundo. Pero la agonía del castaño arrancar no parecía acabar. Aquel desagradable chirriar que había desatado, minutos atrás, su más primitivo circuito de evasión, volvía a embargar el aire. Karatoraba se vio forzado a, incluso superando la velocidad de su movimiento anterior -pues aquel ruido era más doloroso que cualquier Cero que pudiera alcanzarle-, juntar sus manos de nuevo, esta vez armadas, y ahora sí lograr concentrar una descarga de reiatsu a la altura del ejército de El Amanecer; su acelerado corazón seguro cooperó en ello. El acimut fue instantáneamente localizado y con tal precisión que el Cero se dirigía al punto justo emisor de aquel sonido.

El gesto, el ataque y el grito que profirió había fue tan instintivo como su escapada anterior. Pero, de haber tenido tiempo a pensar, de haberse parado a razonar qué quería lograr con ello, Karatoraba habría deseado con toda su pútrida alma acabar con la criatura que tanto castigaba su don más preciado. Su dote más delicado.


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Re: Abominación

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Vie Jun 01, 2012 6:31 pm

Querido lector, antes que nada nos gustaría responder a la cantidad de mensajes preguntándonos que llegan día a día, hora a hora, y minuto a...bueno no tanto. La primera de ellas y bastante repetida, por cierto: "¿Está Kenzo bien de la cabeza?", a lo que él muy probablemente respondería "Tengo dos, ¿de cual me hablas?"; siguiente: "¿Sigue vestido?", no cantemos victoria tan rápido; otra: "Ya sabía lo del sonido amplificado y por eso se llevó el ipod", pues...la verdad que responder a eso sería como descubrir el manual femenino, quizá sea así y nuestro protagonista esté al tanto de ambas; otra: "¿Piensa hacer algo en esta pelea esta vez o seguirá rascándose el moño?", si moño es una alegoría al aparato intermedio masculino, si...pero eso no quita lo otro, y es ahí donde empezaremos hoy, señor lector.

Saltaremos el interminable tarareo y el hecho que volvió a pisar otro desperdicio en aquella cueva para centrarnos estrictamente en lo que interesa. ¡Mueve el culo Kenzo!, no literalmente hablando, dejemos eso bien claro. La situación nos lleva al momento en que nuestro protagonista ignorando toda habladuría que hayan podido dirigirle, por causas obvias, decidió que aquello que se acercaba, cuyo reiatsu comprimido llamó su atención primeramente, se trataba de una bola de discoteca que le lanzaban algunas fans enloquecidas que probablemente le hubieran seguido a hurtadillas hasta aquél tétrico lugar. Decisión que fue acompañada por un tremendo gozo y unos brazos bien abiertos, apoyando bien los pies en el suelo para que la velocidad del objeto no le hiciera flaquear en ningún momento. Pero para males del destino la bola brillante desapareció convirtiéndose en una onda expansiva, que de no ser por tremenda concentración y su pequeño elevamiento de reiatsu lo hubiera volado al quinto pino, aunque en Hueco Mundo no hayan pinos. Digamos que lo movió unos cuantos centímetros hacia atrás y le generó unas pocas rasgaduras en su vestimenta, algo a lo que estaba bien acostumbrado con la clase de féminas que frecuentaba últimamente.

El desconcierto fue notorio y la duda carcomía a nuestro protagonista. ¿Habría sido ilusión mía?, ¿Alguien "mu mu mu" rápido habrá robado la bola para su discoteca propia?, ¿Por qué me pica otra vez el banano?. Las preguntas asaltaban su cabeza como si de puñaladas traperas se tratasen, haciéndolo dubitar con cada paso que daba hacia fuera de la cueva, olvidándose de paso, tarareo y super bichejos que hubiera pisado. La luz se hizo repentinamente y el cegado momentaneo convirtió sus ojos en un chino perfecto, fue cuando notó que el ipad se había apagado dejándolo sin puesta en escena melódica. Fue solo un momento, un instante diminuto de silencio que le hizo entonar circunstancialmente sus sentidos notando los reiatsus presentes, algunos ínfimamente detectables y lejanos pero lo suficientemente altos como para darles cierta atención, mientras que los otros dos solo correspondían a pipón y su amante. Notó también como la entrada de la cueva empezaba a derrumbarse, cayéndole pequeños pero molestos pedruscos en los hombros y cabeza, instintivamente haciéndole avanzar otro paso.

No era digno de él permanecer tanto tiempo desconcertado y mucho menos sin tener que decir algo. Por suerte, para fortuna de nuestro protagonista, el silencio y el clima ardiente después de la explosión le generaron una erección bastante oportuna, lo que ocasionó su vuelta al ruedo con un acomodo evidente de la espada. - ¡¿Vaya, parece que alguien ha despertado temprano hoy, eh?! - Expresaba a los gritos, dado que aún conservaba esos tremendos cascos en sus orejas, el orgulloso Kenzo al compás de una sonrisa leve y perversa.

- ¡¡¡Y bien, ¿Quién fue el de la bolita?, no me hagan llamar a mamá!!! - Gritaba sonoramente el privaron espada apuntando hacia la supuesta posición lejana de los reiatsus desconocidos, mientras se acordaba de las siguientes palabras. - ¡¡¡Además, ¿A quién se le ocurre interrumpir tan amorosa luna de miel, eh?!!! - Establecía a los pocos segundos mirando de reojo la posición de Karatoraba y transmitiéndole con los labios un "Yo me encargo, yo me encargo".

Así que decidido a una respuesta inmediata y satisfactoria, el personaje principal de esta cotidiana novela se acercaba a paso endeble y medio tropezón hacia los desconocidos "ladrones de bolas de discoteca". Hasta ese momento, y quizás ni aún, se había dado cuenta que su cuerpo se resentía pesadamente por alguna razón desconocida, ¿sería pues la degustación de porotos de ayer? . Por otro lado, no era propio de Kenzo preocuparse tanto por un hecho amoroso, pero es que la bola le hubiera venido como anillo al dedo para la nueva linea de Burdeles "Píllalo que se arruga" que estaba preparando en el Mundo Humano.
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Re: Abominación

Mensaje por Ichabod Schneider el Dom Jun 03, 2012 6:11 am

Yo seguía parado ahí sobre la roca en la cual me había sentado para curarme previamente, mire atónito como el cero-lanza había casi lastimado superficialmente a Karatoraba y como se apago ante Tatsuya-Sama...
Definitivamente en ese mismo acto pensé en usar mi sonido para llegar rápido hasta Karatoraba y sanarlo como anteriormente lo hice conmigo.....
Pero lanzo un cero antes de que yo me acercara lo suficiente
Justo en esos instantes también me cruzaron unas palabras por la mente, y la sangre me corría por la mitad del antebrazo, sin darme cuenta ese objeto me corto sin que yo me diese cuenta de ello:

-¿Aun sabiendo que no podría detener el ataque porque lo hizo?

Decidí no acercarme, el solo estaba regenerándose, y aparentemente podía aguantar ese malestar mientras lanzaba su cero, me hubiese gustado ayudarle, pero parecía uy ocupado además tenia una razón mejor para no hacerlo, una tremenda flojera, y la necesidad de recargar a mi Zanpakuto, así que mientras Karatoraba y Tatsuya-Sama atendían lo suyo, salí de la cueva corriendo para luego escalar con saltos sigilosos hasta el desierto de El Amanecer, hasta estar unos 70 metros use mi agilidad mientras agudizaba mi reiatsu mientras mas lejos estaba de la cueva, use mi sonido personalizado para recargar mi Zanpakuto y pelear en MI terreno, pues,
aquel lugar desolado, triste y frío, era mi mejor campo de batalla, no podía perder aquí y si perdía no podría morir...
Una tormenta de arena se cruzo por mi camino, me agrado sentir es brisa de nuevo, solo me senté en una duna y espere la llegada de los invasores...
________________________________________________________________________
Off: disculpa si esta poco complementada, no he tenido mucho tiempo para rolear bien y planificar mejor


Última edición por Ichabod Schneider el Miér Jun 06, 2012 9:56 am, editado 1 vez
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Re: Abominación

Mensaje por Kael el Mar Jun 05, 2012 3:45 pm

Tal vez las cosas no salieron como habían planeado desde un primer momento, podría haber sido mejor que los atacantes se quedaran en la primera oleada contra Ichabod pero quisieron más, por alguna razón que ni ellos comprendían, simplemente atacaron como estaban acostumbrados no hubo un vestigio de inteligencia en lo que hicieron pues estaban muy lejos de lo que creerían perfección...

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Debía mantener la concentración de reiatsu en un nivel perfecto, lo había hecho mil veces así que ahora tenía una habilidad casi perfecta. Una pequeña esfera carmesí comenzó a tomar forma, del tamaño de una pelota de baseball, frente a su cuerpo, no realizaba poses extrañas o abría las fauces de par en par para lanzarlo, simplemente se formaba y gracias a eso logró "crear" lo que él llamaba el cero-lanza. En un abrir y cerrar de ojos potenció sus músculos hinchándolos hasta 2 veces su tamaño, tampoco podía golpearlo con tanta fuerza, para dar un fuerte golpe a la esfera que salió disparada como una bala de cañón, con el rozar del viento y la velocidad cambió su forma hasta tomar la alargada que finalmente llegó hasta Karatoraba.

Tu turno... El hollow con forma de grilo quitó las antenas del suelo, abrió las fauces hasta dislocarlas y lanzó un chirrido que comenzó bajo pero poco a poco comenzó a subir de tono haciendo que hasta la arena blanca del lugar se mueva algunos centímetros...

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Karatoraba logró disipar gran parte del poder destructivo de la lanza-cero pero aún así salió con algunas quemaduras en todo su cuerpo iniciando un contraataque lanzado al grupo que golpeaba su don más preciado... Su fino oido, Kenzo por su parte recibió una caricia de la onda expansiva que no le causó gran daño; luego comenzó a acercarse a los hollow con total despreocupación ahogando el peligro que podría suponer el ataque de su compañero arrancar y de la otra parte como represaria. Finalmente Ichabod salió de la cueva y utilizando su agilidad y varias habilidades llegó hasta un páramo desolado donde esperaría a los hollow, claro si estos comenzaban a avanzar...

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Una vez Karatoraba lanzó el cero el quinto y último hollow, que tenía la apariencia de un armadillo con colmillos grandes y una cola que casi doblaba su cuerpo, se puso delante de todo el grupo, abrió las fauces y lanzó un poderoso cero, claro que no se comparaba con el del arrancar, mientras abría la cola de par en par, como si de una antena se tratara, creando un escudo para proteger al resto, la onda de choque podría expandirse hacia ambos lados, tanto para el bando arrancar como para el grupo hollow, pero el último hollow tenía en todo su cuerpo una serie de placas en extremo duras que posiblemente le ayuden a soportar varios ataques o el cero de Karatoraba, claro con algunas heridas. El hollow-grillo interrumpió el ataque para evitar que su compañero sintiera los estragos de este mientras intentaba protegerlos.

Ambos ceros chocaron haciendo que estelas de energía se esparzan como gotas carmesí, además la onda de choque hizo una cúpula que se extendió circularmente en un radio de 10 a 12 metros, con mayor fuerza; un rezago del cero de Karatoraba golpeó de lleno en el hollow-armadillo el cual hundió las patas en el suelo arenoso del desierto, finalmente una nube de arena se elevó cubriendo casi todo el escenario por las múltiples ráfagas de energía que impactaron el suelo.

Hacia Kenzo fueron dos ráfagas de reiatsu, que si bien no tenían la velocidad para causarle problemas en esquivar, el golpe podría causar heridas dolorosas. La visión quedó nula por los granos blanquecinos que se elevaron mientras que la audición de cualquiera de los presentes también quedaba prácticamente nula por el gran estruendo provocado.

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Off-Rol: Lamento la demora pero tuve que salir de viaje repentinamente a causa del trabajo, quiero mencionar algunas cosas...

Karatoraba: Vas bien en el rol, aunque me gustaría que mencionaras cual es el rango de tu "visión" porque lo mencionas, en tu ficha aparece que tienes una percepción de 360º pero no cual es el área. (Espero no haberlo leído mal)

Kenzo: Debes tener en cuenta que el sonido molesto que recién comienza va a causar malestar paulatinamente. Solamente eso.

Ichabod: Gracias por editar.


Última edición por Kael el Vie Jun 08, 2012 3:47 am, editado 3 veces (Razón : Tenía que agregar unas cuantas acciones... Lamento haber borrado tu post Karatoraba pero ahora seguiremos con el rol...)
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Re: Abominación

Mensaje por Karatoraba el Mar Jun 12, 2012 5:47 am

Con la cabeza embotada aún a causa del desagradable sonido, Karatoraba no tenía ni ánimos ni energía suficiente para plantearse si su ataque había fulminado a su enemigo. Se contentó con saber que aquel ruido cesó, al menos por el momento. Su Cero, y esto sí lo alcanzó a oír, fue bloqueado tal y como él bloqueó la anterior lanza carmesí. El estruendo colapsó sus oídos y su “visión auditiva” se cegó por un instante. Casi como un acto reflejo, el arrancar levantó su máscara para poder observar el panorama, todo para darse cuenta que tampoco sus ojos alcanzarían a ver nada más. Se había levantado una enorme nube de polvo a causa de la explosión del contacto de los dos Ceros. Era su oportunidad para abandonar definitivamente aquella maldita cueva. Y para cotraatacar.

A ciegas, se sumergió en la polvareda y, durante los escasos segundos que tardó en recuperar su audición, usó su memoria para recordar el terreno y sus ojos para alcanzar a ver no más de un par de metros delante de sí. Volvió a bajar la visera de su máscara y se sumergió de nuevo en los sonidos de aquella jungla, más que Bosque. La densa capa de polvo se sostenía aún en el aire y le daba ventaja sobre el resto de monstruos allá, dependientes de su visión. Con destreza y sigilo felino, escaló con rapidez por un árbol cercano, finalizando su ascensión en un Sonido que lo sacó de aquella nube. Solidificó espiritiones bajo sus pies y alli, a un centenar de metros sobre las cabezas de sus enemigos, escaneó con sus sónar la zona.

Ahora consiguió distinguir claramente la figura de sus cinco adversarios. Uno de ellos destacaba por su porte y cantidad de reiatsu, aquel con forma simioide. Otro parecía bastante resistente, pues tenía expandida una estructura dura frente a sí. Seguramente fue el que se protegió a sí mismo y a sus colegas de los estragos de la explosión de Ceros. Otro tenía forma de insecto y Karatoraba apostaría uno de sus oídos a que de aquel individuo provenía aquel sonido chirriante, pues localizaba en él una estructura de doble sierra, similar a la de un grillo, con la que podría producir aquel sonido. Había también un arrancar con forma de ave y otro con forma de perro, este último también de considerable poder. Escuchó también como Kenzo se acercaba a ellos, con el desparpajo y temeridad de costumbre. Sabía que egolatría de Espada y su búsqueda de diversión le llevaría a atacar bien al resistente o bien al más poderoso de ellos, por lo que centró su “visión” en los otros tres, pues el tercer arrancar en discordia parecía haber huído.

Poco a poco formó en su mente la estructura tridimensional perfecta de aquellas tres figuras: perro, grillo y ave. Tras un minuto tenía fijadas sus dianas. El ataque sería tan certero como inminente. Sus espadas habían sido enfundadas de nuevo durante la subida a los cielos de Hueco Mundo. Su mano derecha se deslizó bajo sus ropajes, extrayendo tres kunais. Al mismo tiempo, su otra mano comenzó a brillar, elevándose tal que si preparara su puño para golpear el suelo. Tres certeras y veloces Balas fueron disparadas casi simultáneamente, cayendo perpendicularmente sobre las cabezas de los tres blancos prefijados. No eran letales, sino más bien un señuelo. Frente al movimiento enérgico y violento de su zurda, su mano derecha se movió con soltura y elegancia, lanzando las tres armas arrojadizas casi en un ademán danzarín. Su poder innato actuó sobre los kunais, arqueando su trayectoria, zizageando entre las ramas de aquel denso Bosque Menos.

El ataque había sido configurado para que sendos tríos, Balas y kunais, alcanzaran a los tres rivales al unísono, pero desde ángulos dispares: mientras las Balas descendías rectilíneas sobre sus cabezas, destrozando ramas a su paso, los kunais fueron moviéndose a merced de la voluntad de Karatoraba hasta llegar a los sujetos de manera paralela al suelo. El arrancar ahora despojado de su sobrero pensó que el instinto de aquellas bestias les llevaría a proteger sus cabezas de aquellas irrisorio ataque, mientras que las verdaderas Espadas de Damócles se dirigían a puntos abiertos en su defensa. Se había preocupado también de que el kunai dirigido a tan molesto bicho incidiera sobre aquellas estructuras que había identificado como el origen del ruido estridente. Ningún ataque sería letal, aunque los kunais podrían diezmar las fuerzas de sus enemigos y, frente a todo, evitar que aquel desagradable chirrido vuelva a aparecer. Ni que decir cabe que sus Balas seguirían su camino, acertasen o no, pero ahora que tenía sus objetivos perfectamente fijados en su oído, y gracias a su Poder Hollow, los kunais variarían una y otra vez su trayectoria hasta penetrar la carne enemiga o ser bloqueados. La nube de polvo también jugaba a su favor.

— No debería fallar, no puedo permitírmelo. Espero al menos silenciar de una condenada vez a ese jodido insecto. — pensó Karatoraba. — Espero oír la música del tejido desgarrado y la sinfonía del brotar de la sangre, más bien. — agudizó su siniestro alter ego.

Mientras sus oídos seguían esperando aquel aquella macabra sintonía, sus manos se dirigieron de nuevo a sus armas, desenfundadas en un abrir y cerrar de ojos. Dejó actuar a la gravedad, dirigiéndose, tras segundos de su ataque, sobre las cabezas de sus enemigos. Buscaba el enfrentamiento cuerpo a cuerpo, por lo que también el respaldo de su antiguo Espada, aterrizando junto a él.

— Deja que mis oídos te guíen. — sugirió Karatoraba. En batalla ayudaría a Kenzo a guiarse y esquivar, entretando la polvareda le cegara.

Durante todo el tiempo que aquel telar de polvo siguiera en la atmósfera, su innato don le favorecía. Su escalada y ataque maestro no le había tomado ni un minuto, por lo que Karatoraba calculaba que aún le restaban unos valiosos segundos antes de que el material en suspensión se sedimentara. Debía atacar ahora, certero y mortal, sobre sus cegados enemigos.

— Se dirá que una sombra los desgarró. — sentenció su Pasajero Oscuro, mientras Karatoraba se disparaba hacia la batalla, cuerpo a cuerpo, esta vez.


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Re: Abominación

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Mar Jun 12, 2012 11:31 am

Perdónenos señor lector por la falta de precisión de nuestras descripciones. Probablemente se habrá preguntado como es que usted esta leyendo esto y el lugar de su procedencia. La primera es una pregunta un poco absurda, con respeto a su persona, pero lo está leyendo porque adquirió el escrito, y porque casualmente sabe leer, lo que no podemos certificar es que sepa escribir. La segunda pregunta requiere una leve introducción: Para los que nos siguen desde hace rato sabrán que por continuos "contratiempos", y lo señalamos entre comillas porque llamar contratiempo a que Kenzo quisiera hacer una pecera gigante con nuestro estudio o que rompiera una pared para hacer la nueva pasarela del desfile de la sección es quedarse corto, nos vimos involucrados en una serie de repetidas mudanzas a las apuradas. Pero convengamos en que aceptamos la hazaña de escribir sobre nuestro protagonista a sabiendas de su personalidad, si es que se le puede llamar así, inestable. Nos encontramos pues en los baños de alguna casa semi-destruida y olvidada de hueco mundo, donde nuestro protagonista tiene ahora lo que llama su nuevo "nidito de amor".

Ahora si, luego de cumplir con sus tremendas dudas, proseguiremos con la historia que nos compete, o que le compete...en fin, que vamos a seguir contando lo que pasó.

Nuestro protagonista se dirigía decidido, triunfante, orgulloso, casi eróticamente excitado, hasta incluso con una alta probabilidad de erección, hacia los reiatsus que sentía en la distancia. Fue el momento en que debido a un leve temblor de la tierra hizo levantar la vista a nuestro protagonista de donde fuera que este mirando, y posicionarla en la ubicación de la gran humareda. Al parecer aquello había sido un reiatsu bastante intenso, o al menos lo suficientemente concentrado para levantar una ola expansiva que ahora se dirigía directamente hacia él. El viento le vendría bien para ventilar las partes bajas acaloradas pensó en un principio, pero justo en ese instante sus ojos se movieron tan rápido que apenas se percibió para cualquier espectador. Notó el sonido de karabanana, como su movimiento le pasaba velozmente por el costado como un leve susurro del aire, justo en el instante en que sus ropajes, aún en su debido lugar, comenzaban a presentir el inevitable acercamiento de la onda expansiva.

- Oh, este Pipón...siempre jugando a las carreritas. Y encima haciendo trampa - Sentenciaba mentalmente el ya no 4to Espada con la certeza de haber descubierto las intenciones del ex-alumno. La imagen puede ser confusa, pero se puede decir que Kenzo desapareció literalmente, hasta un detector térmico engañaría mas al espectador que sus propios ojos, pues la imagen de calor aún se divisaba en ese instante. Pero la figura de Kenzo aparecería unos milisegundos después, en algún lugar en ese momento desconocido. La onda expansiva siguió su paso, revolviendo cualquier marca térmica que quedara en la imagen del supuesto detector térmico del espectador. *Nota del escritor: Vaya espectador mas salido, llevar un detector térmico a una batalla, madre de Dios. Aunque si esta mirando a Kenzo no es de extrañar.

Fue entonces cuando él sintió ese reiatsu conocido que se elevaba, concentrándose en un punto en concreto y a su vez dividiéndose en tres. Parecía un parto de trillizos, diría nuestro personaje, pero él sabía de lo que se trataba,- Una penetración triple. Vaya abstinencia tiene este chico -. Los reiatsus desconocidos estaban mas cerca y sin duda serían capaz de detectar los balas en cuanto salieran de la humareda, lo que daría cierta noción de la velocidad, reflejos y poder de aquellos roba bolas de discoteca.

Se movió dos pasos justo antes de que los tres balas fueran disparados a los objetivos, pues hasta ese entonces no había caído que se había posicionado justo en la trayectoria de uno de ellos. Aquello le sopló fuertemente la vestidura, revelando su posición entre el agujero que había dejado en la humareda para el ex-alumno a unos pocos metros de él. - No sabía que me guardaras tanto rencor por lo de aquél juguete, pipón - Decía mientras se mantenía en su posición, envolviéndose lentamente entre la humareda nuevamente.

Fue entonces cuando un fuerte tosido a arremetió contra su cuerpo, haciéndolo flaquear las piernas y cayendo inminentemente en su rodilla derecha. Su mano derecha al piso amortiguó la certeza de que algo le había pasado, eso ya no eran los porotos de ayer a la noche, que con un buen gaseo dejarían de incordiar, aquello era físico, y el fuerte tintinear de sus oídos le dio una pista. Aquello no se trataba de un efecto normal de su cuerpo, ni mucho menos de la música que escuchaba anteriormente, era un ataque no cabía duda. Ya había recibido ataques así en otras ocasiones, en recitales de Justin Bieber o Wisin & Yandel, y sin duda no estaba dispuesto a seguir soportando tal tortura, nadie con los oídos en su lugar podría.

Y he aquí la novedad del día, Kenzo cortó su tono cómico. Contenga el exclamativo "¡OHHHH!", querido lector, aún no termina la anécdota y no queremos alertar a nuestro protagonista de su cambio, o podría volver a su estado normal nuevamente. - Dile a la otra cucaracha que si no se mueve, acabaré con él luego de estos ilusos - Expulsó de sus cuerdas vocales el ex-espada con la aspereza de Marcus, la sed de sangre de Okami y la violencia de Alastor, hacia la posición de Karatoraba. Aquél cambio no tenía coherencia ninguna, algo que puede ser coherente teniendo en cuenta la personalidad de nuestro protagonista. Su reiatsu se elevaba, no valía la pena ocultar su poder si caía nuevamente en las garras de aquél chirrido, estaría nuevamente en el suelo.

Un profundo y concentrado aspirar y volvió a desaparecer. Ya había detectado el reiatsus que parecía corresponder al mas poderoso, y su dirección había sido sentenciada. Sin duda detectarían su reiatsu, ¿pero serían capaces de anticipar a su doble sonido?, pues la velocidad que alcanzaba nuestro protagonista era capaz de reflejar una imagen disolviéndose en su posición anterior. Se posicionaría frente al objetivo, enfrente a sus ojos, para al instante desaparecer y volver a hacerlo por detrás, con un golpe de su brazo izquierdo directo al centro de su espalda. No escatimaría en fuerza, debía conocer primero las capacidades del enemigo....

¿Aquello era Kenzo?




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Re: Abominación

Mensaje por Ichabod Schneider el Jue Jun 14, 2012 11:34 am

Sentado bajo la luz de la luna, con el cabello seducido por el viento relajandome de poco a poco olvidando todos los problemas atras, junto a mis problemas, Mi antiguo Superior y el otro arrancar desconocido igual se habian quedado atras

-No hay de que preocuparse, ellos pueden salir solos, si las cosas se ponen pesadas abajo entonces, solo entonces, hare mi llegada para atacar sorpresivamente, por ahora, a recargar...

Hasta que de pronto senti una prescencia cerca, como el otro arrancar habia llegado hasta arriba, estaba a unos 50 metros de mi para luego hacer un ataque con objetos lo mas parecidos a unos cuchillos, 3 de ellos si mal lo recuerdo, pero de igual manera, senti como la tranquilidad llegaba a su fin asi que decidi hacer mi jugada antes de lo planeado, me levante y active mi Pesquisa

-No estan muy lejos

Ahora tenia la ubicacion de mis rivales, use mi sonido unos 4 metros hacia arriba y otros 15 al frente, saque mi espada de la funda, la puse frente a mi he hice una caida en picada creando un gran hoyo en la superficie del desierto, asimismo, la luz lunar llegaba hasta el bosque de los Menos...

-Me daba florera tener que bajar

me pose bajo la luz, guarde mi Zanpakuto para poner mi pierna atraqs de la otra y juntando mis dos manos hacia el frente, y cargar mi ataque mas poderoso en mi forma sin liberar, El Cero Lunar...

-Tomara tiempo en cargarse por completo, debo esperar a que el fumador atine el golpe contra ellos, y con mis dos manos, sera el doble de potente, pero el doble de tiempo para esperar, le doy a la carga unos 12 segundos para terminar con esto y lanzarlo hacia aquel grandulon...

Seguia en esa pose hasta que se me vino a la cabeza, como el Privaron Espada no ha podido salir de la cueva anteriormente, su poder anteriormente liberado podia sentirse a lo lejos, ¿sera el efecto del ataque de los Adjucha?

-Pero...
¿En serio son Adjucha estos tipos?


aca habia gato encerrado, ni siquiera un Vasto Lorde podria tener tal cantidad de fuerza.

¿Sera una prueba de Marcus?


...........................

Off: con grandulon me refiero a Armstrong xDD


Última edición por Ichabod Schneider el Vie Jun 15, 2012 12:10 pm, editado 1 vez
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Re: Abominación

Mensaje por Shihōin Katō el Jue Jun 14, 2012 8:45 pm

[OFF] Post de moderación:

Spoiler:
Ichabod Schneider escribió:-Tomara tiempo en cargarse por completo, debo esperar a que el fumador atine el golpe contra ellos, y con mis dos manos, sera el doble de potente, pero el doble de tiempo para esperar, le doy a la carga unos 15 minutos para terminar con esto y lanzarlo hacia aquel grandulon...
¿Con 15 te referías a segundos o a minutos? Porque hasta 15 segundos son casi excesivos. En 15 minutos la batalla puede haber hasta acabado. xD


Última edición por Shihōin Kato el Mar Jun 19, 2012 12:30 am, editado 1 vez


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Re: Abominación

Mensaje por Kael el Lun Jun 18, 2012 4:12 pm

Moderación: Gracias Kato, ahora vamos al post. Lamento la demora, mi jefe sigue y al parecer estará todo este mes así que… Bueno…

--------------------------------------------------------------------------

La visión era un sentido que ahora tenían robado, la polvareda se irguió varios metros arriba cubriendo todo a su paso dejando las formas y movimientos en suposiciones inciertas que simplemente traerían consigo la derrota de uno u otro bando. El cero había pasado un contraataque poco eficaz por parte del equipo hollow pero en este no se trataba de perder algo que valiera menos que la vida, el haz de luz carmesí llegó mermado pero aún así con la potencia suficiente para causar heridas superficiales en la armadura del “hollow-armadillo”, el cual tuvo que retroceder unos pasos por la fuerza de choque que también hizo lo suyo en su formidable defensa. Sus compañeros lograron pasar ilesos pero perdieron el paso de sus presas que irremediablemente los atacarían con la misma o, tal vez, mucha más fuerza de la que ellos podrían soportar juntos.

-No podemos quedarnos sin visión- Armstrong movió los ojos para atrás sin poder notar alguno de sus compañeros, a excepción de una sombra borrosa que terminó por nombrar como Night-Howl pero no era él a quien buscaba pero seguramente a quien iba su orden terminaría haciendo algo antes siquiera de volver a escuchar.

--------------------------------------------------------------------------

La humareda se disolvió en un breve instante con la fuerza de un viento tan poderoso que logró hacer una cúpula alrededor de los hollow, el eterno cielo nocturno del desierto se logró ver y en el una figura blanquecina se posicionaba sobre ellos realizando un ataque que poco se pudo percibir pues sus armas tenían el mismo color de su fondo, lanzó las armas un rato antes de que ellos pudieran verlo y lo que captó su atención fueron las balas que bajan raudas ya a medio camino, no habría mucho por hacer simplemente bajar el ataque a lo mínimo para resistirlo. Una ráfaga de “plumas”, como una ventisca, no se hizo esperar por parte del hollow que portaba alas, estos a medida que fueron subiendo se convirtieron en una ráfaga de energía luminosa y plateada que fue hacía el arrancar que ya no portaba su sombrero de paja, la guerra sería sin cuartel.

Las balas avanzaron contra el suelo, los cuatro, exceptuando al ave, tuvieron que esquivar lo que quedó del ataque carmesí, mermado en poder y velocidad golpeando el suelo, uno de los cuales golpeó y se deshizo sin llegar a su destino. Los kunais avanzaron sigilosos hacia los hollow que solamente pudieron defenderse siendo heridos en descenso del ave al perro, este último saliendo ileso y el primero recibiendo el ataque de lleno.

Aún la ráfaga de energía luminosa seguía su camino hasta Karatoraba que tendría que hacer algo para evitar ser golpeado.

--------------------------------------------------------------------------

Kenzo realizó un ataque directo, elevó su poder que hasta ese instante fue limitado; se pudo anticipar un golpe a cualquiera de los que estaban dentro de la cúpula transparente, su dirección era la del más poderoso pero su velocidad rozó lo antinatural llegando a su presa en un abrir y cerrar de ojos, aún su imagen residual quedaba a varios metros. El golpe directo dio en el blanco, a media espalda donde estaría el omóplato en cualquier animal normal. Armstrong no pudo esquivar el golpe, aún cuando lo vio llegar, su velocidad no podría competir con la de su contrincante. Pero su cuerpo, antes de recibir el golpe, dobló su volumen, el hollow aún teniendo esa defensa salió despedido golpeando a su compañero acorazado cubriéndose nuevamente con el polvo blanco que aún se mantenía en el lugar.

Night-howl por su parte realizó un contraataque hacia Kenzo lanzando una ráfaga de reiatsu rojizo, el bien conocido cero tenía una particularidad al ser lanzado tomó la forma de un can con las fauces abiertas y de líneas rectas en su totalidad. Este fue lanzado a escasos metros del ex – espada, de 7 a 15 metros aproximadamente, siguiendo una trayectoria directa. El cero tenía una velocidad alta por lo que se debería tratar con cuidado. Además las batallas siempre son impredecibles…
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Re: Abominación

Mensaje por Karatoraba el Mar Jun 19, 2012 7:51 am

Su intención, tras el ataque de los kunais enmascarado, había sido bajar de nuevo al Bosque Menos y contactar cuanto antes con Kenzo. Sin embargo, el contraataque del ave forzó a Karatoraba a posponer el descenso. El batir de las alas y el danzar de las plumas no pudo enmascarar el tan característico sonido del manar de la sangre. Una tímida sonrisa macabra se dibujó en la faz del arrancar, amplia y sincera en su Pasajero Oscuro mental. Era, literalmente, música para sus oídos. Melodía que acabó por encender su propia sangre, metiéndolo de lleno en el candor de la batalla.

— Me encanta el olor a sangre por la mañana. — pensó, con macabro y humorístico tono, el oscuro habitante de su perturbada mente.

Su alter ego hacía tiempo que no disfrutaba de una contienda así y el batir de su vibrante corazón daba fe de ello. Su rostro, por el contrario, se mostraba estoico. Su demente condición le reglaba mantenerse distante a la lucha, sin disfrutar en apariencia de ella. Pensaba, férreamente, que debía mostrar que aquello era una labor como soldado y que no disfrutaba de ello en un mundo donde el sadismo y psicopatía rozaban lo ordinario.

Gracias a ese estado de exaltación, sumado a la presura del ave por armar su contragolpe, se facilitó en gran medida la esquiva del arrancar voluntariamente cegado. El sonido del volar de las plumas antes de que estas pasaran a formar aquel ataque energético y letal le dio cierta ventaja Karatoraba, pudiéndose anteponerse a él. En su caída en picado, giró su cuerpo gracilmente y, con el apoyo de un árbol cercano, se impulsó lateralmente en un Sonido para escapar. Cuando aterrizó en el piso, cerca de su antiguo Espada, se palpó su agujereado keikogi, comprobando que había subestimado de nuevo la rapidez del ataque de su rival.

Kenzo hizo gala de su velocidad, atacando por la espalda al hollow-simio y el molesto ave volvió a lanzar un rápido ataque, ésta vez al Privaron Espada. Karatoraba aprovechó la coyuntura del momento para, sin pausar sus movimientos, arremeter contra los rebeldes una vez estuvo de nuevo a su nivel. Corrió fugazmente sobre la fina y blanca arena, desenfundando sus armas. Apretó, de manera especialmente fuerte, su puño izquierdo, pues había fijado su próximo objetivo. Aquel ave estaba resultando particularmente inoportuna, pues parecía tener una alta habilidad para armar sus ataques con rapidez. Su diana, por tanto, era el ave que segundos antes le había atacado; su objetivo, alejarlo de la batalla, cuanto más lejos mejor, para disminuir durante un tiempo aquella superioridad numérica. Sin embargo, a medida que sus pasos se acercaban al fragor de la batalla, su oído pudo dilucidar mejor la cantidad de daño recibido por ornitomorfo hollow. Se figuró que estaría fuera de combate por unos instantes. Debía buscar otro objetivo. Como implorando su atención, el hollow con forma de can dio un simbólico paso al frente para atacar Kenzo tras el ataque de éste, de nuevo con una grana descarga. Su audición se reubicó, fijando al perro como nuevo objetivo y su cuerpo no tardó en virar para seguir la nueva orden. El Privaron Espada no tendría mayores problemas en esquivar aquel Cero, dadas sus cualidades, pero Karatoraba urdió que si ahorraba un movimiento a Kenzo, aquella refriega acabaría un movimiento antes, en consecuencia. Si "night-howl" desaparecía bajo la acción de su arma izquierda, el Cero se desvanencería con él.

Aprovechando la idea que le brindó el anterior estallido, Karatoraba lanzó un par de veloces e inofensivas Balas al suelo con su mano derecha, unos metros frente a sus enemigos. El polvo volvió a elevarse y, tras aquel tupido tapiz, preparó su ataque con la zurda. La nube de arena era transparente para sus oídos, que no para los ojos del perro, por lo que esperó poder sorprenderlos al atravesarla rápidamente mientras su wakizashi se colocaba a la diestra del arrancar, presto al tajo horizontal. Con la imagen formada en su mente a través de su “sónar”, Karatoraba apuntó al torso del animal, a la parte más próxima a él tras atravesar la capa de polvo, buscando la mayor penetración en el cuerpo del hollow.

Como correspondía a la particular cualidad de su mano y arma izquierda, si el perro no podía esquivar el ataque a tiempo, sería atravesado pero no cortado. No había marcado unas coordenadas claras, sólo fijado un punto alejado tras el grupo. La distancia podía variar desde un centenar de metros para un corte somero como diez veces esa distancia, o más, si el tajo del wakizashi era más profundo. Si lograba teletransportar al caniforme hollow, su mano derecha cargaría un Cero desde la punta de su zanpakutô más larga, apuntando al armadillo esta vez. Su oído había notado el daño de su anterior descarga carmesí al igual que la indemnidad del resto de enemigos tras su escudo. Debía romper aquella defensa cuanto antes. Sin embargo, si el hollow perruno lograba esquivar su zurdo filo, Karatoraba optaría por seguir atacando a éste, formando un arco perpendicular a su anterior corte, intentando cortar -esta vez sí- a su rival de abajo a arriba con la katana que portaba en su diestra.


________________________________

[OFF] Editados los dos últimos párrafos -y el final del antepenúltimo- tras la corrección de Kael. Relean cuando puedan y perdonen las molestias.


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Mensaje por Ichabod Schneider el Sáb Jun 23, 2012 3:06 pm

Despues de tanto pensar en una buena estrategia y esparar a que el desconocido arrancar hiciera su movimiento decidi que ya era hora de hacer el mio, los 12 segundos han terminado, puedo terminar con mi jugada ahora...
Use un Sonido y comprimi mi Cero Lunar super cargado en un solo brazo, apareci por arriba del Hollow con forma de Armadillo y lo patee lejos posible, luego lance balas rojas al suelo haciendo una humareda y tener la oportunidad para hacer un sonido lo suficientemente rapido y eficaz a donde estaba el armadillo, a unos cuantos metros por arriba de aquel hollow blindado puse mis manos frente a mi, apuntando hacia abajo, hacia aquel desamparado Hollow, por lo que le lance mi mejorado Cero...

-Un regalo por parte de la 4ta seccion!
Cero Lunar!!!


Lance mi Cero y espere el resultado de mi ataque para luego, salir de la humareda y apuntar mi arma hacia abajo, hasta el punto de tocar con la punta de mi espada el suelo de aquel bosque, Si se le puede llamar bosque a esto...

-Obscurece, Escudo De Luna!

Una gran rafaga de Reiatsu rojo/negro estallo sobre mi, dejando un gran agujero en la superficie del desierto dejando entrar aun mas luz de luna, dando asi por iniciada mi Ressureccion, puse mi arma, la cual dejo de ser una espada para volverse algo lo mas parecido a un cuerno apuntando al Armadillo-Hollow para luego caerle en picada,
una vez en caida libre, recite el comando de activacion para usar mi tecnica favorita:

-Espiral!

habiendo dicho esto, las cinco espadas, todas de doble filo con la punta hacia afuera giraban alrededor de mi en el sentido horario de un Reloj del Mundo Humano, excepto una que yo habia tomado con mi mano derecha, para luego apuntarlas hacia el armadillo, pero sin lanzarlas, estas se lanzarian al momento de que mi Arma tocase al Hollow, imposibiltandole el escape, si el se quedaba ahi, mi estocada seria un exito, si el se mivia para atras o para adelante, seria probablemente alcanzado por alguna de mis espadas, si huia al lado derecho, podria darle un corte directo...

-No hay escapatoria! Esta es la consecuencia por retar la supremacia arrancar..!

Un rapido pensamiento cruzo mi mente, no podia perder esta batalla, no podia ser vencido por solo un adjuchas, debia proteger El Amanecer incluso con mi propia vida, si de eso depende nuestra supremacia, entonces no dudare en sacrificarme por ella



Última edición por Ichabod Schneider el Miér Jun 27, 2012 1:36 pm, editado 2 veces
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Re: Abominación

Mensaje por Shihōin Katō el Dom Jun 24, 2012 8:15 am

[OFF] Pregunta: ¿Kael te ha indicado que saltes el turno a Kenzo? Sino lo normal es preguntar a Kenzo antes de saltar el turno y él no sabía nada de esto...


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Re: Abominación

Mensaje por Kael el Lun Jun 25, 2012 11:57 am

Moderación: Yo autoricé que postee porque el tema estaba muy parado, además por el momento no le veo mayor problema porque mi post se amoldará a como vayan las cosas. Por lo de avisarle a Kenzo fue algo que no mencioné pero que debí tener en cuenta.

Ichabod: En tu post realizas demasiadas acciones: Pateas al armadillo, cortas al simio, lanzas balas. lanzas tu cero lunar, llegas a un árbol y realizas tu resurrección para finalmente realizas tu espiral. Son en total 7 acciones, sin contar saltos, sonidos y otros movimientos, comparadas con las de Karatoraba de esquiva, fijar un objetivo, lanzar balas al suelo y un ataque de probabilidades hacia el can y al armadillo que se realizará en el post que subiré yo que suman un total de 5 acciones tomando movimientos y saltos. Creo que es demasiado, en tu post deberías mencionar lo que ve y oye, como los movimientos de Kenzo y Karatoraba, o lo que piensa tu personaje, para tus posts son 3 acciones básicas: defensa o esquiva, preparación de ataque y ataque, el primero y último no debe mencionar si lo esquivas o si aciertas porque eso es parte de la moderación. Teniendo eso en cuenta realiza la edición de tu post luego del cual vendrá el post de Kenzo.

Por otra parte Karatoraba no deberías mencionar que esquivas el ataque aunque pones que te roza, por "agujereado keikogi" es lo que entendí. Por el resto van bien.

Para el resto de los turnos los respetaremos en orden: Karatoraba, Kenzo y finalmente Ichabod pero deben tener en cuenta que si se demoran demasiado estos se podrán alterar.
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Re: Abominación

Mensaje por Tatsuya Kenzo el Jue Jun 28, 2012 4:25 pm

Comentemos la situación brevemente. Nuestro protagonista había realizado un ataque directo hacía el del reiatsu mas prominente, su velocidad le habían dado el sentido preciso de un ataque sorpresa, dado que la distancia y su elevación de reiatsu indicaban un proceso distinto. La cuestión era que el individuo "roba bolas de discoteca" había salido disparado con el golpe del ex-espada, pero una sutileza se creó justo al instante del golpe. - Vaya, vaya - Analizaba el ex-espada al notar como el cuerpo de su contrincante se expandía al momento previo de recibir el golpe. El final de la maniobra fue evidente, y Kenzo no esperaba menos, entendiendo el nivel de reiatsu de su rival.

Ahora hagamos una pequeña pausa para explicar unas cuestiones. El cambio en nuestro estilo de escritura se debe estrictamente al cambio de nuestro protagonista, nada mas y nada menos. Y como nosotros somos unos absolutos profesionales de la pluma, fuera del doble sentido(como dijimos, es otro estilo de escritura este), nos adaptamos a la situación como camaleones al ambiente. No se enorgullezcan, ni aplaudan, sepan que no podemos oirlos mientras leen.

Sigamos con el mambo, pues. Ejem!, sigamos con el férreo combate, pues. La observación del personaje principal no pudo tomarse lujos de análisis científico, pues en cuanto los cuerpos contrarios dejaron de rodar, sintió esa elevación de reiatsu que no pronosticaba un símbolo de rendición precisamente. Otra figura hacía acto de presencia, por su rápida apreciación parecía tratarse de una mole bastante considerable, y apuntaba un ataque hacia él. Si se dejaba llevar por las apariencias, deduciría que aquél parecía ser mas resistente que su anterior adversario, pero como todos los lectores asiduos de las hazañas de Kenzo saben, las apariencias suelen engañar bastante. La distancia era cercana y el ataque directo, por lo que esquivarlo sería un gasto importante y probablemente una trampa, por lo que solo quedaba una opción.

En ese milisegundo en el que el ex-espada transcribía en movimientos su pensamiento, observó como se levantaba el humo a unos metros de su actual rival. Una leve sonrisa sobresalió, y su imagen desapareció. Kenzo se dirigía directo hacia la posición del "perro", acercándose a una velocidad similar a la que lo hacía el cero hacía él, por lo que no tardaron en cruzarse. Sin embargo, la tenue luz del lugar se reflejaba en un objeto metálico, su espada se encontraba desenvainada y haciendo un corte vertical. El objetivo era el cero y su método abrirlo en dos, para desaparecer en ese instante con su peculiar "doble sonido" y aparecer justo en frente del perro. Una tenue imagen se dibujaría casi oliéndole la cara al rival, que sería acompañada de un rápido pero no tan potente cabezazo a la nariz, para desvanecerse justo en el instante en que el golpe de Pipón, ¡Ejem!, Karatoraba daba en su objetivo.

Aquello era "Made in 4ta", sin dudas.
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