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Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

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Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Otsuka Isono el Miér Mar 09, 2011 2:23 am

El sol comenzaba su cenit, lento y meticuloso esperando a que su hermana pequeña pudiera alzarse. Como casi todos los días, o aquellos en los que no estaba ni demasiado cansada ni demasiado ocupada, aquella shinigami de aspecto serio y cabello carmesí pasaba más tiempo en las salas de entrenamiento que en cualquier otro lugar, siempre buscando el momento para dejar volar un poco la tensión del día. Normalmente, practicaba al aire libre pero aquella tarde dorada prefirió optar por hacerlo en uno de los pequeños dojos de los que contaba los lugares de entrenamiento. Junto al quicio de la puerta abierta, observaba con minucia la estancia, algo austera y deshumanizada para su gusto. Era fresca y estaba bien iluminada pero no tenía ningún carácter propio, fruto del uso que todo el mundo hacía de ella.

Coló un pie dentro de la estancia. Esa tarde no iba a estar sola. Pese a todos sus encuentro fortuitos en casi todas partes, Isono ya daba por asumida su presencia en cualquier rincón. Poco le molestaba saberla cerca e incluso hacerla partícipe de su día a día. Kawasumi Hotaru había demostrado un carácter fuerte, decidido y aunque a no todo el mundo le gustaba su forma de decir las cosas; ella agradecía su sinceridad dolorosa frente al rigor cansino de todo el mundo... Incluso el de ella misma. Se conocían en una medida justa y cómoda, que les dejaba margen para hablar si lo veían necesario, de sí mismas; pero Isono suponía que las dos pecaban de la misma reserva. Y sin embargo, pese a no saber más de extra muros, podían afirmar que se conocían bastante.

Así que nada impidió que se pusieran de acuerdo para entrenar un día cualquiera. A este paso podría afirmar que había entrenado con la mitad del Gotei sin proponérselo. No era una idea demasiado emocionante que hiciera que el orgullo aflorase; era algo compleja para compartir su tiempo sin sentirse disgustada con rapidez. Sus costumbres eran más rígidas de lo que parecía y normalmente, era complicado encontrar a alguien que fuera en un pequeño atisbo, parecido a ella. Isono era meticulosa y le gustaba tomarse su tiempo para meditar, reflexionar y corregir cada sesión; no aguantaba las presiones ni las respuestas rápidas. Un entrenamiento perfecto era el que combinaba lección y meditación, análisis y reflexión, comprensión y asimilación; siempre había sido así, por ello podía decir que su técnica era tan precisa sin ser prejudicada por la rigidez técnica. Su zanjutsu era control, precisión e intuición.

Deambuló por la pequeña estancia, mirando y curioseando de un lado para otro mientras el sol iba poniéndose.

OFF: Hoto-chan, me he montado la escena como si ya tuvieran algo más de confianza... A fin de cuentas han participado en Negligencia, en la Asociación de Mujeres Shinigamis, en el balneario y en el entrenamiento grupal de kido; yo creo que algo sí se podría haber terciado para que fuera así en lugar de un coincidencia más.
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Takeda Lisanna el Miér Mar 09, 2011 5:05 am

Se encontraba en su puesto de trabajo, una pequeña sala apenas decorada, y en su escritorio dos pilas de papeles. Informes diversos. El sol estaba a punto de pasar el testigo del cielo y la luz empezaba a escasear en aquel cuarto. Por suerte para Lisanna, había terminado con el trabajo del día por lo que el resto de la tarde lo tenía para ella. Se estiró sonoramente hasta que sus huesos dijeron "basta" para recuperar la movilidad perdida tras las horas sentada en su puesto. Recogió un poco lo que quedaba en la mesa, tomó su zanpakutou de un estante y salió tras cerrar la puerta.

No tenía claro en qué invertiría las horas que le quedaban, pero un rayo de inspiración se clavó en su cabeza y le hizo considerar el pasarse por las instalaciones de entrenamiento. Realmente no tenía nada en concreto que practicar, pero le apetecía algo de movimiento, o quizás de conversación si se daba el caso.

Así pues emprendió el camino hacia el citado lugar, como siempre a base se saltitos y silbando alguna canción escuchada de algún compañero o inventada. La verdad es que los lugares de entrenamiento del seireitei eran bastante grandes. Casi podría entrenar el 75% de los shinigamis sin apenas molestarse entre ellos. Mientras caminaba por los caminos degustando un onigiri vio por casualidad una puerta entreabierta. Le picó la curiosidad así que decidió ver si había alguien en aquel dojo.

Abrió un poco más la puerta para poder pasar cómodamente y echar una ojeada, justo para ver a un chica de su misma complexión y pelo rojo oscuro. Curioseaba por la sala y parecía estar esperando a alguien —Genial, así conoceré más gente, últimamente no hago más que trabajar...—pensó.

Dio un par de golpecitos en la puerta a modo de aviso y se adentró un poco más en el dojo.

Ohio! ¿Qué tal...? —Hizo una pausa para pensar sus próximas palabras—¿Andas esperando a alguien? ¿Te apetece un onigiri?—Dijo con uno ya en la mano y extendiendo un poco el brazo en señal de oferta. Como era normal en ella, se mostraba feliz, no en exceso, simplemente mostraba su carácter jovial.

Uy, que despiste! Me llamo Takeda Lisanna por cierto. Pertenezco al 6º Escuadrón. Aunque no me vayas a preguntar por algún compañero porque no es que haya tenido tiempo para conocerlos precisamente ja ja ja.—Reía mientras se rascaba la cabeza con la mano libre sin saber muy bien por qué.

Lisanna era una persona a la que en muchas ocasiones le costaba un poco iniciar una conversación. No es que fuese tímida precisamente, más bien todo lo contrario. Simplemente le costaba encontrar las palabras adecuadas en ocasiones.
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Kawasumi Hotaru el Mar Mar 15, 2011 8:03 am

Sonriente bajo las alargadas sombras de los árboles que se asían a la fugitiva luz del atardecer, Hotaru apresuraba levemente el paso, esperando llegar en hora. Su andar era ligero, lleno de orgullo y de gracia al propio tiempo, sorteando, a veces con un pequeño salto y otras con un puntapié, los obstáculos del camino.
Soplaba en aquel entonces una dulce brisa en donde los aromas que flotaban sobre la tierra estallaban como un perfume especialmente intenso. A su alrededor se escuchaba cantar algunos pájaros, y los ojos de la shinigami miraban de vez en cuando hacia las ramas pobladas de verde, tratando de encontrarlos.

Había terminado por aquel día con sus obligaciones en el Escuadrón, y gracias a un intercambio oportuno de turnos con un compañero, tendría libre toda la noche y las primeras horas de la madrugada. Aprovechó la alteración puntual en su horario para acordar un entrenamiento con Isono, a la que últimamente se cruzaba por todo el Seireitei y, ocasionalmente, en algún rincón del Rukongai. Estas curiosas coincidencias acabaron originando que las dos mujeres, que compartían más diferencias que similitudes, pasasen de tolerar la presencia de la otra por obligación a hallar algo agradable en la mútua compañía. Por su parte, Hotaru reconocía en la joven Otsuka un genio fuerte e inconformista, algo que pudo apreciar en la reunión sobre la situación de las mujeres en el Gotei. Todavía le repateaba un poco que fuera tan rigurosa y celosa de su intimidad, pero estaba dispuesta a aceptar y respetar -aunque no siempre- esas cualidades si así podían llevarse bien. Debía admitir que la sorprendía esta decisión, y también el haberse mostrado conforme, e incluso interesada, en entrenar juntas. Normalmente no tenía problema en retar al primero que veía a un duelo, de hecho le encantaba pelear porque sí; pero esta vez era diferente.
Su intención no era exhibirse, que es lo que buscaba siempre que luchaba, ni demostrar que era mejor que los demás, o superior en algo. Acudía la entrenamiento con la mente abierta, capaz de admitir que su técnica era imperfecta, determinada a corregirla y, en todo caso, resuelta a dejarse dar algun consejo. Sí, estaba dispuesta a aprender del otro y a dejarse enseñar, algo casi incocebible en su manera de ser.
Cierto que su obstinada arrogancia no cedería con tanta facilidad, pero por algo siempre se empieza.

Mientras el sol se ponía y el horizonte se pintaba de oro, caminó por la zona de entrenamiento en busca de la sala que habían acordado como escenario para los ejercicios. Los ruídos que provenían de las prácticas al aire libre y los salones ya ocupados se esamblaban con el murmullo continuo del viento sobre las hojas y el crujido de las ramas. Cuando por fin encontró el dojo, se apresuró con unas zancadas y se sentó en la plataforma de madera en la que debería descalzarse antes de ingresar en el interior. Se quitó la última sandalia y la dejó en tierra junto a la primera, manteniendo los pies en alto para que no se le ensuciasen los calcetines blancos. Ya lista, se ayudó de un brazo para ponerse en pie y consumió el trayecto de cinco pasos a la derecha que le separaban de la puerta, que imaginó que Isono dejó abierta para que le resultase más fácil encontrar el sitio.
Lo primero que hizo al entrar fue mirar quién se encontraba dentro, y para su sorpresa, la pelirroja no la espera sola. A escasa distancia de la puerta había otra chica, aparentemente más joven que ellas dos, con una larga y oscura cabellera de reflejos azules, o algo así. Tampoco se fijó mucho, pues tras un escueto movimiento de saludo que hizo con la cabeza, se dirigió a un extremo de la sala para dejar la zampakutoh apoyada adecuadamente contra la pared, donde no molestase.

-Dentro de un dojo, en circunstancias normales, ni se come ni se bebe- señaló nada más hubo regresado junto a las otras mujeres. Mantenía una fina ceja alzada, y una leve expresión crítica pintada en el rostro-; se supone que debemos mostrar respeto y aprecio hacia este lugar. Es algo que hasta yo sé.

Luego curvó la comisura derecha de la boca, insinuando una sonrisa. ¡Ella dando lecciones de comportamiento! Habráse visto...
Emitió un suspiro que pasó desapercibido y enfocó la mirada en Isono, tanteando su humor.
No le hacía especial ilusión que tuvieran público durante la sesión de zanjutsu, pero en lugar de quejarse, simplemente dijo, casi como si la cosa no fuera con ella:

-Creía que íbamos a entrenar solas
- y casi de inmediato se encogió de hombros, aceptando cualquier variación en el plan. Al fin y al cabo daba lo mismo.- ¿Con bokken o shinai? Creo que no es buena idea utilizar la odachi aquí dentro, podría cargarme algo sin querer...

----
[OffRol]: Lamento la tardanza.


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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Miyamoto Kenji el Mar Mar 15, 2011 3:05 pm


El hombre conocido como Miyamoto Kenji se encontraba haciendo lo segundo que más le gustaba en la vida: reposar. Hacía un par de horas que había amanecido pero ni siquiera había salido de sus dependencias en el sexto escuadrón. Había mirado con un temblor en la ceja y mirada descompuesta que esa mañana le tocaba de nuevo patrullar no muy lejos de las dependencias del onceavo escuadrón. ¿Acaso había un lugar más seguro? Si había algún problema, con todo pronóstico lo provocarían ellos. El hombre suspiró y un salvaje mechón cayó sobre su rostro. Bueno, no había mal que por bien no fuese. Había decidido tomarse esa mañana de descanso, finguiendo que había salido hacía horas de su dependencia. El resto de los serviciales miembros de su escuadrón estaban trabajando así que no había nadie que lo descubriese. Recobró un poco el buen humor.

Se econtraba tumbado sobre el tatami con un palillo entre los dientes y jugueteaba con él. Siempre le tocaban las misiones más aburridas. De pronto, casi sin aviso, un hormigueo en la yema de los dedos le hizo darse cuenta de algo desagradable. Cerró los ojos y apretó el ceño mientras la habitación desaparecía en la oscuridad para ser reemplazada por un bonito salón de té. Desgraciadamente ya había estado allí antes y sabía que iba a encontrar.

Ante él apareció una malumorada ranira naranja no mayor que un niño pequeño con los brazos cruzados y mirada reprobadora.

"Debería darte verguenza samurai."-sentenció el anfibio.-"Perdiendo el tiempo cuando deberías estar trabajando."

El hombre entreabrió los ojos y le lanzó una parca mirada, luego volvió a mirar para otro lado. "Es temprano y no me apetece. No molestes rana maldita."

El anfibio se lo quedó mirando con ojos afilados. Como si planease algo o recordase alguna antigua ofensa.-"Ya ni siquiera eres un guerrero. ¿Cúando fue la última vez que entrenase, maldito holgazán?"

El hombre se detuvo y la volvió a mirar. Pero pronto decidió que no era sano tener en cuenta las lecciones de una ranita naranja con una chaqueta. Eso pareció enfurecerla todavía más, con lo que saltó con su ancas hasta quedar justo enfrente a la cara del hombre. Su mirada eran dos puñaladas de puro rencor. El hombre se limitó a girarse sobre sí mismo y darle la espalda. Eso fue la gota que colmó el vaso. Akagaeru se tornó de un color carmesí y sus ojos parecían apunto de estallar. Toda la habitación comenzó a temblar y el hombre se incorpó asusta. Definitivamente eso era nuevo y no le iba a gustar.

El salon se oscureció como si una enorme nube hubiese cubierto el sol. Las puertas golpetearon y se abrieron arrojando una enorme ola de agua al interior. Eso si que no se lo esperaba. El profuso tsunami arrastró a Kenji arrojándolo empapado contra el suelo de su habitación con las piernas hacia arriba en un gran golpe. Empapado y magullado se incorporó com pudo. Su rostro temblaba por la furia.

"Maldita rana... maldita... rana."-maldijo mientras retoma el aire con grandes bocanadas. Las desgracias para el bueno de Kenji solo acababan de empezar...
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Otsuka Isono el Jue Mar 17, 2011 12:44 am

Isono curioseaba los armarios mientras se replanteaba el entrenamiento. Últimamente sólo hacía eso: entrenar; fuese con los miembros de su escuadrón, de otros o con gente conocida, pero parecía que la idea de dejar de lado un poco las prácticas era un tabú. Queriendo o no, siempre terminaba igual. De todas formas, siempre era más grato hacerlo con alguien a quien se aprecia a imponerlo como una obligación. Dentro del armario encontró un juego de bokkens totalmente nuevo, sin muescas ni rayaduras en la suave capaz de barniz. Cogió uno para mirarlo de cerca: los bokkens que había en su casa no tenían capa de barniz y estaban plagados de muecas. Descubrió al mismo tiempo un juego de protecciones.

Vaya... Esto podría ser interesante, aunque demasiado tiempo que no me pongo una armadura. No creo que tolere demasiado bien el peso, pensó ojeando la pechera depositada en el suelo. Dejó la réplica en el armario que cerró tras de sí, cuando oyó unos golpecitos en la puerta.

Una shinigami de melena larga y oscura, con un pie dentro del dojo la miraba con un onigiri en la mano. Poseía unas facciones afables, de aire despreocupado y ligeramente infantil. Isono no acostumbraba a tratar con personas con un carácter infantil; su paciencia mermaba considerablemente ya que no veía seriedad alguna en ellas. La hermana de su capitán era el mejor ejemplo de lo rápido que perdía el temple.

-Ohio! ¿Qué tal...? ¿Andas esperando a alguien? ¿Te apetece un onigiri? -preguntó tras tomarse unos segundos-. Uy, que despiste! Me llamo Takeda Lisanna por cierto. Pertenezco al 6º Escuadrón. Aunque no me vayas a preguntar por algún compañero porque no es que haya tenido tiempo para conocerlos precisamente ja ja ja.

La mirada de la mujer se perdió unos instantes en alguna parte de aquel dojo. No quería forjarse una idea prematura de la muchacha, principalmente por respeto a las personas que conocía de su escuadrón, que no era pocas ni insignificantes; pero comenzaba a creer que casi toda la población femenina del Gotei necesitaba una tuerca de más. Hizo amago de responderle cuando Hotaru apareció

-Dentro de un dojo, en circunstancias normales, ni se come ni se bebe; se supone que debemos mostrar respeto y aprecio hacia este lugar. Es algo que hasta yo sé -luego se giró hacia ella-. Creía que íbamos a entrenar solas... ¿Con bokken o shinai? Creo que no es buena idea utilizar la odachi aquí dentro, podría cargarme algo sin querer...

Si mirada se desvió de Lisanna a Hotaru un par de veces, abstraída. Definitivamente, los entrenamientos comenzaban a antojársele como una obligación tediosa, siempre torcida hacia alres que no deseaba. Cuánto extrañaba un aleccionamiento en silencio, con la concrentración flotando en el aire mientras sostenía un bokken a media altura, esperando el más mínimo gesto para iniciar un ataque. La rectitud de los oponentes y la inflexión del mentor... Suspiró y se encogió de hombros.

-Mejor, bokken -respondió caminando hacia el armario donde los había visto-. He encontrado un equipo de protecciones, quizás podamos hacer algo con él. Le he perdido la práctica a las armaduras, pero creo que será una buena idea usarlas para corregirnos pautas y aprender a movernos con peso.

Abrió la puerta del armario, donde buscó un par de bokkens. Le ofreció uno a Hotaru.

-¿Cómo acostumbras a luchar, Hotaru? Me gustaría saberlo para hacerme una idea de cómo llevar el entrenamiento -inquirió mientras aseguraba los nudos de su uniforme y se recogía el pelo en una abundante coleta a media altura-. Si te parece y nos da tiempo, podemos entrenar con otras armas o simular un shikai. Estaría interesante. Los entrenamientos más rigurosos no permiten tales cambios, pero creo que a nosotras nos irá mejor si diversificamos más. ¿Te parece?

Lista para empezar, prestó atención a Lisanna. Su semblante, serio y estricto había desvanecido parte de la cordialidad con la que había hablado a Hotaru.

-¿Quieres unirte, Takeda-san?
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Otsuka Isono el Miér Abr 20, 2011 12:59 am

OFF: lamento el doble post... pero ya que estamos reactivando el foro, hagámoslo en lo que importa: el posteo in-rol.


Lisanna es tu turno de posteo; creo que nos vendrá bien tomarnos en serio la regla de los 3 días para no tener esperas tan extremadamente largas. La siguiente sería Hotary y luego Kenji.

Cuando postee, Lisanna que Aaron borre este doble post. Gracias.
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Kawasumi Hotaru el Vie Abr 22, 2011 2:51 pm

La esencia del aceite de linaza trepó hasta su nariz cuando alzó el bokken, sujetándolo sobre las palmas de ambas manos, valorando su peso. Era una pieza bastante buena, cómo no, fabricada en madera de sauce blanco. La ausencia de muescas y la ligera capa de barniz evidenciaban que todavía no lo habían estrenado, no al menos en un combate.

-Se ve que no los han usado mucho. Espero que no nos salgan ampollas o se nos escurran de las manos en mitad de la práctica- comentó mientras torcía el gesto, todavía contemplando el sable en busca de defectos que parecía no tener.- Pero mejor bokken, sí. Es más fácil simular los movimientos de la zanpakutou que con el shinai.

Se acercó al armario, atraída por la propuesta de practicar con el bogu puesto. Se puso de cuclillas frente a sus puertas abiertas, dejando la réplica de madera sobre su regazo mientras curioseaba los equipos. No le apetecía cubrirse la cabeza con el Men, era un engorro tener que ponérselo y además de que reducía la visibilidad, apretaba las orejas y no dejaba escuchar casi nada.

-Pues por el arma que utilizo no puedo arriesgarme en las distancias cortas; puedo bloquear, pero la rapidez de respuesta a un ataque deja mucho que desear, tanto por el tamaño como por el peso de la hoja. De ahí que mis movimientos sean prácticamente ofensivos y esté tan pendiente del ashi-sabaki, el trabajo de pies, para mantener las distancias y no perder el equilibrio. En las arremetidas aprovecho mi peso para sumarle fuerza al corte, y suelo partir desde abajo- explicó brevemente, escogiendo el tare, un mandil oscuro, que se ataría a las caderas.- En cuanto a la técnica, le doy prioridad a las observaciones durante el combate y a la improvisación. Mi zanjutsu es más intuitivo que disciplinado, no me siento cómoda si tengo que ceñirme a unas maniobras concretas o respetar las fases preestablecidas todo el rato. No quiero estar condicionada por ningún método, como he observado que les ocurre a muchos. Es por eso, tal vez, que yo misma me hago un lío a veces, porque no confío en una estrategia consolidada, ni doy nada por seguro en cuanto a mi oponente.

Los protectores para el torso estaban hechos con bambú, lacados en negro en la zona del vientre y forrados de cuero en el tórax. Iban a sudar bastante si entrenaban con todo aquello, aunque la mayor pega que le veía era lo que costaba colocarse adecuadamente la armadura.

-Hm. Eso de variar está bien, y si no nos da tiempo hoy lo podemos dejar para otro día- propuso, alzando la mirada hasta Isono.- Es buena cosa que nos acostumbremos a luchar con toda clase de armas, y a contrarrestarlas. Mi shikai es una kusarigama, ¿alguna vez te las has tenido que ver con alguien que manejara una? ¿Qué forma toma tu zanpakutou cuando la liberas?

Estaba tan centrada en el asunto de entrenar que casi se había olvidado de la otra chica. Volteó el rostro para mirarla, esperando a que se decidiera a acompañarlas o no.


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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Miyamoto Kenji el Mar Abr 26, 2011 1:38 pm


La habítación se estaba empapando comforme el agua resbalaba del guerrero dejando surcos en el tatami. No muy buen humor decidió salir de sus dependencias para que el sol lo secara, ya que esa rana del demonio le había estropeado su vestimenta preferida, en realidad la única que tenía. Kenji se acercaba las puertas cuando escuchó el sonido de pasos acercándose. Entreabrió con cuidado la puerta de madera y papel y observó lo que sucedía fuera. Un grupo de shinigamis se acercaban a la zona, encabezados por una mujer con una larga gabardina de capitán. Un escalofrío le recorrió la espalda al hombre. Si su capitana se enteraba de que se había saltado sus vigilancias podría caerle cualquier castigo, y Izumi-chan no era famosa por su benevolencia. Debía escapar de cualquier forma. Pensó a la velocidad de la luz en un método adecuado de escapar sin levantar sospechas pero no hallaba ninguno.

Su mirada se posó sobre el techo y la tarima que lo sostenía. Quizás esconderse ahí mientras tanto. Con cuidado se subió sobre una pequeña mesita y desplazó un bloque de madera. De un hábil salto se refugió en la oscuridad de las alturas. Estaba oscuro y el olor del polvo era fuerte. Frente a su cara tenía una pequeña y blancuzca telaraña. El sonido de las puertas lo alertó de que habían entrado en el lugar.

"Capitana, estas instalaciones necesitan urgentemente reparaciones y mantenimiento."-decía uno de los acompañantes.-"Incluso hay goteras, mirad el suelo, está húmedo."

"¿Pero no llovió la semana pasada?"-preguntó otro.-"¿Cómo es eso posible?"

Mientras estos debatían sobre el estado de las instalaciones una pequeña y peluda araña empezó a caer sobre la nariz del guerrero. Al contacto con sus peludas patas este dió un salto haci atrás y cayó de espaldas provocando cierto ruído.

"¿Que ha sido eso?"-preguntó uno de los shinigamis de abajo.-"¿También hay ratones arriba?"

"Será mejor comprobarlo. Tsukichi, sube ahí y mira que ha sido eso."
-ordenó uno.

Maldita sea, pensó Kenji, ahora fijo que lo pillaban. ¿Como podía escapar ahora? obervó con desesperación a su alrededor hasta que dió con la solución. Una pequeña trampilla que daba al tejado. Esperaría ahí. Veloz como un ratón a la carrera se escabulló hacia las alturas y se tumbo a deleitarse con los rayos de sol. No supo cuanto estuvo así, pero al cabo de un rato el pico de una escalera irrumpió sobre su pequeña isla de relajación. ¿Acaso no pararían hasta encontrarlo?

"Voy a comprobar si el techo tiene grietas"-decía una voz dede abajo.

No hay otra solución pensó, era hora de escapar a la carrera. Los edificios estaban separados entre sí, pero con un poco de habilidad y potencia podría llegar. Se puso de pie y cogió carrerilla. De un potente salto alcanzó el edificio cercano, luego el siguiente, y empezaba a confiarse cuando calculó mal la fuerza y saltó sobre un pequeño edificio de madera que crujió sobre su peso.

Oh oh, pensó, un segundo antes de que la madera que lo sostenía lo engullese hacia las entrañas del edificio. Por suerte para él el agua amortiguó su caída. De nuevo estaba empapado. Dos veces en una mañana era demasiado. Una nube de polvo y vapor le impedía la visión, pero comforme avanzaba el tiempo antes él se dibujaba lo que parecía unos baños... unos baños llenos de mujeres.

Maldición, esto no puede ser bueno.-pensó el guerrero.

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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Otsuka Isono el Miér Abr 27, 2011 3:40 am

Isono no perdía detalle de las palabras de Hotaru, demasiado interesada en saber su técnica o estilo de lucha y determinar en qué podía ayudarla. Aunque sus formas de ver el combate eran esencialmente divergentes tenían muchos puntos comunes de los que quizás podía sacar algún provecho. Ambas contaban con una perspectiva ofensiva por encima de una defensa; suponia velocidad por encima de fuerza y una intuición más palpable en detrimento del rigor. La diferencia estivaba en la concepción de la disciplina y la perspectiva táctica. La mente de Isono bullía en un sinfín de pensamientos que surgían como flashes mientras la iba escuchando.

-Luchar contra un kusarigama no es fácil... Recuerdo una lección con el alumno de mi padre... El problema fue rebasar la distancia y evitar quedarte sin una extremidad; aunque salvada la distancia... -carraspeó un poco-. Mi shikai toma la forma de dos hoces.

Se abstuvo de comentar la peculiaridad de sus hojas, dentada por dentro y afilada por el otro; un juego peligroso y complejo de llevar.

-Creo que tenemos algunos puntos comunes en nuestra forma de combatir, Hotaru. Jugamos con la distancia y nos basamos en una ofensiva, aunque creo que tú influirás más potencia que yo en los golpes por el hecho de compensar con el peso -comentó meditabunda ojeando el equipamiento del armario-. Sin embargo, creo que, si me permites la sugerencia, debes corregir tus perspectiva del combate. Cuando te enfrentas a otra persona, es tu visión de su movimiento lo que te dirá qué va a suceder. La intuición es una herramienta tanto como lo es la disciplina intransigente de una técnica depurada, se complementan si sabes como hacerlo. Dará al combate una nueva forma más efectiva y con menos huecos que aventajen a tu oponente.

La mirada felino de Isono regresó Lisanna, quien parecía firmemente clavada en el suelo. No le gustaba los espectadores, mucho menos a sabiendas de que las críticas y comentarios no se hacían esperar y a menos que estuviera dispuesta a recibir palos, no toleraría una sola palabra. Bastante incómodo le resultaba sentirse observada.

-Durante años he aprendido esa lección, ¿sabes? Mi padre tenía un dojo en la casa familiar y desde niña me estuvo entrenando. Por desgracia ni tenía su tamaño ni si fuerza, así que tras muchos palos aprendí a guardar su disciplina complementada con una dosis de intuición para evitar moratones. Quizás parezca trivial, pero con doce años no es tan fácil de dilucidar -añadió con una media sonrisa-. A diferencia de ti, mi combate tiene dos facetas que se complementan, una es idea que infundo al comabte y otra, el arma. No puedes luchar de la misma forma con una katana que con un ninja-to, o una naginata, pero sí puedes pensar con la misma idea, ¿me sigues? Cuando no libero mi shikai, estoy supeditaba a mi zampakutou pero ésta se guía por los mismos principios que mi shikai. Yo no suelo cargar de potencia mis golpes, ni dejo al azar el combate, evito los bloques y admito, que no soy uan luchadora limpia. Busco un punto exacto, golpeo y seguiré así hasta que mi oponente caiga... No soy fuerte, pero soy rápida y tengo aguante. Bajo un percepto forjo toda mi filosofía.

Se puso en pie, estirando la espalda.

-Sí, estoy de acuerdo. No creo que nos dé lugar a todo, así que podemos ir entrenando otros días y probar con otras armas. El combate es tan extenso que podríamos tardar años en saber sólo un ápice de todo -aseveró-. Dime, ¿qué quieres que tratemos?
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Kawasumi Hotaru el Jue Mayo 05, 2011 5:06 am

Mientras escuchaba con atención a Isono, sentada en seiza, había comenzado a colocarse el bogu, empezando por el mandil que protegía la zona pélvica. Hacía mucho que no usaba protectores en los entrenamientos, y los dedos se desenvolvían con cierta torpeza entre los cordones que amarraban la armadura. Observó la coraza de reojo, viendo que posiblemente debería pedir ayuda para ponérsela adecuadamente.

-Aceptaré... tus consejos
- dijo casi para sí, sin elevar la mirada hacia la pelirroja ni interrumpir la tarea que tenía entre manos.
Su estilo de esgrima era imperfecto, lo sabía, esencialmente porque era una persona incapaz de dejar las emociones a un lado. Su impulsividad impedía que respetara una estrategia, o siquiera que forjara una en su mente si la situación era muy apurada. Y seguir los instintos, ser espontánea, la convertía en una luchadora limitada; la espada exigía de más inteligencia.

Era capaz de formarse un juicio y reaccionar con rapidez tras observar los movimientos de su adversario, buscar oportunidades de ataque. Sin embargo...

-Nuestra Capitana solía obligarnos a jugar al shōgi con ella. Decía que adelantarse a las jugadas del oponente era la base del juego- recordó en voz alta, mientras continuaba consagrando su atención a las piezas del bogu.- Y que los duelos con espada se decidían dependiendo del número de movimientos que puedes pensar por adelantado... Ella creía que ambas cosas estaban unidas; y yo solía reírme porque no entendía que pudiese comparar un juego de mesa con un arma.

Emitió un prolongado suspiro y detuvo el movimiento de sus manos, que quedaron apoyadas sobre el cuero del Dō. Le dirigió una mirada interrogante a la joven Otsuka, como si todavía no hubiera terminado de comprenderlo.

-Antes de pensar en hacerme shinigami intenté aprender en unos cuantos dojos, y lo detestaba. No sólo había que aguantar la rigidez de los maestros, sino que encima siempre estaban corrigiéndote, como si nunca hicieras las cosas bien.

Negó con la cabeza y apartó el rostro. No era estúpida, pero su carácter contaba con unos cuántos aspectos que a menudo la hacían comportarse como si lo fuera. A veces se ponía a pensar en todas las cosas que había perdido por ser tan orgullosa, y sabía que era tarde ya para recuperar muchas de ellas.

-¿Puedes ayudarme con esta mierda? No consigo que los cordones coincidan en el largo...- bufó de pronto, perdiendo la paciencia con la armadura.

Se sentía un poco avergonzada por soltar todo aquello, porque no era algo que viniera demasiado a cuento ni Isono le había dado a entender que había tal confianza entre ellas como para que tratasen aspectos un poco más personales. Trató de que el azoramiento que sentía no se viera reflejado en su cara.

-¿Qué tal si empezamos con el kirikaeshi? Servirá para ver el nivel de cada una y hacer las primeras correcciones en la postura, además de que nos iremos acostumbrando al peso de las armaduras antes de pasar a otros ejercicios- propuso, cambiando súbitamente el rumbo de la conversación, valiéndose de la pregunta que había hecho la pelirroja anteriormente.- Después podemos ir variando con las técnicas de corte...

---
Off: Como no veo a Liss por aquí... posteo o-oU Espero que no haya olvidado que estaba participando en este tema...


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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Miyamoto Kenji el Jue Mayo 12, 2011 12:11 pm


Los gritos podían oírse desde un kilómetro de distancia. Pervertido, pervertido- gritaban las doncellas que se encontraban disfrutando de un tranquilo baño en aquel momento. Pero pronto se armaron con armas, escobas y cualquier instrumento que hiciese daño y salieron a la caza del hombre. Para Kenji, aquella era una nueva experiencia; era excitante a su manera, pero la verdad es que el hombre no había corrido tanto en toda su vida.

Su mañana se había convertido en una persecusión tras otra, una loca carrera por la supervivencia, y como no, para evitar el castigo. Tras media hora de esconderse en los sitios más recónditos e incómodos, de sufrir golpes y magulladuras, consiguió despistar a la legión de diosas de la muerte que venían tras su alma y su pellejo. Chorreaba sudor y sangre y tenía el traje destrozado mostrando parte de su hombre izquierdo. Estaba molido, literalmente.

Cansado y agotado se arrastró hasta un pequeño edificio tranquilo, tras comprobar que sus perseguidoras habían encontrado de nuevo su rastro. Se dejó caer dentro y cerró la puerta con el peso de su propio cuerpo. Esperaba estar seguro ahí dentro, había tenido mujeres para el resto del día.
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Otsuka Isono el Miér Mayo 18, 2011 12:10 am

Isono tomó los cordones del bogu; sus dedos estaban muy familiarizados con aquellas herramientas de prácticas por lo que no le resultó raro atarlos rápidamente y con eficacia. Asió el bogu y con movió un par de veces sobre la shinigami para segurar que estaba bien sujeto antes de equiparse el suyo. Sin lugar a dudas lo más incómodo sería el men; acostumbrarse a perder visión no era fácil ni agradable, por muy eficaz que fuera para afinar los sentidos y agudizar la astucia del combate. Estirando los brazos hacia atrás se recogió el pelo con las manos para atárselo y eliminar estorbos mientras escuchaba a Hotaru hablarle de sus experiencias con la disciplina.

No le resultaba particularmente extraño escuchar algo así. Muchos maestros de dojos tenían una perspectiva cerrada sobre como eran sus lecciones, complicando el aprendizaje; claro, que eso ocurría mayormente en dojos con demasiados alumnos.

-Tu capitana tenía parte de razón con el shogi, Kamasumi. Los juegos de inteligencia te hacen desarrollar tácticas y enseñan a pensar por delante de tu oponente, anticipándote a él. De una forma u otra, aunque los símiles no sean los mismos el fin si lo era -comentó Isono mirando la reja de acero del men-. Creo que una buena visión del combate es una herramienta más eficaz que el arma mejor forjada del mundo. No importa cuan fuerte o poderosa sea tu zampakutou que sin nociones de su manejo, se queda en nada.

Con un poco de reluctancia, la shinigami se introdujo el casco protector. Durante un segundo el sonido de fuera se amortiguó, notando el cuerpo ligeramente falto de equilibrio. Suerte que en sus planes no entraba practicar con el equipo en lo que quedaba de tarde.

-A menudo cuesta admitir tales cosas, como le sucede a los maestros más veteranos. No siempre es fácil admitir que una técnica es sencilla ni que todo el mundo tiene las cualidades exactas que se requieren para ella; la disciplina se puede aprender pero no tiene que ser necesariamente comprendida -decía la shinigami recordando las lecciones con Kagetsu en el dojo de la casa-. El temple de cada persona afecta a todo lo que le rodea, cambiándolo a su forma de ser, pero no por ello quiere decir que esté mal sino que se necesita de algo más de sapiencia para afrontar una enseñanza. Hay guerreros muy diestros y con un carácter temperamental y no por ello carecen de disciplina, rigor o exactitud en sus golpes... Cuando un maestro no logra enseñar lo que desea es porque realmente no es tan buen maestro como afirma ser.

No estaba siendo transigente con las vivencias de Hotaru, ni quería congraciarse con la aguerrida shinigami; únicamente decía en voz alta lo que pensaba de todo el teatro de los dojos. Se había criado en uno, por lo que tenía vivencias de que a menudo el maestro no era capaz de enseñar; una lección sin palabras mantenía un vacío que rara vez otorgaba buenos frutos.

-De acuerdo, empecemos con algunos katas simples y veamos donde erramos; después los corregiremos y continuaremos. Hagamos una serie de Sho Men Ushi, que es el movimiento vertical de arriba hacia abajo, nos dirá que va mal en la postura del cuerpo y después lo complicaremos con el Tsuki, una estocada a la garganta -propuso Isono, poniéndose en pie con todo el bogu listo-.
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Takeda Lisanna el Sáb Jun 18, 2011 1:29 pm

Miraba hacia el aire frente a una estantería, contemplaba el vacío que suponía en contraste con lo material. Una mariposa que revolotea cerca de una luz, dirigiéndose casi sin quererlo hacia su propia destrucción. El mecer de una llama confinada en una prisión de papel.

Todo era sereno. Dio un bocado más al onigiri sin ser consciente de ello. Fue cuando casi se atraganta cuando volvió en sí gracias a una tos atragantada que se resistía a ser disipada. —¿Cuánto tiempo habrá pasado? Debo procurar que esto no me vuelva a suceder...—Pensó.

Echó una rápida visual al dojo. Parecía que había entrado una chica de cabellos blancos y que ella y la pelirroja ya se habían puesto manos a la obra, armadura incluída.

No sabía muy bien como proceder. Creerían que estaba loca o que era una ensimismada o dios sabe qué, pero lo cierto es que poco le importaba lo que pensasen de ella; aunque trataría de corregir aquellos viajes a los mundos del rey mono.

Como un destello, el comentario de Hotaru apareció en su cabeza súbitamente: —Dentro de un dojo, en circunstancias normales, ni se come ni se bebe—Se sonrojó al recordarlo y terminó el onigiri ahí mismo entre risitas mientras no la miraban. Ya estaba lista.

Tomó su zampaktou y la dejó junto al "recipiente" de tela que aún contenía onigiris. Se levantó mientras pensaba qué decir, ya que estaba ruborizada en parte. Optó por una disculpa muy informal.

Etto...creo que me he quedado un poco...no se...ida. Os pido perdón, no pretendía faltar el respeto ni nada, jejeje

Acompañó sus palabras con una ligerísima reverencia con la cabeza. Acto seguido se dirigió al armario aun abierto donde se podían desde la distancia piezas de armadura como las que llevaban las shinigamis. No le resultó demasiado complicado ataviarse con las protecciones gracias a los numerosos años en la academia, en la que en numerosas ocasiones tuvo que enseñar a algunos alumnos a ponerselas.

Tomó un bokken cualquiera y caminó hacia donde estaban las que esperaba que fuesen sus nuevas amigas. —No os importará que me una, ¿verdad?— Tras estas palabras—que sonaban más bien a autoinvitación— se unió a los ejercicios ejecutados en aquel momento. Lo cierto es que hacía tiempo que no practicaba el arte del zanjutsu en condiciones, con sus katas y todo, pero por ese motivo tomaba con ganas esta sesión de entrenamiento más estructurado.

[OFF: Ante todo siento mucho todo el retraso. Si bien dije que dejaría al personaje de momento, he cambiado de opinión así que me incorporo como buenamente he podido.]
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Shihōin Katō el Sáb Jun 18, 2011 3:16 pm

Un halo de energía azulina envolvía el puño cerrado. Docenas de chispas revoloteaban a alrededor de su antebrazo. Todo ello partía de una profusamente húmeda piel, oscura y acalorada por el sol y el esfuerzo. Hinchó su pecho, tomando fuerzas, y pisó la tierra con fuerza. Una roca, del tamaño de un torso humano, se elevó dos metros más allá. Bajo un sonoro kiai y una rápida embestida, el puño descargó su energía sobre el mineral, destrozándolo en un centenar de pequeñas piedras.

Resolló con rapidez, reponiéndose del esfuerzo acumulado. Se miró las manos. El vendaje había cedido a su eléctrico shunkō y a todo a lo que este se opuso. Arrancó los pocos jirones que quedaban, mientras buscaba el astro rey en el cielo, intentando calcular cuánto tiempo había estado practicando. Entornó los ojos, pues éste se encontraba en su punto álgido, y respiró profundamente, ahora ya más descansando, degustando los olores florales que llegaban aquel apartado lugar. Parecía que aquellos aromas perfundían más rápidamente en su olfato, tras la activación de su cuerpo con aquel riguroso entrenamiento físico. En momentos como aquel, se sentía más vivo que nunca... menuda ironía.

Se dirigió hacia los baños, donde tomó una ducha bien fría que hizo erizar la oscura piel de Kato, conforme el agua la recorría. Se secó de cintura para abajo, lo justo para poder calzarse su hakama. Cambió sus vendajes por unos nuevos y se tiró la toalla sobre la cabeza, prescindiendo de secarse completamente y de arroparse con el kosode. Aún estaba bastante acalorado. Se ciñó bien la venda que le cubría el tercio inferior del torso, y la de su mano derecha, la cual siempre le costaba más ajustarla. No esperó a terminar con su antebrazo izquierdo para abandonar los vestuarios, aún semidesnudo y con la toalla sobre el cogote.

Seguía enfrascado en la tarea de revestir su antebrazo con aquella tela blanca, cuando llegó a aquel transitado dojo. Sólo sus pies sabían cómo había dado a parar allí, pero su sorpresa fue mayor al ver quien se disponía a entrenar, bokken en mano, en aquella austera sala. En un principio no supo reconocerla físicamente, pues estaba enmascarada, pero por muy negado que fuera en la detección de reiatsu, era casi imposible no notar la presencia de su subalterno tan cerca. El cabello rojizo que escapaba de su casco no hizo más que confirmar aquella pesquisa.

— ¡Ahí va, qué agradable coincidencia! — exclamó, al ver la melena cobriza de Isono, forzando una sonrisa. — "Fijo que me recuerda que debería estar rellenando vete tú a saber qué papeles en vez de estar vagueando por ahí... mierda". — se lamentó, para sí, manteniendo aquella sonrisa artificial e incómoda.

Goterones de agua seguían recorriendo su torso desnudo. Se quitó la toalla, en un gesto que inspiraba vergüenza, dejando ver sus cabellos canos, parcialmente húmedos y totalmente desgreñados. No llegaría a describir la situación como incómoda, pero rara era como mínimo. Y entonces cambió su rostro completamente, como si acabara de recordar cómo le encantaban aquellas situaciones, cómo se divertía con ellas.

— Veo que estás ocupada, no molesto. — se disculpó, mientras tomaba asiento. — Sigan, sigan. — las animó.

Él se limitó a quedarse allí, como un mero espectador de una exhibición, mientras dejaba que el aire le acabara de secar. Se frotó con la toallita la cabeza, revolviendo aún más los cabellos grises que ahora colgaban algo más largo de lo usual. En su rostro, una sonrisa cómica, deseando ver cómo lidiaba Isono con aquella situación.

Ni si quiera se había preocupado en tratar de reconocer a sus acompañantes. De nuevo aquella shinigami que le resultaba tan familiar. Parecía que había hecho buenas migas con su subordinada, pues cada vez se encontraba más con ella y siempre andaba Isono cerca. Era la única de las tres figuras combatientes que reconoció, a parte del reiatsu de la pelirroja, pues la tercera también llevaba cubierto el rostro con aquella protección.

"Esto puede ser entretenido." — pensó para sí, mientras acababa de secarse el pelo.

"Esto es aburrido hasta para mí, Kato." — intervino su zanpakutō. — "Que me paso el día durmiendo."

Pero su capcioso comentario, como de costumbre, fue ignorado por la psique del Shihōin, que seguía observando la escena, con una sonrisa de oreja a oreja.



_________________

[OFF]
Espero que no te moleste que me meta, Isono. Pensaba hablar contigo antes, para cuadrar cronologías, pero creo que más o menos lo tengo todo, sólo confírmame: este hilo va después del entrenamiento kidō pero antes de que seas Teniente y de la batalla a Karakura, ¿verdad?



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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Kawasumi Hotaru el Miér Jun 22, 2011 3:11 am

El silencio fue su participación en la charla durante el último par de minutos que le llevó vestirse el resto de la armadura. Una vez colocada la protección para el torso con la ayuda de Isono, la parte más complicada, prosiguió por su cuenta con el resto de piezas. Se escondió bien los rizos bajo el tenugi, un pañuelo que evitaría que el sudor le resbalase hasta los ojos y aislaría en cierta medida el interior del men de esta humedad, y agarró no sin algo de ojeriza el dichoso casco, que terminó poniéndose muy a disgusto suyo. La sensación podría definirse como claustrofóbica; su campo de visión quedaba reducido a lo frontal tras esos finos barrotes metálicos, sentía la cara apretujada por todos lados y su propia respiración la escuchaba amplificada, como si borrase cualquier otro sonido del entorno. Quiso quejarse en voz alta, pero la presión que sentía en la mandíbula la hizo desistir.
"¡Qué calor da esta cosa, hostia!"

Por último se equipó con las partes que cubrían los antebrazos y las manos, y ya estuvo preparada para ponerse en marcha. Al incorporarse, lo hizo lentamente, consciente de que la percepción de su propio cuerpo se vería afectada por todo aquel peso obtenido con el bogu. Caminó unos pasos, acomodándose a la nueva sensación, y ocupó el sitio que le correspondía en el centro de la sala, bokken en mano.

Antes de empezar con el kirikaeshi, quiso calentar un poco para encontrar el punto de equilibrio y acostumbrarse al arma. Lo primero era adoptar la postura indicada, pues de ello dependía que pudiera ejecutar adecudamente los pasos y evitar distracciones por sentirse incómoda. El pie izquierdo quedó por detrás, con el talón levemente alzado y la punta de los dedos a la altura del talón derecho, separados por la distancia apropiada. El peso del cuerpo recaía ligeramente sobre la pierna adelantada, sin rigidez, y los hombros libres de tensiones. En cuanto a la espada de entrenamiento, la sostuvo con ambas manos, la diestra sobre la parte superior delantera de la empuñadura, relajada y con el índice extendido, y la izquierda agarrando la parte posterior, ejerciendo presión sin llegar a agarrotarse.

Comenzó practicando cortes en el aire, elevando el arma por encima de la cabeza y dejándola caer en vertical a la vez que avanzaba un pie. La mano cercana a la tsuba era la que dirigía los golpes, rápidos y firmes, quizá más amplios de lo que deberían ser para las dimensiones que tenía la réplica de madera. Otro vicio que se le podía advertir en el manejo, era la tendencia a llevar la punta del bokken hacia atrás cuando realizaba un tajo desde lo alto. Por otro lado, la coordinación de pies y brazos era bastante buena.
A medida que se sumergía en la calma que le proporcionaba la práctica, su mente iba quedando limpia de pensamientos, concentrada en los movimientos y posiciones básicas, en un fluir más preciso. Se sentía bien entrenando. Había llegado a encontrar placer en ello, a pesar de que cuando quiso aprender a manejar la espada no fue por afición.

Se interrumpió un momento. Llevar el bogu puesto no le estaba suponiendo un gran problema, salvo por el men. El agobio que sentía por el calor la llevó a detenerse y quitárselo junto al pañuelo, enjugándose el sudor de la frente y quejándose con un bufido. Tenía el rostro sofocado y notaba las mejillas algo entumecidas, que agradecieron el repentino soplo de aire que se adentró por la puerta que acaban de abrir. Miró en aquella dirección, esperando encontrarse a algún shinigami despistado que se hubiera dirigido a aquel dojo por equivocación.

-Ouh. Ehem... perdona- dijo con voz algo pastosa a Lissana, pues se le había caído el casco de las manos y éste había ido a parar cerca de los pies de la chica. Se apresuró en ir a recuperarlo, mirando de soslayo al inesperado Shihoin, que parecía recién salido de la ducha. Isono no había mencionado nada de que estaría presente su Capitán, aunque por las palabras que había oído del joven, daba la impresión de que el encuentro no era más que una coincidencia, al igual que la presencia de aquella chiquilla de pelo oscuro. "Menudas... casualidades", observó, sintiéndose extrañamente incómoda. No sabía bien qué era lo que la ponía nerviosa, aunque posiblemente fuera la idea de tener que soportar los ojos críticos y la sonrisa burlona de alguien a quien no podía golpear. Sin embargo, había decidido acudir a ese entrenamiento con la perspectiva de aprender y mejorar, por lo que no iba a echarse atrás por mucho que pudiera apetecerle en ese momento.

Apartó su penetrante mirada de aquella piel oscura y húmeda para observar a las otras dos mujeres. Todavía tenía el rostro encendido y transpirado a causa de los ejercicios.

-Bueno... ¿lo probamos en pareja? Pueden ir empezando dos e ir alternando. Así no solo practicamos, sino que podremos observar las correcciones que van haciendo las otras, ¿os parece?

Tras la respuesta, no dudaría en ponerse el men de nuevo. Ya no. Por muy engorroso que fuera, tenía la capacidad de aislar la mente de lo que le rodeaba, por lo que resultaba más fácil centrar toda la atención en el entrenamiento.

Y es que con tanta visita sorpresa, comenzaba a parecerle algo complicado concentrarse en lo que debía...


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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Miyamoto Kenji el Jue Jun 23, 2011 1:52 pm

Off: Como nadie parece haberse dado cuenta de que Kenji entró en el dojo en el post anterior pues doy por sentado que acaba de entrar ahora mismo, minutos después de Kato.

El sonido del trueno y el destello muriente anunció a todos los presentes que otro individuo había entrado en la sala de forma brusca. Cerró la puerta con un pesado golpe dejando caer su cuerpo sobre la misma y resbalando hasta el suelo. Descansando su rostro, emitió un largo suspiro, justo para darse cuenta de que no se encontraba solo en aquella estancia. El maltratado dios de la muerte tenía toda una suerte de magulladuras menores y partes de su ropaje destrozado. Parecía no tener un buen día. Se incorporó con fuerza y observó con ojos desorbitados a los presentes. Había buscado un lugar seguro y solitario para esconderse, pero parecía no estar de suerte. De las cuatro personas solo conocía en persona a una de ellas. La otra, un hombre moreno de aspecto serio, le sonaba al menos, pero no podría asegurar quién pudiese ser.
Quizás lo más sensato era una retirada oportuna pero desconfiaba de que las airadas diosas de la muerte aún se encontrasen en las cercanías. Fingiendo naturalidad saludó a todo el mundo sin poder evitar que un tembleque le recorriese la ceja izquierda.

“Esto… hola, ¿qué causalidad no?”-vociferó.
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Otsuka Isono el Jue Jun 23, 2011 11:28 pm

Isono no tardó en hacerse al peso de la armadura, pese al tiempo transcurrido desde la última vez que usó una. Se acomodó tras la primera sucesión de golpes a la cabeza y aunque la visibilidad se había reducido conocía demasiado bien los movimientos del kendo y del kenjutsu como para saber que iba a pasar sólo con ver los pies del oponente. Los primeros años de entrenamiento en la casa familiar se habían basado en la práctica con el bokken, realizando las katas con técnica con un solo sable; esos años sirvieron para adecuarse a la espada, ganar sosiego y aprender a anticiparse al oponente jugando con las mismas ventajas. Tanto el kendo como el kenjutsu, en su variedad de técnicas, mantenían una reglas que impedían un cambio en el juego, por ende, para ganar había que ser más astuto y conducir al oponente hasta el punto exacto donde uno quería que estuviese. Su padre había sido un magnífico espadachín, tanto que podía desarmarte sin mover un pie de donde estaba.

Conforme el tiempo se iba sucediendo, la tranquilidad algo tensa de la sala se vió rota sin previo aviso. La incorporación de Takeda no suponía un problema al desarrollo del entrenamiento, pero la aparición de Kato hizo que clavase los pies en el suelo. No le gustaban los espectadores. Detestaba ser observada mientras entrenaba, como si estuviera haciendo una exhibición indeseada de la que tarde o temprano se daría un criterio. No era una maestra; no había llegado hasta ese punto con su padre, pero no toleraba que nadie la corrigiese sin razones fundamentadas. Y dudaba mucho que Kato las tuviese.
Iba a decir algo cuando la puerta se abrió apenas unos instantes después dejando que entrase en la ya saturada escena a aquel gigante que ya conocía. El bokken estuvo a punto de caérsele de la mano. Frunció el ceño peligrosamente, notando un enfado cada vez más acentuado. Alzó la máscara del men sobre la cabeza, hacia atrás y clavó la punta del bokken sobre la madera pulida de la sala.

-Capitán.... Miyamoto... -masculló dirgiéndose hacia los dos hombres; realizó una pausa, controlando la irritación-.¿Qué estáis haciendo aquí? Acabáis de irrumpir en un entrenamiento de zanjutsu... Más os vale no abrir la boca: no quiero quejas, ni críticas, ni nada que rompa el silencio de la sala. Al primero que ose abrir la boca, lo saco aquí y lo muelo a palos. ¿He sido clara?

Con gesto iracundo, bajó la máscara del men y se centró en Hotaru y Lisanna. Ni siquiera notaba el peso de la armadura. Sus planes se iban al traste a cada minuto que pasaba. Lo que iba a ser un entrenamiento con Kawasumi, se había convertido en un baño de multitudes. Durante un breve instante, vió el carácter de su padre reflejado en sí misma: la severidad de la lección y el poco afán por ser observado.

-De acuerdo. Cambiaremos a combates individuales y corregiremos la postura y los golpes. Nada de golpes a la cabeza ni a la garganta -comentó Isono echándose a un lado-. ¿Preferís empezar vosotras dos?
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Takeda Lisanna el Mar Jun 28, 2011 11:47 pm

Sus brazos comenzaban a sentir el peso y la inercia del bokken en cada movimiento. Ya hacía tiempo desde la ultima vez que había entrenado en serio zanjutsu, ya que, por algún motivo siempre conseguía encontrar algo más interesante que hacer.

Con la entrada de dos individuos en escena sus dos compañeras parecieron ponerse a la defensiva, y miradas inquisidoras cruzaron el aire. Hubo un tiempo en el que a Lisanna le hubiese incomodado la presencia de mirones en sus entrenamientos, pero a medida que ejercercía de profesora fue eliminando dicha sensación.

Sin embargo no pudo evitar fijarse en el primero que entró. Era un tipo un tanto alto, pero lo que más le llamaba la atención a Lisanna era el contraste entre una piel sumamente morena y un pelo más claro que la luna—obvió el desorden del mismo, que parecía estar de moda—. Pudo suponer por tan característicos rasgos que era el capitán del escuadrón vecino, el 5º Escuadrón, pero más allá de eso no sabía nada. Por "a" o por "b" decidió no hacer saludo formal alguno, quizás imitando a sus compañeras; simplemente se limitó a realizar un tímido saludo con la mano. El capitán había entrado en el lugar como el que sale del baño y se pasea por su casa, todavía con el torso desnudo, lo que consiguió sonrojar a la "pequeña" Lisanna.

Tras unos segundos embobada pudo reconocer la voz de la pelirroja a su espalda:

¿Preferís empezar vosotras dos?

¿Eh? ¿Cómo?...Ah, si, vale...—Se puso rápidamente frente a Hotaru intentando disimular su sonrojo bajo el men; preparada para empezar, y en cuanto creyó que su oponente también lo estaba, se lanzó con un golpe vertical descendente típico. Necesitaba alejar sus pensamiento del susodicho capitán y centrarse en lo que de verdad importaba lo antes posible.
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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Shihōin Katō el Jue Jun 30, 2011 2:38 am

Se avecinaba bronca. Kato estaba seguro desde que comprobó como sus despistados pasos le habían conducido hasta aquel dojo, interrumpiendo a la shinigami de cabellos carmesí. Mientras ésta caía sobre él, el peliblanco seguía sentado, frotándose el pelo para acabar de secarlo. Resoplo aliviado, pues Isono se limitó a demandar silencio, no sin privarse de amenazas, y no le recordó ninguna tarea pendiente como se temía. Sería un buen descanso para aquella jornada de entrenamiento. Un poco de recreación visual. Quizá hasta volviese a casa con alguna lección de zanjutsu aprendida.

— Cristalina. — replicó. — Me limitaré a observar y aprender. — añadió, a medias serio, a medias burlón.

Mientras las shinigamis se preparaban para comenzar su entreno, la mirada de Kato reparó, curioso, en el hombre que había entrado allí, poco después de su desafortunada incursión. Miyamoto había sido nombrado por Isono. El Shihōin no tenía la menor idea de quién era. Tenía pinta descuidada y superaba por un palmo a Kato, tanto en altura como anchura. Nada más interesante en él, por lo que su curiosidad no tardó en volver a recaer sobre las mujeres de la sala.

— "¿En serio vas a quedarte aquí, no tienes nada mejor que hacer?" — preguntó, incrédula, su zanpakutō.

— "Nada, prefiero estar aquí. Además..." — su ojos se fijaron en una de las tres figuras, la del cabello plateado. — "Esa shinigami tiene algo que..."

— "Wo, woo... para, para." — interrumpió Tora. — "¿Tengo cara de consejero sentimental?"

— "No digas memeces." — corrijió Kato. — "Es simple curiosidad. Su cabello, sus ojos... cada vez que lo veo me resultan extrañamente familiares, pero no logro averiguar por qué."

— "¿Y si te dijera que yo sí recuerdo por qué te suena su cara?" — preguntó, con deje enigmático, el espíritu de su arma.

— "Pues te dirías que te callaras". — Kato sonrió para sí. — "Le quitarías todo la gracia al asunto si me rajas el final de la historia, baka."

Tora obvió el insulto y, por lo que sintió el Capitán, se fue a visitar a su querido amigo Morfeo. Él volvió a observar a las shinigamis en general, vislumbrando cada detalle, cada pose y rito de preparación que llevaban a cabo. "Un buen sake tibio vendría a las mil maravillas", pensó.


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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Kawasumi Hotaru el Jue Dic 22, 2011 5:10 am

Como si no fuera suficiente con la shinigami que parecía una criaja recién salida de la Academia y el Capitán pasado por agua del Quinto Escuadrón, apareció otro hombre de desaliñado aspecto, al parecer tan sorprendido como ellos de encontrarse ahí. Hotaru habría protestado por la cara dura de esos que nadie había invitado, pero notó que Isono ya estaba lo suficientemente tensa como para necesitar de sus comentarios rebosantes de antipatía. Así pues, se aseguró de tener toda la armadura bien colocada y fue a ocupar su sitio en el dojo, alejada a nueve pasos de Takeda.
Su compañera pareció un poco despistada al principio, pero una vez las dos estuvieron prontas para comenzar se sorprendió viéndola tomar la iniciativa y adoptando el papel de atacante.

"Pfff... qué asco. Odio ser el motodachi".

Tal y como había manifestado anteriormente al explicar su estilo de lucha, a la mujer de cabellos blancos se le daba mejor desenvolverse mediante técnicas ofensivas. De este otro modo destacarían más sus fallos, y si bien era cierto que había ido dispuesta a aprender, no le apetecía meter la pata justo cuando tenía de público a gente que ni conocía.
Lissana había acortado la distancia en tres pasos y Hotaru hizo lo propio casi de forma simultánea, manteniendo el contacto visual con el rostro atrapado tras los barrotes del casco. La réplica de madera descendió con firmeza para asestarle un golpe en el tronco, y con tal de evitarlo sólo tuvo que alzar su propio bokken e interceptar la trayectoria del de la otra, dando luego un pequeño paso hacia atrás, y después otro, recuperando la pose de equilibrio.

A medida que las katas se sucedían Hotaru se impacientaba un poco más. Se cansaba de esperar los ataques y además la chica del Sexto se había mostrado algo insegura en un par de ocasiones. Por no decir que a ella ya se le empezaba a notar que tenía dificultades para la guardia baja. Estaba demasiado acostumbrada al peso de la odachi, mayor que el de una katana corriente, como para que su Gedan no Kamae no llamase la atención a ojos más expertos. Tenía que alzar la espada enérgicamente para bloquear las estocadas del contrincante, pero lo hacía con demasiada agresividad. Comenzó a notar una leve tensión en las cervicales.

"Y encima esta gente no se va. Como vea una sola sonrisita prepotente los mando a la mierda".

Takeda estaba avanzando por su derecha para lanzarle un golpe en el costado. En lugar de llevar el pie hacia atrás y eludirlo, Hotaru respondió atacando la muñeca que más cerca tenía la joven de la empuñadura, con intención de desarmarla, y sin darle apenas margen de tiempo siguió, avanzando un paso y describiendo un tajo vertical para derribarla.

No podía evitarlo. Estaba hecha para ser quien daba los golpes, no para recibirlos.

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Off: ¡Sí, he vuelto a postear! Y encima con un post cutre de los míos, pero oyes... Pa una vez que hago algo...
Aaron me puede pegar por controlar un poquiiito las acciones de Lissana, pero lo he hecho por una buena causa, ¡lo juro! Y es que si por una de esas se diera el milagro de que alguien quisiera retomar este tema pero no estuviéramos todos, así se puede inventar algo para rolear sin recurrir al viejo truco de que aparezca un hollow y se coma al otro personaje por no estar su roler aquí D:
Ahora me voy a offtopiquear por ahí :3 ¡Saludines!


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Re: Ni dos ni tres son compañía ni multitud [Hotaru, Miyamoto, Isono y el que quiera entrar]

Mensaje por Shihōin Katō el Dom Dic 25, 2011 3:07 pm

[OFF] Como hace mil que no se rolea aquí, refresco memorias con el orden de posteo:

Kenji
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Lissana
Kato
Hotaru

Si veis que este post sobra, decidlo y lo borro. ^^


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