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Escapando de la reunión

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Escapando de la reunión

Mensaje por Chiesa el Vie Feb 11, 2011 3:35 pm

Chiesa abrió las puertas con tranquilidad. Eran grandes y hacía falta una fuerza considerable para poder moverlas. Nada sobrehumano pero si lo suficientemente esforzado para no ir con demasiada prisa ni aceleración.

Tras lograr salir, con paciencia y dedicación, pues a pesar de las ganas que tenía de salir de aquella sala viciada a egocentrismo, se lo tomaba con la filosofía suficiente para no moverse desesperadamente en busca de una salida. Una vez fuera, los dos shinigamis que la custodiaban por la parte exterior le saludaron con una grave reverencia a la que él respondió de manera más leve. Ellos ya se ocuparían de cerrar la puerta, porque él tan sólo quería dar por cerrado, dando carpetazo y vida nueva, a aquella reunión.

Mientras salía de los edificios de aquella división, caminando por los amplios pasillos que la conformaban, tan largos e inútiles que eran totalmente desaconsejados para una reunión en tiempo de crisis, por muy majestuoso y pomposo que quedara aquello, seguía manteniendo su mente ocupada.

Pensaba en lo estúpido de ese tipo de reuniones. A su capitán, siempre lo había visto sonriendo y sabía bastante bien que había tenido que ir a demasiadas de estas reuniones, ¿antes eran más divertidas? ?se sacaba algo en claro? En aquella sala tan solo había sacado en claro que allí solo se reunían chiflados de lo más variopintos, vigilantes de la playa supermusculados, y nobles caprichosos hartos de jugar a las casitas en sus mansiones. Y los que no actuaban como si aquello fuera un juego o una locura compartida no sabrían diferenciar una buena idea o algo original aunque lo tuvieran golpeándole la frente continuamente. Únicamente seguirían el camino que les habían enseñado, el que ya conocían bien, y serían tan predecibles y lentos como siempre.

Sus sentimientos seguían viajando entre la depresión por todo aquello y la impotencia. Tras las acusaciones vertidas, sentía más que nunca ganas de empuñar a su querida Kaguya. ¿Cuánto tiempo hacía que no tenía una pelea en serio? Solo tenía ganas de que aquellos estúpidos arrancars fueran lo suficiente estúpidos de ir al mundo humano y ponerse en su camino. Tenía tantas ganas de achicharrarlos como de demostrar a los demás la incapacidad de la que hacían gala continuamente.

Casi estaba saliendo, lo justo para poder ver el sol y empezar a olvidarse de todo aquello cuando escuchó algo a su espalda.

-¡Chiesa taichou, Chiesa taichou!- La voz de Kaori-chan, la capitana del 6º escuadrón retumbó por todas las paredes de aquel pasillo.
Él tan sólo se giró para esperarla y ver que deseaba ahora. Eso sí, no con su mejor cara, aunque lo suficientemente buena para todas las desmotivaciones que le estaban cruzando el cerebro.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Izumi Kaori el Vie Feb 18, 2011 5:55 am

Cuando finalmente le vio detenerse, se quedó un momento quieta, sin estar segura de que iba a decir a continuación, ni siquiera respiró. Y debo decir que la inspiración no le llegó cuando el capitán se volvió y la encaró con el rostro más serio que le había visto nunca. Pensó en no decirle nada, aquellos ojos no parecían pertenecerle, era como si a Bastian Chiesa le hubieran hecho un transplante o algo así. Pero entre los defectos de Izumi, o tal vez entre sus virtudes, se encontraba la decisión y si había acudido a él para decirle algo no iba a echarse a atrás por aquella mirada tan impropia de él. Se cruzó de brazos, intentando una pose desapasionada y clavó sus oscuros ojos en los de su interlocutor, o el que venía siendo su pesadilla desde hacía eones, si mejor se deseaba.

- ¿Se puede saber qué ha pasado ahí dentro? La tensión se podía cortar con una zanpakutoh- al parecer las caras de enfado poco hacían con las formas habituales de la Dama de Hierro. No sabía suavizar o hacer las cosas de un modo delicado, ella no. Aún así, y pese a todo, su voz denotaba preocupación. Si se la conocía un poco, aquello se veía claramente. Porque en lugar de echársele al cuello, como era de esperar tratándose de Chiesa, le trataba como a cualquiera. Aunque, obviamente, aquel muchacho de cabello castaño, no era cualquiera. Era el quebradero de cabeza más grande que jamás había sufrido la pendenciera Kaori. Él sabía sacar lo peor de sí misma y hacerla parecer un monstruo, una loca, como él mismo había dicho. Normalmente, cada vez que tenían una conversación, acababan tirándose los trastos a la cabeza, o más bien ella le lanzaba cualquier cosa que encontrase. Para ella, el capitán no era más que un mujeriego descerebrado que no veía más allá de sus narices y de cualquier cosa que tuviera pechos o que fingiera tenerlos. Pero no en ese momento, en aquel encuentro de miradas no veía al buscavidas que toleraba con gran esfuerzo, no. Esta vez era alguien distinto quien la observaba. Y aunque quiso hacer como sino se diera cuenta, lo cierto es que hasta ella podía percibirlo, aquel idiota estaba diferente, agradablemente diferente, pese a la sombra en sus ojos.

- Vamos a ver, Bastian…- ¿qué demoni…? ¡Acababa de llamarle por su nombre de pila! y se había quedado tal cual, ¿qué estás haciendo, Kaori? Normalmente se dirigía a él por el rango, y si le sacaba mucho de sus casillas, cosa que realmente ocurría muy a menudo, más de lo que todos quisieran, se dirigía a él como “el imbécil”. Llamarle como lo hacía ahora, con tanta familiaridad es algo que me sorprende hasta a mí, creo que solo lo hizo durante su primer encuentro en el Sexto Escuadrón. Pero no os entretengo más que mis enajenaciones mentales y vuelvo con estos dos, que miedo me dan- ¿me lo vas a contar o voy a tener qué usar un sacacorchos? Se me dan bien los interrogatorios- y esbozó una media sonrisa esperanzadora. Esa actitud era la que solía ocultar a todos y aunque no le gustaba mucho mostrarla, cuando ocurría algo, algo que la hacía soltarla, a veces no era capaz de volver a componerla, o no con demasiada facilidad. Y con Chiesa… le daba casi más miedo que con nadie, porque él ya la había herido (y lo peor es que lo había hecho sin darse cuenta) en el pasado y le horrorizaba volver a verse rota. Pero, las cosas solían ocurrir sin razón aparente, de manera que allí estaba, intentando descubrir que le había pasado a aquel tonto. Definitivamente, las relaciones humanas eran una de sus asignaturas pendientes. Aún así volvió a insistir, con el rostro levemente congestionado, pues no podía estar segura de estar obrando como debiese.

- ¿Quieres… qué vayamos a tomar un poco de sake y me lo cuentas?- cuando se dio cuenta que empezaba a jugar con sus manos, como una cría asustada, las colocó detrás de la espalda y alzó un poco el cuello para luego moverlo a un lado, dando a entender que podían marchase cuando él quisiera. Quedarse allí y hablar de esos temas con tranquilidad no eran dos cosas que pudieran unirse en una misma frase. No quería que les vieren allí, confraternizando. Tenía, pese a todo, una reputación que mantener, y el hecho de sacarles los ojos al resto de capitanes, si es que llegaba a darse el caso, no podía hacerse en aquel pasillo.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Chiesa el Mar Mar 15, 2011 10:46 am


El capitán de la 13ª división se quedó mirando el rostro de su compañera. Ésta se había parado durante un momento, con un rostro más de desconcierto, como si le hubiera sorprendido que Chiesa se hubiera girado tran pronto, o quizás fuera la expresión que se formaba en el rostro del capitán, quien había dejado de lado sus habituales poses cómicas o de despreocupación para tornar su ánimo más acorde con la situación, con los acontecimientos que acababan de suceder en el interior de aquella estancia.

Antes de que la sorpresa proveniente de Kaori-chan se hiciera muy evidente, esta cambió su posición a una más defensiva, entrecerrando sus brazos delante de su pecho y adquiriendo una expresión más calmada e indiferente. Mas por mucho que la capitana del 6º escuadrón viniera a reprenderle, él iba a seguir en sus trece.

- Lo que ha pasado dentro creo que va a ser la rutina a partir de ahora. Creo que la gente va a tener que ir aprendiendo a hacer bien las cosas o esto se va a repetir mucho más a menudo. – Contestó Bastian a la pregunta de Kaori. La verdad es que la situación que se había vivido en el despacho del comandante había sido tensa, desagradable por momentos, pero era algo que se había esperado el capitán desde el principio. Con lo poco que había tratado a los demás capitanes, con las debidas excepciones, ya sabía bien que se podía esperar de ellos, o por lo menos de la mayoría. Así que a no ser de que la gente se fuera poniendo las pilas a la voz de ya, aquello iba a ser una constante tan invariable y natural como las mareas o los ciclos de la luna. Parece ser que la capitana, en su infinita inocencia, no se había enterado de que ser capitán también significaba malos tragos como éste. – Vete acostumbrando.


Pero parecía que aquella primera frase tan solo había sido una manera de romper el hielo, para llegar a las preguntas personales y más directas. Pero de todas formas, a Chiesa no le interesaba demasiado aquellas cuestiones. Más que nada porque no había demasiado que contar.

- No se que te puede interesar ni cuan duro puede ser tu interrogatorio, pero no te diré que no a que invites a una ronda de sake. – Contestó con su habitual sonrisa, recuperada tras la primera contestación, volviendo a su habitual estado de ánimo. El ofrecimiento había sido recibido de mantera inmediata y tan rápida como la velocidad de la luz. El Chiesa habitual había vuelto a aparecer, haciendo ver que la preocupación por aquella reunión había sido casi una especie de ilusión temporal que se había difuminado una vez fuera de la sala de reuniones.

- ¡Venga! ¡El bar no va a estar abierto todo el dia! – Le requirió gritando mientras se daba la vuelta y aumentaba la distancia que les separaba a ambos mientras movía la mano con el mismo propósito que sus gritos alentadores, para que Kaori pudiera ver perfectamente la prisa que llevaba, o las ganas de beber sake que le habían entrado.

Aunque lo que no podía ver la capitana del 6º escuadrón era que nada más girar el rostro, este había borrado su sonrisa volviendo a su serio rostro inicial.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Izumi Kaori el Miér Mayo 18, 2011 10:03 pm

[FDI: Sigamos. He tardado un montón, pero aquí está el tema, a ver que tal se nos da]

Le odiaba, eso era algo que había quedado más que claro en sus múltiples encuentros y desencuentros, era un idiota redomado, pero sobre todo detestaba ese humor que mudaba, esos cambios de temperamento, y también las contestaciones crípticas, que tan poco tenían que ver con su habitual personalidad efervescente y pícara. Puestos a elegir, y sino había más remedio que hacerlo, prefería verle, al menos, sonriendo. Y no pudo evitar sentirse desconcertada por esto. Aunque no dijo nada al respecto ni le amonestó, esta vez decidió no hacerlo, ni siquiera abrió la boca para gruñir o resoplar, apretó los labios en una mueca forzada y le siguió a cierta distancia.

Por una vez (y que no sirviese de precedente) podía entender como se sentía. La reunión había sido una pérdida de tiempo, en la que lo único que se había demostrado había sido la escasa madurez que tenían todos ellos (recién nombrados, aunque esto no fuera excusa para su comportamiento) y que no había coordinación entre los escuadrones. Y eso eran cosas que había que cambiar. No solo por el buen funcionamiento de toda la Sociedad de las Almas, sino también por los propios capitanes. Estar constantemente enfurruñados entre sí no podía ser producente para sus mentes ni para sus actuaciones. La Dama de Hierro lo sabía, por eso no estalló, como habría ocurrido normalmente. Se guardó las manos en las mangas del haori y continuó reflexionando, hasta que el capitán habló de nuevo, dejando de lado su actitud hosca, o al menos eso le pareció a Kaori.

La chica negó con la cabeza, su gestó intentó parecer hastiado, resignado incluso, pero la sombra de una sonrisa asomó a sus labios. Menos mal que Chiesa iba delante y no podía verla. No le hubiera gustado nada que creyese que su cambio anímico se debiera a él, ¡menudo idiota!, sería demasiado humillante, además de ponerla de mal humor, porque estaba convencida de que la molestaría hasta que tuviese que abofetearlo. Aunque si el joven era incapaz de ver los gestos de Kaori era obvio que ella tampoco veía los suyos, de modo que no pudo percatarse del gesto sombrío que aparecía nuevamente en el rostro agraciado del capitán del décimotercer escuadrón. Cuando la muchacha se puso a su altura fue como sino hubiera ocurrido nada, como si el castaño fuera el de siempre. Aunque muchas cosas habían sido las que habían cambiado. Y tal vez lo más distinto fuera precisamente ella.
- Hay un sitio nuevo en el Rukongai que sirve muy buena bebida. Estoy segura que te gustará, sobre todo el ambiente- siguieron caminando, como si fueran dos viejos amigos, y no dos capitanes que tenían una relación, al menos “peculiar”.

Anduvieron por las estrechas callejuelas del empobrecido distrito hasta que encontraron el local de que había hablado Izumi-taichou, una taberna de mala muerte con aspecto más que sospechoso en la que la concurrencia estaba formada, mayoritariamente, por tipos con pintas de mercenarios. Si aquella hubiera sido una situación normal habrían sido muchos los que se habían interesado por ellos, aunque los hakamas que vestían Chiesa y Kaori funcionaron a la perfección, eran dos salvoconductos muy efectivos. El tabernero, un hombre esmirriado y que vestía harapos sucios, saludó a la Dama de Hierro con un asentimiento de cabeza y colocó sobre la barra, frente a ellos, una botella de sake y dos vasos vacíos que pronto rellenó con la bebida transparente.
- Te dije que te encantaría- aunque faltaban chicas, claro. Y eso la hizo fruncir las cejas, pero se rehizo- y créeme cuando te digo que el sake es bueno- y tomó todo el contenido de un solo trago, en su estilo.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Chiesa el Sáb Jun 18, 2011 5:46 am

La ida hacía el bar que decía la capitana Izumi resultó algo tensa, pues aunque Kaori se puso a la altura de Chiesa enseguida, el trayecto resultó algo silencioso, no hablando ambos capitanes para poco más que lo necesario para poder guiarse entre la marabunta de gente, saliendo primero de las dependencias amuralladas del Gotei 13 para poder llegar hasta los límites con el Rukongai y seguir por sus empolvadas calles hasta un distrito de los menos recomendables.

El lugar no era muy recomendable ni muy aseado, por todo lo que se veía. Además, le daba la impresión de que los parroquianos de allí no exigían demasiada etiqueta ni decoro. Más que nada, parecía un lugar donde encontrar mercenarios o por lo menos tipos que pudieran resolverte alguna papeleta más ilegal que otra cosa.
Era un lugar que no sorprendía a Chiesa, pues había varias tabernas por las zonas más bajas del Rukongai que ofrecía incluso peor calaña que la que había aquí. Lo que realmente le extrañaba era que Kaori-chan conociera este tipo de lugares, tan alejados de los departamentos shinigamis, tanto en distancia como en principios.

Los haoris de capitán llamaron inmediatamente la atención. Era totalmente comprensible, pues la presencia de uno intimidaría al más insconsciente de ellos en menos de un segundo y la duda de si realmente era un panoli vistiendo como no debía y provocando a la gente o si realmente era un capitán de verdad era demasiado arriesgada para quien no quisiera enfrentarse a la muerte.

Además, si Kaori ya conocía este lugar, ya habría tenido algún altercado con los habituales y ya conocerían su fuerza, por lo que no querrían vérselas de nuevo con ella. Que duro debía de ser ser una chica indefensa entrando en una taberna oscura del Rukongai.

Se sentaron en la barra y sin que hubiera necesidad de una sola palabra, el tabernero sacó una botella de sake sin ninguna etiqueta y sirvió un par de vasos a los recién llegados. Tras tomar un sorbo, asintió complacido.

- Realmente se trata de un buen sake. - Le contestó a la capitana, asintiendo a su vez al tabernero con condescendencia. Mucho tenía que haber intimidado Kaori al llegar aquí, pues le sorprendía demasiado que un sake Ginjō-shu estuviera en las bodegas de aquel bar sin que fuera de contrabando, lo cual llevaba a la única solución posible. Y muy acojonado tenía que estar para haber ofrecido un producto de contrabando a una autoridad tan alta. Seguramente la primera vez que hubiera venido habría sido tomada por una chica indefensa y tuvo que demostrar lo bien que se maneja. Pobrecillos los de allí entonces.

- Entonces, ¿qué querías contarme? - Le empezó preguntando Chiesa. Era obvio que ella quería que hablara de lo ocurrido en la reunión de capitanes, pero él no se encontraba de demasiado humor ahora para abrir su corazón, así que esperaba que la menor graduación y mayor calidad del sake hiciera que fuera bebiendo más alegremente, sin percatarse de que iría afectándole poco a poco el alcohol. Seguro que una vez se le hubiera subido a la cabeza el alcohol, fuera menos inquisitiva. Mientras, debía ir esquivando la charla con sutileza.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Izumi Kaori el Lun Jun 20, 2011 6:27 am

Hay cosas que no deben mezclarse. El agua y el aceite, sin ir más lejos. Pero aquel era un mal menor, simplemente no se ponían ambas sustancias en un mismo recipiente. La cosa cambiaba de color cuando eran dos personas las que no podían permanecer juntas por largos periodos de tiempo y estaban obligados a hacerlo. El caso de dos altos cargos que deben verse a diario. O para ser más específicos, el apuesto Bastian Chiesa y la explosiva Izumi Kaori. Había habido acercamientos en todo lugar y momento, desde que se conocieron y nunca, jamás, había terminado de cuajar la cosa. Bien por equívocos, bien por desacuerdos en cualquier cosa. En esta ocasión (la más reciente entre tantas) las cosas no parecían ir tan mal como otras veces. Estaban bebiendo sake y charlando animadamente. Cuando Chiesa alabó lo que bebían, una sonrisa pugnó por embellecer el serio semblante de la Dama de Hierro, pero la contuvo sirviendo una nueva remesa del transparente licor y con un par de palabras- sabía que te gustaría- la mueca se hizo más evidente cuando el descarado del capitán del décimo tercer escuadrón le soltó aquella pregunta. O intentaba ganar tiempo o realmente estaba interesado en que pensaba ella.

- ¿Yo?- preguntó ella a su vez, con sarcasmo- yo no he sido la que casi se bate en un duelo con el capitán Kobayashi. De hecho, y contra todo pronóstico y estado más tranquila que todos vosotros, seguro que ha sido una sorpresa- alzó el pequeño vaso en el que le habían servido el sake y dejó que la luz, brillante y azulada que provenía de una de las lámparas de papel, lo atravesase de lado a lado. Durante un minuto pensó en las circunstancias que la habían llevado donde se encontraba, a aquel lugar exacto. Y supo que algo iba a suceder, que algo malo, algo que cambiaría todo estaba a punto de producirse. Sintió un escalofrío, sensación que la hizo regresar al presente, a la evasiva que acababa de lanzarle su compañero- no es tan fácil quitarme una idea de la cabeza, Chiesa-taichou, ya deberías saberlo- y bebió un nuevo sorbo. Realmente estaba delicioso. El señor Tanaka estaba cumpliendo con lo prometido y había traído bebida de calidad. No le gustaría atentar con alguien al que conocía desde hacía tanto tiempo. Aquella taberna era nueva, pero la joven capitana conocía al dueño desde sus tiempos de pilla en el Rukongai. Aquel viejo la había perseguido cien veces, y ella siempre había conseguido escapar. El reencuentro fue bastante curioso.

****************

Kaori acababa de darse un baño (por alguna razón era el momento en el que más gamberra se sentía) y había decidido salir a dar un paseo. Se había puesto ropas informales, se había colocado la espada al cinto y había atravesado las calles como una vulgar ratera. Era como volver a ser la pequeña Kaori-chan, aquella que capitaneaba a los pillos del lugar y que siempre se metía en peleas. Al dar la vuelta en una de las estrechas calles había descubierto el local, un antro en toda regla. Podría haber pasado de largo y haber ignorado el local. Pero su antigua yo se sentía travieso y entró, con decisión. Como no podía ser de otro modo, todas las miradas se clavaron en ella, que las ignoró con el alcantarillado de su boca. Se sentó en la barra y el desdentado anciano también intentó decirle una grosería. Pero en una fracción de segundo, Izumi lo había sacado de la barra y lo tenía aprisionado con su zanpakutou. Quedó claro quien mandaba allí. Y también que sake debía ofrecerle a tan distinguida señorita. Porque le escupió el que le había servido.
- Yo os conozco, señora- dijo el anciano minutos después, cuando la joven bebía su mejor sake.
- ¿Ah, si?, pues yo no tengo ni idea de quien eres tú- y no era una mentira.
- Reconocería ese aire díscolo en cualquier sitio. Eres Kaori-chan- la chica levantó el puño, dispuesta a amenazarle- soy el viejo Tanaka, solías robarme arroz cuando no me daba cuenta. Jamás conseguí atraparte. Cuánto has crecido.
- ¡Viejo Tanaka!, cuánto tiempo ha pasado- y sonrió, por una vez.
- Desde que te fuiste a estudiar para shinigami. ¿Lo conseguiste?
- Algo así- La Dama de Hierro se rascó la nuca, levemente avergonzada- soy capitana de un escuadrón y no me gusta el sake barato…

****************

Después de eso, el viejo Tanaka apenas había hablado con ella. No es que ninguno de los dos fuera muy hablador. Aunque esa anoche ella quería saber… ¿qué demonios le pasaba al imbécil de Chiesa?
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Chiesa el Jue Mayo 24, 2012 1:49 pm

Chiesa rellenó de nuevo su vaso de sake para tomar un trago de un tirón, notando el ligero ardor de la bebida correr rápidamente por su garganta. Tras ello, resopló con aliento alcohólico sobre la barra del bar.

Sabía que Kaori no iba a ceder en su empeño de seguir preguntando y aquella cuestión tampoco era tan traumática, tan trascendental como para dedicarle mucho tiempo en esquivar un cazador tan tenaz y persistente. Pero sin embargo, le resultaba algo embarazoso contar algo así. Quizás estar serio le había salido más naturalmente, aunque todavía intentara ocultar y camuflar esa parte suya. Pero el hablar de ello, el analizar delante de alguien porque se había cabreado, que era lo que le hastiaba, lo que le superaba de aquella situación. Socializar siempre había sido fácil cuando no se trataban temas importantes.

Pero sin embargo, si alguien podía entender aquella situación, sería ella.

Volvió a tomar la botella de licor para rellenarse el vaso. Que la situación fuera incómoda no significaba que no pudiera disfrutar de un buen sake a gusto, aunque esta vez no vació su vaso, sino que solo mojó los labios antes de hablar.

- ¿De verdad pensabas que todo sería así? - El capitán había bajado su vaso pero seguía mirando el fondo de éste como si esperara que él fuera el que le respondiera, en vez de la capitana que estaba a su lado. - Esperaba ser más fuerte para poder llegar a ser capitán algún día, o incluso comandante. Ser más poderoso para poder cambiar las cosas.

Ahora se reclinaba sobre su asiento, prestando la debida atención a su acompañante. Se quedó callado durante un segundo y mirándola a los ojos, volvió a retomar su conversación.

- Si había elegido cambiar la tranquilidad de ser teniente por la responsabilidad de ser capitán era porque creía que podía hacer algo para cambiar todo a mejor. Y sin embargo, todo lo que conseguimos son reuniones donde no llegar a ningún lado.- La mirada de Chiesa viajaba insconscientemente de Kaori a la barra, cambiando momentos en los que quería transmitir realmente su frustración con la capitana a otros en los que simplemente quería quitarse se mal trago de encima. Realmente hablar de sus sentimientos no era algo que le hiciera sentir cómodo. - ¿Entonces todo lo que he hecho solo ha servido para poder hacer reuniones con té y pastas? ¿Realmente podemos cambiar esto?

Tras lo dicho, volvió a dirigir su mirada a su vaso, el cual, tras un largo sorbo, quedó vacío de nuevo.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Izumi Kaori el Sáb Mayo 26, 2012 3:38 am

En el fondo siempre lo había sabido, no debía suponer una novedad para la enérgica Dama de Hierro que Bastian Chiesa fuese a traerle problemas. Era un bocazas (como ella misma había podido comprobar en sus propias carnes años atrás) un mujeriego redomado (que Dios o a quien competa la perdonase por ser tan dura, pero es que al capitán gustaba hasta una fregona con faldas) y parecía estar siempre de broma. Pero había algo que ni siguiera la volcánica Kaori podía negarle: estaba comprometido con la causa shinigami, quería llegar a lo más alto de aquel sistema y pese a todo lo absurdo que había ocurrido entre ellos, no pudo evitar cierto orgullo. Para que nada de esto trasluciera a su semblante retomó la contemplación de su bebida y fue dándole pequeños sorbos cada varios minutos. Cuando lo consideró conveniente, sus ojos negros volvieron a los del apuesto capitán, que se servía una nueva ración y se mojaba los labios con ella. Él quería cambiar las cosas, quería hacer algo distinto.

Durante un segundo, Izumi taichou se quedó sin voz, tal era la turbación que Chiesa había puesto en sus palabras (¡no parecía él!), que fue incapaz de decir nada. Asintió, como una auténtica estúpida, y lo dejó hablar, desfogarse, sacar de su cuerpo todo lo que tenía dentro. Y muy a su pesar, coincidía con él, no quería ser la sustituta de Valeria (no lo hubiera podido ser, al menos en belleza ni aunque se lo planteara) no quería ser amistosa y tolerante, quería ser dura, deseba llevar al escuadrón lejos, convertirlo en leyenda. Por un segundo, quedó presa de las palabras de aquel imbécil, preguntándose cuanto ocultaría tras esa fachada de bravucón insufrible.

El encanto se rompió cuando el joven volvió a su bebida, ella acabó con la suya de un trago y volvió a llenársela. Si debía decir lo que estaba pensando debía tener fuerza y no sonar demasiado idealista o indecisa. Le dio un codazo amistoso para llamar su atención y cuando la tuvo sonrió, con franqueza. Maldita fuera por lo que estaba a punto de hacer. Aún dudando, colocó su mano sobre el antebrazo de su oponente dialéctico, en un roce apenas perceptible.
- Cambiarás las cosas- susurró, apretando un poco su agarre para finalmente soltarse- pero tienes que tener paciencia, porque somos todos nuevos en esto y habrá diferentes opiniones. Yo de ti no pensaría en esta reunión como algo significativo. Las demás serán diferentes, eso seguro.

Dicho esto volvió a su alcohol y a Tanaka, que la miraba con cierto brillo en los pequeños ojillos. ¡Ese viejo asqueroso!, ¿no estaría pensando que entre el fanfarrón y ella existía algo? Ni siquiera eran amigos, mucho menos… ¡no, por todos los demonios!, si se atrevía a insinuarlo lo destriparía y colgaría sus entrañas por toda su sucia taberna. Una mirada afilada pareció ser bastante para que volviese a sus asuntos que, básicamente, consistían en limpiar vasos, entretener a algún parroquiano mohoso y dejarla a ella en paz. Ella, que nada tenía que ver con ese tonto, salido recalcitrante, imbécil.

Una risa infantil llegó a los oídos de Kaori y, ella llevó la vista hasta su espada. No era normal que Tsuki no Hanshakou hiciera comentarios y mucho menos que mostrase alegría, era más bien callada y misteriosa.
- Ahora lo entiendo…- fue lo único que dijo. Los dedos de Kaori se encogieron en torno a sus guantes sin dedos y recuperó la compostura. El tercer vaso de sake cayó en su garganta como fuego líquido. Acababa de darle a Chiesa su respaldo y ya empezaba a arrepentirse.
- Lo harás bien mientras tengas la cabeza en su sitio, claro- matizó, por si las moscas.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Chiesa el Sáb Oct 13, 2012 2:32 am

Chiesa escuchaba con atención las palabras de la capitana del 6º escuadrón, asimilando con tranquilidad lo que decía. Ella había querido incluso aumentar el peso de sus argumentos realizando un leve contacto físico.

Chiesa sabía lo poco dada que era ella al contacto humano, cuando se trataba de afabilidad y no de pelea, incluso aunque fuera un gesto de apoyo tan básico como era el de agarrar el brazo de un compañero, pero no se encontraba pensando en eso. Pensaba en lo hablado, las palabras de Kaori sonaban algo vacías, como si quisiera creer que el capitán tenía futuro a pesar de que solo había generado roces y broncas como capitán.

Quizás era el mismo reflejo de lo que él pensaba. Le había transmitidos sus dudas sobre el cambio que podían dar al Seireitei y a la Sociedad de Almas, pero ella tan solo había dicho lo que todo el mundo, paciencia, tranquilidad y experiencia.
Pero él estaba convencido de que había algo más. No eran desechos a los que tenían que recurrir porque no había nadie más. No eran el plan Z cuando todo lo demás que había fallado. Él era un capitán y lo hubiera sido aunque no hubiera habido una guerra. Él iba a ascender hasta el cielo si era necesario y la paciencia no es un requisito de los ambiciosos, de los que renuevan el mundo.
Pero había algo que si le llamaba la atención. Ella misma había dicho que las reuniones no eran algo significativo. Quizás no habría sido exactamente lo que estaba pensando ella en aquel momento, pero en la mente del capitán se dibujaba una idea bastante diferente.

Sonrió traviesamente, levantando tan solo la parte izquierda de sus labios, imaginándose cual alcance y diversión podría tener lo que se le estaba pasando por la cabeza en aquel instante. Porque si las reuniones eran un cargo de paciencia, de burocracia y de lamerse las heridas entre todos, él buscaría otro camino.

Tomó otro sorbo del vaso de sake pensando en que, cuando Koyuki quiso hacer algo de verdad, no siguió a los que estaban, sino creó algo, justo lo que sirviera a sus intereses y no tan solo un trámite que le limitara.

- Supongo que tienes razón – Comentó a la capitana, mientras se giraba para mirarla – En las reuniones habrá que tener paciencia infinita. Aunque todavía podemos cambiar muchas cosas.
Su comentario, dejaba ver muchos de sus pensamientos, si alguien supiera realmente en que estaba pensando, pero esperaba que todavía no hubiera ninguna zanpakutoh que sirviera para eso, por lo menos para la salud mental de muchos.
Tomó otro sorbo largo con el que se terminó la copa, demostrando el buen ritmo con el que estaba bebiendo de aquel sake de tan buena calidad.

- Garçon! – Comentó con un poco de acento que le salía cuando el alcohol dejaba que aflorara su subsconciente. - ¡Otra botella de este sake! ¡Y rápido!

[Siento la tardanza y el kaka post, pero me iré reformando, de verdad xD]
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Izumi Kaori el Lun Oct 15, 2012 8:49 am

[FDI: Más te vale xD]

A veces era hasta fácil llevarse bien con el imbécil de Bastian Chiesa, el arrogante capitán del escuadrón número trece. Si dejaba de lado su fanfarronería, su perorata barata y mirar el culo hasta a las abuelas era hasta relativamente agradable, tanto que por un momento se preguntó si su relación llegaría a mejorar en algún momento. La idea se fue tan rápido como vino, pues el idiota aquel ya estaba esbozando una de sus risitas traviesas y a saber la barbaridad que estaba a punto de soltarle. Por respuesta, ella apretó el puño, poco le importaba si tenía que dejar las cosas claras con un poco de violencia, no era la primera vez, pero tampoco sería la última. Aunque no ahora, porque Chiesa dijo que tenía razón, que era cosa de tener mucha paciencia, Kaori parpadeó, no podía creerse que precisamente él lo hiciese, porque cuando coincidían lo único que hacían era batallar dialécticamente, que se la diese no era lo habitual.

Fue a echar mano del alcohol, para quitarse aquella sensación de la cabeza, estar confusa es decir poco con como se sentía la mujer de hielo, pero Bastian ya había acabado con la primera botella y pedía la siguiente, “¿acento francés?” fue lo único que se preguntó, a fin de cuentas, estaba deseando echarse un poco más de vicio al coleto. Que el imbécil de Chiesa la diera la razón era un motivo más que suficiente para darse a la bebida hasta dejar de ver la pared de enfrente.

Izumi-taichou dejó de contar cuando se tomó el quinto sake y siguieron charlando animadamente. En ocasiones hablar tranquilamente sin tirarse los trastos a la cabeza estaba bien, para variar. Tan distendido se había vuelto el ambiente que la capitana decidió hacerle una confidencia a su compañero.
- No pensé que el capitán Kobayashi fuera así- susurró, haciendo referencia a cómo se había comportado en la reunión. La chica apretó el vaso con sus dos manos e intento explicarse- eso de pegarle a aquel chico ha estado fuera de lugar. Tener el poder no supone tener que abusar de él y demostrar a cada momento que eres superior. Menudo… imbécil- acabó por decir y se volvió a llenar el vaso. El resto de capitanes (exceptuemos al recién nombrado Akira, que no era precisamente una persona con lógica) se había comportado como se esperaba.
- Si te digo la verdad ha sido un poco decepcionante- y sonrió de lado, limpiándose la comisura de los labios con la punta de la lengua.

Delante de Chiesa nunca lo reconocería, pero ella también esperaba otra cosa, no podía seguir los pasos de la capitana Valeria, ella había sido un ejemplo en muchos sentidos, no cabía duda, pero en otros había dejado mucho que desear y eran esos “huecos”, por llamarlos de alguna manera, los que quería llenar la candente Kaori. No quería ser la más querida ni la más hermosa (era una borde redomada y ya peinarse cada mañana suponía todo un desafío para ella) pero si quería que la respetasen, quería que sus shinigamis aprendiesen que el trabajo dura, la disciplina y la paciencia eran las mejores armas para conseguir lo que uno se proponía. Ella era un claro ejemplo de ello, ¿quién iba a pensar qué la pendenciera Kaori-chan llegaría a convertirse en una de las cabezas del Seiretei? Se sonrió a sí misma, dejaría huella y no permitiría que ninguno de sus chicos holgazanease mientras ella fuera capitana.

- Propongo un brindis- dijo, muy seria y volvió a llenar los vasos de ambos, con la mano un poco menos firme que cuando empezaron la velada. Cuando ambos estuvieron llenos, le pasó a Chiesa él que le correspondía y tomó el suyo- brindo por los cambios- y levantó su bebida, a la espera de que aquel personaje tan singular hiciera otro tanto. Estaba siendo una charla de lo más curiosa, eso no lo podía negar ni aunque quisiese.
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Re: Escapando de la reunión

Mensaje por Chiesa el Miér Dic 12, 2012 3:16 pm

La charla tranquila había durado bastante. Mucho más de lo previsible, pues, debido a la explosividad natural de Kaori, o quizás más, a la facilidad que tenía Chiesa para poder hacer que la Dama de Hierro alcanzara un estado de rojo incandescente.

Pero sin embargo, hoy no. Parecía que el buen sake hacía su cometido y la conversación fluía como un río en primavera, aprovechando el deshielo de la montaña hasta pasar por algún soleado paraje y dejar una frondosa vegetación en modo de risas y palabras intrascendentes.

Bastian seguía bebiendo a un ritmo bastante constante y consistente, propio de él, no en vano se había hecho respetar honradamente en las fiestas del Gotei sin que sus cargos le quitaran méritos a la hora de privar. Si acaso, ahora le resultaba más impeditivo. Un capitán borracho no era alguien que se hiciera respetar, así que ahora aprovechaba para hacer sus entrenamientos en la intimidad de su propio despacho.
Sin embargo, parecía que Kaori-chan ya parecía ir cayendo en el dulce y embriagante atontamiento que produce el alcohol, y que en calidades como esta, hace que no te des cuenta de tal hecho hasta la mañana siguiente.

A pesar de la seriedad o sopor con la que hablaba la capitanta, las críticas hacia Hayato no hacían más que causar sonrisas en Chiesa, quién veía divertido la jaula de grillos en que se convertía aquello y que cada uno tenía su forma de hacerlo notar expresamente. Aunque pocas fueran tan ostentosas como las del capitán del 13º escuadrón.

Por eso, cuando llenó los dos vasos y levantó el suyo, Chiesa no pudo evitar seguirla, para que ambos vasos chocaran en un alegre tintineo, tras el cual, vació plenamente el suyo, haciendo que el suave sake fluyera libremente por su garganta, mientras que el vaso rápidamente a la barra a ser rellenado de nuevo.

- Los cambios solo si son para mejor. - Comentó, riéndose, mitad por el comentario, mitad porque el alcohol hacía efecto en que cualquier tontería fuera capaz de provocar una risa floja e imparable.

Llenó su vaso y antes de tomar otro sorbo, apuntó con el dedo de la mano con la que lo sujetaba, mientras la otra se quedaba apoyada en la barra de la taberna.

- Pero para lo único que me han servido estás clases prácticas de ser capitán es para ver que no importa el cargo que nos hayan dado. Si hubiéramos seguido siendo tenientes con aspiraciones o capitanes consagrados. Lo que hace el cambio es la persona, no el rango. - La mirada de Chiesa se desvió de los ojos de la capitana para fijarse de nuevo en que tenía una copa en la mano con la que la señalaba y parar levemente su charloteo para poder tomar otro sorbo de sake. Después de esta pausa, siguió apuntando con su dedo índice a Kaori. - Así que si realmente crees que hay que hacer algo, hazlo. No te escudes en los pensamientos de responsabilidad, no defiendas tus miedos tras las decisiones del Consejo o de las reuniones de capitanes. No estamos aquí para no pensar. Estamos aquí para actuar. Marcar la diferencia no es una órden que puedan simplemente darte.

Y tras aquella intervención, volvió a vaciar su vaso para poder aclarar su garganta después de la cháchara, que debido al estado de ambos, podía eternizarse, como toda charla de borrachos.
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Re: Escapando de la reunión

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